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El Gobierno navarro recopila las exhumaciones de las víctimas del franquismo desde 1939

El Gobierno navarro ha editado el libro ‘Bajo tierra. Exhumaciones en Navarra 1939-2019’, que recoge el proceso de exhumaciones que se inició una vez terminada la guerra y hasta hoy para recuperar los cuerpos de las personas que habían sido fusiladas y represaliadas tras el golpe de Estado de 1936.

Exhumación en enero de 2016 de los restos de doce presos fugados del fuerte de Ezkaba. (Jagoba MANTEROLA/Foku)

El libro ha sido presentado este jueves en rueda de prensa por la consejera en funciones de Relaciones Ciudadanas e Institucionales, Ana Ollo, que ha estado acompañada de José Miguel Gastón, director del Instituto Navarro de la Memoria, y César Layana, jefe de la Sección de la Memoria de este Instituto, coordinadores de la obra que se ha elaborado con la colaboración de familiares y asociaciones memorialistas.

Ollo ha resaltado que a lo largo de la pasada legislatura «se ha trabajado intensamente» en las exhumaciones de las «más de 3.000 personas injustamente asesinadas en Navarra como consecuencia del golpe militar de 1936» y ha confiado en que el próximo Ejecutivo foral continuará con esta labor. «La sociedad no va a permitir que no se siga avanzando en las políticas de memoria», ha aseverado Ollo, que ha remarcado que «si queremos un futuro en una cultura en paz y convivencia, nunca podrá ser enterrando esa memoria».

La consejera ha afirmado que este libro «es un paso más en este camino de la memoria que queremos recorrer, una mirada al pasado para presentar lo que hemos conseguido en estas décadas y un recordatorio de lo que todavía queda por caminar». «Porque todavía quedan muchos aspectos de ese pasado traumático que deben ser esclarecidos y porque sigue habiendo cuerpos por encontrar, identificar y devolver a sus familiares», ha añadido.

Por su parte, José Miguel Gastón ha explicado que con este libro se ha pretendido «recapitular cómo se puso en marcha la búsqueda y la recuperación de los restos de los asesinados, y para ello hemos dejado hablar a los protagonistas que, a partir de su memoria, han ido tejiendo un retrato colectivo, plural y diverso».

Gastón ha explicado que el libro se divide en tres partes, «mostrando lo que fue y lo que sigue siendo un compromiso que se inició nada más acabada la Guerra Civil y que se ha mantenido firme hasta la actualidad».

Tras la guerra, en 78-80 y desde 2003

La primera parte de la obra se centra en las «exhumaciones tempranas» llevadas a cabo por las familias al término de la guerra. Un proceso que «fue muy intenso entre 1978 y 1980». Se calcula que en este periodo se pudieron recuperar alrededor de 2.000 cuerpos. Una cifra que desde el Gobierno navarro se maneja con prudencia ya que estas exhumaciones «no se hicieron con metodología científica».

Este apartado cuenta con testimonios de algunas exhumaciones en los primeros años de la posguerra llevadas a cabo por familiares que «pudieron encontrar algunos resquicios dentro del régimen para desarrollarlas y tramitar los permisos».

La segunda parte comienza en el año 2003 con la reactivación de las exhumaciones todavía pendientes, en las que, como principal novedad, «se llevaron a cabo con metodología científica a partir de una trabajo riguroso y comprometido de la Sociedad de Ciencias Aranzadi». Una etapa que se extiende hasta 2015, cuando el Gobierno navarro «asumió la responsabilidad de impulsar el proceso de exhumaciones».

Estas exhumaciones fueron impulsadas por diversas asociaciones, en especial AFFNA-36, Txinparta o Memoriaren Bideak, además de ayuntamientos como Berriozar, Bera o Eguesibar.

En este periodo se lograron exhumar los restos de 122 víctimas y se recabó «multitud de información sobre posibles ubicaciones». Asimismo, «se contribuyó a fomentar en la sociedad navarra el convencimiento del derecho que asistía a los familiares a localizar a sus seres queridos» y la «necesidad de que hubiera una implicación decidida de las instituciones para continuar con esta tarea», ha remarcado Gastón.

Impulso desde 2015

La tercera parte del libro se centra en el programa de exhumaciones impulsado por el Gobierno navarro desde el 2015, desarrollado con un convenio anual con la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Un periodo en el cual se ha realizado la prospección de alrededor de 50 fosas, 30 de las cuales han sido fallidas «fruto de la imprecisión de la información como consecuencia del tiempo transcurrido o de la transformación que el terreno ha experimentado en estos últimos años».

Aun así, entre 2015 y 2019, se han llevado a cabo 20 exhumaciones exitosas con la recuperación de 85 cuerpos. En un proceso paralelo, a través de investigaciones previas y los análisis del Banco de ADN, se ha logrado identificar a 24 personas cuyos restos se han entregado a sus familiares.

En este apartado se han recogido también las visitas escolares a varias exhumaciones en el marco del programa Escuelas con Memoria.