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Decimosexta victoria casera de Osasuna, camino del título de Segunda (2-0)

La fiesta por el ascenso no ha podido tener mejor broche que con un nuevo triunfo en El Sadar, en este caso frente a un Las Palmas que ha demostrado tocar bien el balón, pero con muy poca pólvora en los metros finales.

Jugadores de Osasuna celebran uno de los goles. (Iñigo URIZ/FOKU)

Sin olvidarse de que el objetivo ahora es conseguir el título de Segunda, la victoria sobre el cuadro isleño se ha convertido en una celebración mancomunada entre equipo y grada en El Sadar por el objetivo de subir a Primera División.

A la conclusión del encuentro, la plantilla ha recorrido las diferentes partes del campo iruindarra para festejar junto a sus incondicionales e incluso Oier y Roberto Torres han subido a Graderío Sur para compartir y cantar más de cerca con los suyos el ‘Osasuna nunca va a morir...’. También ha habido manteo al técnico, Jagoba Arrasate, mientras la afición coreaba el nombre del preparador de Berriatua.

Previamente, bajo una fina capa de lluvia, y con el objetivo de hacerse con el título de Segunda y mantener la gran racha casera, la escuadra navarra ha saltado dispuesta a hacerse con una nueva victoria casera ante un rival que ha demostrado saber tocar el esférico, pero con muy poca llegada.

De hecho, el primer acercamiento con peligro ha sido local, en el minuto 7, con un gran desmarque de un Kike Barja que no ha estado muy afortunado en sus decisiones y que, en lugar de pasar el esférico a Juan Villar, libre de marca, ha decidio jugársela él, aunque sin acierto, pues su disparo buscando la escuadra se ha marchado fuera.

El ritmo se ha ido acompasando a la altura de la temporada, también determinado por las celebraciones de entre semana, pero siempre con los anfitriones aportando mejor criterio en las inmediaciones del área canaria. Un centro chut de Oier en el minuto 25 que no ha encontrado rematador y, sobre todo, un gran empalme de David García casi de inmediato, que ha encontrado una gran respuesta de Josep Martínez bajo palos, han sido el preámbulo del 1-0.

Esta vez sí, cumplida la media hora, Kike Barja ha optado por la sabia elección de ceder el esférico a Juan Villar en una pelota dividida que ambos han peleado en la media luna y que han sabido llevársela con criterio. El delantero onubense no marcaba desde mediados de marzo, en lo que supone su duodécima diana de la temporada.

Un motivado Fran Mérida –muy activo en medio campo y dando pases de gran calidad– ha estado a punto de subir el segundo tanto, pero su empalme le ha salido demasiado centrado y otro no menos presente en ataque David García ha envíado fuera por muy poco un cabezazo bombeado tras falta lateral.

Tras el descanso, Las Palmas ha salido convencido de conseguir el empate y lo ha tenido cerca con tres oportunidades en apenas dos minutos, por mediación de David García, el ex rojillo Maikel Mesa y Rubén Castro, que no han dispuesto de la suficiente puntería y Rubén Martínez ha sacado en el último caso.

Las tornas han vuelto a equilibrarse con un cabezazo de Rubén García pegado al poste tras servicio preciso de Nacho Vidal y, sobre todo, un inmejorable lance de Juan Villar para marcar su segundo gol en un mano a mano con Josep Martínez que no ha sabido superar el cuerpo del guardameta visitante.

Las Palmas ha gozado de más presencia en ataque durante el segundo tiempo, pudiendo igualar en el minuto 74 con una incorporación del central David García que ha ejecutado una vaselina que se marchado por encima del larguero por muy poco.

El partido ha terminado por cerrarse en el minuto 85, cuando un gran pase interior de Rubén García ha permitido la internada de Nacho Vidal que ha servido en bandeja el 2-0 a Xisco, que solo ha tenido que empujar el cuero en el que puede ser su último gol como rojillo. La guinda para dar inicio a la fiesta con la grada.