Louise Archambault: «En ‘Y llovieron pájaros’ está el amor perdido, el nuevo y el atípico»
La guionista y cineasta canadiense Louise Archambault ha sido la encargada de trasladar a la gran pantalla el best-seller de Jocelyne Saucier ‘Y llovieron pájaros’. La cineasta define su obra como «vitalista y humana. Aborda la vida y el amor, con sus defectos y su sufrimiento, con sus sorpresas y sus victorias».
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Andrée Lachapelle, Gilbert Sicotte, Rémy Girard y Kenneth Walsh encabezan los títulos de crédito de ‘Y llovieron pájaros’, la adaptación cinematográfica de la novela homónima de Jocelyne Saucier.
Louise Archambault firma el guion y se ha colocado detrás de la cámara en este emotivo y cálido melodrama en el que tres ancianos eligieron retirarse del mundo y vivir en los bosques de Canadá.
Este punto de inflexión en el otoño de sus vidas sumará un nuevo e inesperado capítulo cuando se desata un gran incendio que amenaza la región en la que se refugiaron y alguien irrumpe en sus vidas, una joven fotógrafa que busca a un misterioso pintor que responde al nombre de Boychuck.
Poco después, una mujer de más de 80 años se sumará a este grupo y subvertirá para siempre sus vidas.
Sobre seres singulares y marginales
Louise Archambault logró cierto renombre internacional con su primer y multipremiado cortometraje, ‘Atomic saké’ y con su debut en el formato largo, ‘Gabrielle’, se alzó con el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de Locarno y fue seleccionada para representar a Canadá en los Óscar y en los Globos de Oro de 2014. También ha dirigido las series ‘Trop’ y ‘Catastrophe’.
En relación a ‘Y llovieron pájaros’, la guionista y cineasta canadiense recordó que «la primera vez que leí la novela de Jocelyne Saucier quedé fascinada por su universo singular. En primer lugar, la narración de Jocelyne es muy cinematográfica. Permite ver las cabañas de los ermitaños escondidas en el corazón del bosque de Abitibi con sus lagos neblinosos y oscuros. Nos llega el olor del bosque húmedo, del liquen y de la chimenea. Vivimos el día a día de los ermitaños, ancianos y siempre en estado de alerta, con la satisfacción de haber sido coherentes con una decisión que ha cambiado sus vidas».
En opinión de Louise Archambault, uno de los elementos literarios más cuidados de la novela -y tal vez el más representativo- es la irrupción del personaje de Gertrude. «Nos fascinamos con Gertrude, la recién llegada de 80 años que aporta un asombroso soplo de aire fresco, a pesar del tormento que le legó un pasado que fue reprimido y que derivó en demencia. No obstante, cuando terminé de leer la novela, me quedó el recuerdo coral de unos personajes reconocibles y maduros, con trayectorias inusuales».
A la hora de definir las claves que hacen de ‘Y llovieron pájaros’ una novela que ha seducido a tantos lectores, la directora opinó que «el libro narra algo grande de manera sencilla. Describe un universo único, visual, sensorial y cinematográfico con personajes ricos y atípicos. Es una oda a la vida y al amor, un tema universal que nos ayuda a conocer al resto y respetar sus diferencias».
Finalmente, Archambault tuvo claro que a la hora de plasmar el libro en la pantalla «la película debía respetar los distintos temas que aborda el original, como el pasado -y su peso-, la necesidad de deambular y de huir -el bosque-, la redención -mediante el arte-; siempre tenemos presente el amor. El amor perdido, el amor nuevo, el amor atípico; todos ellos vibrantes de pasión. Por ejemplo, el personaje que encarna Andrée Lachapelle descubre el amor por primera vez a los 80 años, mientras que Ted Boychuck muere a los 82, siempre perturbado por el amor que no supo elegir. Dos historias de amor principales que se entrelazan y se responden mutuamente. Y todos los demás personajes están implicados de una forma u otra. Quería hacer una película vitalista y humana que abordase la vida y el amor, con sus defectos y su sufrimiento, con sus sorpresas y sus victorias. En definitiva, una mirada centrada en las diferencias, sobre seres singulares y marginales que nos descubren que esa misma humanidad que ellos comparten, también se oculta dentro de todos nosotros».