Mayweather vs. McGregor, cuadrilátero VS. octógono, ¿farsa o evento deportivo?
El mejor boxeador de su generación y el luchador más popular de las artes marciales mixtas se citan dentro de un ring, con las reglas del boxeo. Un combate multimillonario, entre disciplinas, que unos ven de gran valor deportivo y otros, un circo que denigra el espíritu del deporte.
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Señoras y señores, el «Mega Combate» del que todo el mundo está hablando ya ha llegado. He aquí la pelea que esta próxima madrugada (hacia las 5.00, en PPV) enfrentará al cuadrilátero contra el octógono, al mejor boxeador de su generación contra el peleador más famoso y popular de las artes marciales mixtas (MMA, de sus siglas en inglés). Un combate de una magnitud nunca antes vista, con unos números astronómicos, que concita la atención global, que muchísimos millones de personas van a ver en la televisión por pago, con un bombo e interés masivos. Y que, ironías de la vida, será vilipendiado y ridiculizado por los analistas y expertos del boxeo, del MMA y del deporte y sus valores en general.
Tras una promoción internacional cargada de hostilidad, insensibilidad y amenazas fingidas que ha dejado a los principales medios de comunicación como un niño delante de un helado, Floyd Mayweather se las verá con Conor McGregor. Dos personajes con unos egos descomunales, de una naturaleza extravagante y un hablar con lengua viperina. Un desafío a las reglas convencionales del boxeo que enfrenta a un maestro de la disciplina contra un novato. Un combate que todos creían imposible de celebrar, pero en el que se ha demostrado que cuando hay dinero suficiente sobre la mesa, la gente encuentra la manera de que las cosas ocurran.
Boxeador vs. luchador
¿Y por qué no? ¿Por qué lo imposible no podría terminar de la forma más inverosímil, con un golpe ganador de McGregor? En todo caso, está claro que si el veterano boxeador estadounidense de 40 años, con una carrera perfecta de cero derrotas y cero empates en sus 49 combates oficiales, cayera contra el orgulloso luchador irlandés de 29 años, la reputación del boxeo quedaría muy herida.
Pero cuando dos personas que hacen algo diferente se retan dentro de un ring y con las reglas del boxeo, ¿alberga alguien dudas sobre quién va a ganar? Sobre el papel el boxeador tiene todas las de ganar frente al luchador. Todos los especialistas en boxeo no tienen ninguna duda al respecto.
Mayweather es uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos, quizá el que mejor haya boxeado nunca defensivamente y, sin duda, es uno de los atletas más grandes de la historia. Si gana Mayweather establecerá un récord de 50 victorias y cero derrotas, superando el 49-0 de Rocky Marciano. Aunque con eso no le llegue para suplantar a titanes de ese deporte como Muhammad Ali o Sugar Ray Leonard, merece ser considerado como uno de los más grandes de la historia del boxeo.
Conor McGregor es una superestrella del MMA que hace cinco años estaba cobrando el subsidio del paro. El noble peleador irlandés, más que un pegador, es un contragolpeador. Atléticamente muy físico, lo cierto es que analizando sus combates se ve cómo ha lanzado de media 42 golpes por asalto mientras que los boxeadores que mejor han aguantado a Mayweather, el argentino Marcos Maidana y el mexicano José Luis Castillo, le lanzaron entre 75 y 80 golpes por asalto. Está claro que si gana McGregor, habrá conseguido una de las mayores sorpresas jamás conocidas en la historia del deporte.
Los números de este combate están batiendo todos los registros. Mayweather ganará por subirse al ring 100 millones de dólares y McGregor unos 75 millones. Y si la venta de la televisión por pago –99,99 dólares por ver la pelea– cumple las expectativas, el boxeador se embolsará 300 millones de dólares y el luchador 175. ¡Se escribe fácil! Casi un millón de dólares por minuto, en una pelea programada a 12 asaltos y 36 minutos. Y McGregor poco más de un millón de dólares por cada dos minutos. Ni Messi ni Cristiano Ronaldo, ni Federer ni Nadal, ni LeBron James ni Kevin Durant… ningún otro deportista puede acercarse a estos números.
Valor deportivo vs. exhibición de circo
Entre los que consideran que este combate solo traerá cosas buenas para el boxeo y muy especialmente para una MMA disparada en audiencias y beneficios, prevalece la idea de que se trata de un evento deportivo legítimo, aunque no sea disputado de la manera más limpia. Para otros muchos, sin embargo, es pura exhibición, entretenimiento, un circo, una farsa. Algo así como enfrentar en un sprint al jamaicano Usain Bolt con los integrantes de un club de atletismo de cualquier pueblo y que encima la gente pague una millonada por verlo.
Algo que, por otra parte, no sería ninguna novedad. Sin ir más lejos, ahí está el famoso, comercializado y risible combate de 1976 entre el boxeador más grande de todos los tiempos, Muhammad Ali, contra el luchador japonés Antonio Inoki, en el que fue uno de los más tristes capítulos de la maravillosa carrera de Ali. O el infame partido de tenis, presentado como la "Guerra de los Sexos", que enfrentó en 1973 a la tenista Billye Jean King contra el exnúmero uno Bobby Riggs delante de 30.000 personas –récord de asistencia en un partido de tenis– y más de 100 millones de telespectadores. O las degradantes carreras del gran velocista afroamericano Jesse Owens, que humilló al mismísimo Hitler en las Olimpiadas de Berlín de 1936, que le enfrentaron a caballos pura sangre.