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Quién rompe la vajilla

A no ser que se produzca un cambio de 180 grados que se antoja casi imposible, la opción por la exclusión que ha adoptado el PSN provocará que la derecha vuelva a gobernar el Ayuntamiento de Iruñea. Y el de Lizarra, …

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EH Bildu ha optado por no arrojar la toalla e intentarlo hasta el último momento. Así lo ha hecho en Iruñea con Joseba Asiron presentando documentos de bases para la negociación y convocando reuniones a tres con garantías de discreción. La respuesta ha sido el desprecio más absoluto de Maite Esporrín. En Lizarra, Koldo Leoz se ha convertido en un tweetstar apelando al diálogo y a la cordura.

Pero llegó Ferraz y mandó parar. Y el PSN ha parado. Y parece que con gusto. Se acabó la historia.

Podemos dar la vajilla por rota y ahora habrá que reparar el chandrío. Es lo que toca. Pero en esto también es importante quién ha sido el que ha dejado caer al suelo los platos. A EH Bildu se le podrán achacar muchas cosas (no tantas en realidad), pero lo cierto es que estas semanas ha actuado con generosidad y altura de miras. Y de frente se ha topado con un muro de exclusión. La vajilla no se ha roto por su culpa.

Una cosa es no llegar a un acuerdo. Otra cosa es negarse siquiera a hablar. Y otra cosa es responder con desprecio alardeando de que ni siquiera abren los correos que les envían. Para la base social de EH Bildu no es plato de buen gusto tener que pactar con el PSN. Pero era la única opción con el resultado electoral que se ha registrado para frenar a una derecha unida con ganas de arramblar con todo. El PSN recurre a la ética. Del otro lado a nadie se le ha ocurrido mencionar que en la lista del PSN de Iruñea hay personas que cerraron los ojos, desde puestos de responsabilidad, ante denuncias de tortura que llegaron hasta el Tribunal de Estrasburgo. Sin salir de Iruñea. Tocaba buscar acuerdos, no echarse los trapos sucios a la cara. El PSN ha dejado caer la loza al suelo. Con estrépito. 

La derecha también prefiere mirar al pasado. Para tratar de hacer frente al mínimo riesgo de insubordinación del PSN (más teórico que real) ha recurrido al manido argumento del «todo es ETA». En 2019. Para ello ha utilizado la figura de Amaia Izko, elegida edil en Iruñea por EH Bildu, para volver a la vieja estrategia de la criminalización. Han embarrado el terreno de juego aprovechando que Izko tendrá que enfrentarse al enésimo juicio político en la Audiencia Nacional española. Estrategias del pasado que no sorprenden, pero que son lamentables. Aunque voces como Eduardo Ruiz de Erenchun se han desmarcado de los planteamientos de Javier Esparza y Enrique Maya. Es importante.

Ya sabemos lo que nos espera. Y quién ha roto la vajilla.