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El 9 de enero se conocerá si existe algún comprador para la empresa XEY

Ese día termina la primera fase del concurso de acreedores. LAB critica el hecho de que la liquidación se haga en dos lotes y que no exista ninguna condición para la posible contratación de exempleados.


El Grupo Mobiliario del Urola, más conocido por la marca comercial Xey, echó el cierre el pasado 2 de agosto y, como consecuencia de ello, 140 trabajadores y trabajadoras de la planta de Zumaia se quedaron en la calle.

La compañía se encuentra en concurso de acreedores desde el 1 de junio y el grupo Nogestión, que ha asumido el papel de administrador concursal, ha planteado –con la aprobación del juez que lleva el caso– liquidar la empresa en dos lotes: por un lado, la marca y la maquinaria; por el otro, el pabellón.

La primera fase concursal terminará el 9 de enero y, según anunció ayer el sindicato LAB, entonces se conocerá si existe algún comprador para Xey.

Además de criticar que se quiera liquidar la empresa en dos lotes, el sindicato abertzale recordó que el 30% de las acciones de la compañía estuvo en manos de Lakua –el restante 70% era de capital privado– y que este ha sido «ejemplo claro de las políticas de suministrar dinero público a agentes privados sin ninguna garantía social ni industrial».

LAB considera que esta forma de liquidación abre la puerta a los especuladores, «porque se podrá utilizar la marca Xey sin crear empleo», ya que no se menciona ninguna condición para la posible contratación de extrabajadores para quien esté dispuesto a comprar la marca o el pabellón.

Garantizar un proyecto

LAB exige que se anteponga la garantía de un proyecto industrial y los puestos de trabajo. «Creemos que este plan de liquidación está totalmente focalizado a sacar el mayor dinero posible –insistió–, y no a la entrada y reconstrucción de un nuevo proyecto».

Recordó, además, que el Grupo Mobiliario del Urola terminó endeudándose por una mala gestión porque su actividad daba beneficios el último año. En julio de 2017, el responsable de ELA, Aitor Iturain, comunicó que la facturación de la empresa aumentó en 13 millones de euros desde 2012 hasta 2016.

En 2012, la planta de muebles sufrió una de sus mayores crisis y fue entonces cuando Nogestión cogió las riendas de Xey con la intención de salvarla. Sin embargo, en junio de 2017, según datos de la administración concursal, la deuda rondaba los 30 millones de euros.

La decisión de liquidación de la factoría fue comunicada a los trabajadores a principios de julio. Los empleados, que defendían la viabilidad, comenzaron días antes una huelga indefinida para exigir respuestas, puesto que desde que la empresa entró en ley concursal no habían recibido ninguna información acerca del futuro de la compañía.

Los empleados llevaban cuatro meses sin cobrar y desde 2012 la dirección les debía seis meses de sueldo, según indicó en julio el comité de empresa.