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Elkarrizketa
Nora Urtasun
Iintegrante más joven de Satorrak

«Se aprende un montón y se disfruta muchísimo del contacto con la naturaleza»

El grupo Satorrak cuenta en la actualidad con una veintena de miembros, todos ellos de Iruñea salvo un bilbotarra y un oñatiarra. En una actividad mayoritariamente masculina, llama la atención la presencia en el grupo de una mujer. Se trata de Nora Urtasun, una joven iruindarra de 24 años que hace siete comenzó a hacer sus primeras incursiones en este atractivo ‘continente oculto’.

Nora Urtasun, integrante más joven de Satorrak.

¿Qué te atrajo al mundo de la espeleología, cómo comenzaste en Satorrak?
Empecé porque mi ama tenía un amigo que también es miembro de Satorrak y me dijo que iban a organizar un cursillo, y como siempre me han gustado mucho los deportes de aventura, el monte, escalar y así, me apunté. Empecé a descubrir la espeleología con ellos y la verdad es que me gustó mucho poder disfrutar del deporte y de la naturaleza de una manera diferente. Todo el mundo ha ido al monte o a la playa alguna vez, pero tener la oportunidad de entrar en un mundo desconocido, me atrabajo mucho, me gustó y me quedé. Además, con estos compañeros me siento muy cómoda.

Ya llevas siete años en Satorrak. Más o menos, ¿a cuántas cuevas y simas has entrado en este tiempo?
No las llevo contabilizadas, pero han sido muchas decenas. Además, también estuve en Larra, en Francia, Cantabria… He recorrido simas de fuera de Navarra y la verdad es que son muy interesantes.

¿Hay alguna cavidad que te haya gustado de forma especial?
Cuando empecé a hacer el curso, las cuevas que recorrí fueron las que más me sorprendieron, no solo por ser las primeras, sino también porque eran las más bonitas de Navarra. Una que me gustó mucho fue la del Galo, que es donde aprendimos a hacer espeleosocorro, es decir, a rescatar a alguien si se produce un accidente. Ahí me junté con gente de grupos diferentes, hice buenos amigos y tengo un buen recuerdo, más por lo que aprendimos que por el hecho de que la cavidad sea especialmente bonita. También tengo un recuerdo muy bueno de una cueva de Cantabria, la Tonio Cayuela, que fue mi primera cueva de travesía, es decir, que entras por un lado y sales por otro. Me pareció impresionante. Era enorme y me impactó muchísimo.

En el mundo de la espeleología no hay muchas mujeres. ¿A qué es debido? ¿Qué les dirías a otras mujeres para motivarlas y animarlas a hacer espeleología?
La verdad que sí hay menos mujeres que hombres en la espeleo, y no entiendo muy bien el porqué. A veces parece que este tipo de deportes atraen menos entre las mujeres. Personalmente, creo que es una pena, ya que te pierdes cosas que no puedes ver en tu día a día. Me refiero a todo lo que te ofrece una cavidad, como figuras, animales, huesos, conocer su historia... Es cierto que yo he conocido pocas mujeres en las cuevas, pero aunque me mueva generalmente en un ambiente más masculino, nunca me he sentido incomoda. En el primer curso que hice éramos todas mujeres, pero ahora mismo yo soy la única que sigue en el grupo. Yo les diría a las mujeres que es muy bonito adentrarse en las cuevas, hacer deporte, estar en contacto con la naturaleza. Es una actividad que ofrece muchos atractivos y te aporta muchas cosas. Yo animo a todo el mundo a que lo conozcan, y sobre todo a la gente joven, tanto chicas como chicos. Es verdad que esta actividad tiene exigencias físicas, pero es muy interesante, se aprende un montón y se disfruta muchísimo del contacto con la naturaleza.