«Por una buena cifra tocaríamos ante los imputados por la trama Gürtel»
Coincidiendo con la primera jornada de la declaración en la Audiencia Nacional de Francisco Correa, jefe de la trama de corrupción del PP conocida como «Gürtel», debutaron en Madrid Sons of Aguirre. Se presentan como la antítesis de Los Chikos del Maíz («aparece un comunista con Rayban, ¿cómo se llama la peli? Hipocresía en España») y hacen rap de derechas, orgullosos de su racismo, su homofobia y su expolio. Una parodia a cargo de WillyLET (el rapero Día Sexto) y McEndesa (también conocido como Masa Demócrata).
«Que alguien me gobierne, que alguien me soborne, tú tienes a Galeano yo a Bertín Osborne». «Un preso político es Torbe, no Arnaldo Otegi». «Aznar me supo a poco, Gallardón se quedó corto, escucha mi lema: aborta el aborto». «Soy un burgués, patrocina Inditex, ya que esta camiseta la han bordado tres bebés de Bangladesh». «Odias a España, ¿verdad que sí? Ahora abre tu cartera y dime qué pone en tu DNI». Estas son algunas de las letras que pueden encontrarse en las siete canciones que, hasta el momento, han publicado «Sons of Aguirre», una parodia de rap de derechas que reivindica el robo, el machismo, la xenofobia e insta a los izquierdistas a «irse a Cuba».
«Somos los responsables de que los Chikos del Maíz se separen», reivindican entre risas. Admiten que esto es una broma que se ha ido de las manos hasta el punto de haber sido llamados para tocar en el Festardor. Algo que no ha gustado a todo el mundo. «Si no tienes haters no eres nadie. Son la prueba viviente de que lo estás haciendo bien», zanjan. Por el momento tienen algunas fechas en el Estado español. Aunque no descartan alargar la gracia mientras que el público responda. A la espera de robar su espacio a Joaquín Leguina en «El Cascabel», la tertulia nocturna de 13TV, atienden a NAIZ antes del primero de sus conciertos en Madrid.
Empiezan como una broma, con una única canción y ahora están ofreciendo conciertos en salas. ¿Cómo surge la idea?
McEndesa: Hicimos una, nos lo pasamos muy bien, pero no tenía tantas visitas al principio. Nos animamos a la segunda, se sumó Toni Mejías (de Los Chikos del Maíz). Luego nos hemos ido animando porque nos lo pasamos muy bien.
¿Prefieren que se les tome como una broma o van más en serio de lo que dicen?
M: Va un poco en conjunto»
WillyLET: La idea es pasarlo bien, disfrutar del show, pero también dejar una huella en la gente. La huella ideológica, obviamente. Hay gente que se ha despistado y se ha creído que iba en serio.
M: Esa no es la idea (risas). El humor es una herramienta muy importante, yo lo hacía antes con vídeos. Es importante para llegar a un público que jamás se interesaría por lo que dices de forma seria. Creo que el humor, la sátira...
W: Y el trap.
M: «Sí, sobre todo el trap. Todo esto se planta una sonrisa, pero no puedes obviar el poso ideológico que deja».
Han llegado a admitir que existe gente que se ha creído sus canciones. ¿Puede ocurrir algo así?
M: Sobre todo fue con la canción de trap. El nivel del trap es tan lamentable y tan triste que hay algunos que pensaban que era una canción en serio.
W: Viven en otro mundo, en una burbuja paralela y estos temas encajan. Nosotros vacilamos a nivel Obama y ellos a nivel pistola de calle. Pero al final es algo que funciona.
¿Es casualidad su estreno en Madrid el mismo día en el que Francisco Correa, supuesto jefe de la «trama Gürtel», comienza a «tirar de la manta» en la Audiencia Nacional?
W: Sí. Si no, no sé por qué hacemos esto.
M: Se pueden ir las 600 personas que vienen hoy a la sala para que vengan Correa y Esperanza Aguirre.
¿Se ven tocando en el exterior de la Audiencia Nacional amenizando los descansos a los corruptos de la Gürtel y de las «tarjetas black»?
M: Yo iría encantado. Solo tienen que proponerlo, dar una buena cifra y vamos.
W: O una tarjeta black, eso también vale.
En un momento en el que se impone la Gran Coalición y están pendientes más recortes desde Bruselas, ¿toca reírse o es un modo de escape?
M: Es una forma de escape entre comillas, no deja de ser una crítica.
W: Es otra forma de hacer crítica. Puedes hacerla con sátira y riéndote, reduciendo al ridículo muchas de las cosas que hacen o dicen. Sons of Aguirre nace también de un hecho: tú no puedes decir según qué cosas en una canción, pero sí que puedes exaltar cualquier cuestión de la derecha ,que no te pasa nada. Tenemos este vacío legal y vamos a aprovecharlo. Podemos exaltar a Franco, a los nazis... No va a pasar nada. Como lo hagas al revés, te crucifican.
En los últimos años se ha incrementado el debate sobre los «límites del humor». Es cierto que tienen el paraguas de ser una parodia de la derecha pero, ¿ustedes también se ponen límites?
M: Yo trabajo en ‘El Jueves’ y, con esto del humor, el debate es muy largo. Los límites se los marca uno, dependiendo de su ideología o las ideas que haya ido acumulando. Personalmente me he marcado un límite, como los chistes racistas o machistas. ¿Hay límites en el humor? No. Aunque está bien que cada uno se marque el suyo.