La carambola de Vox: al Parlamento con menos votos que UPyD y mucho menos que UA
La entrada de Vox en el Parlamento suscita preocupación, más bien hastío. Pero su volumen de apoyos, no tanto: son 17.517 en la CAV frente a los 47.000 que sumó en los cuatro herrialdes en las estatales. Hasta UPyD tuvo más cuando Gorka Maneiro fue parlamentario dos legislaturas.
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4.722 votos en Araba, realmente una minucia entre más de 900.000 votantes, le han servido a Vox para entrar en el Parlamento de Gasteiz con un escaño. Es legítimo preguntarse si sus 17.517 votos totales en los tres herrialdes son pocos o muchos. ¿Cómo medirlo?
Para empezar, son bastantes menos que los 28.659 que el mismo Vox sumó en la CAV en las elecciones estatales de noviembre del pasado, a los que habría que añadir los 18.656 de Nafarroa. Incluso en Araba, donde ha sacado el acta, ha bajado: de 6.423 a 4.722. Esta cifra cosechada en todo el herrialde supone apenas el doble de los que logró en esa cita estatal en Tutera. La conclusión es clara; no estaba creciendo, sino al revés, otra cosa será lo que ocurra ahora con el nuevo altavoz de la Cámara autonómica.
El porcentaje de voto del partido ultra en territorio alavés ha llegado al 3,77%, pero ni en Bizkaia ni en Gipuzkoa alcanza el 2%, tras una campaña en la que ha obtenido mucho eco gratuito con sus mitines cargados de mensaje de odio y provocaciones gratuitas, como romper un cartel por la repatriación de los presos en Barakaldo.
Por establecer otra comparativa, esos 17.517 son menos que los que tuvo una fuerte irrelevante como UPyD tanto en 2009 como en 2012, cuando Gorka Maneiro logró ser parlamentario, también por Araba. Sumó entonces 22.233 y 21.529 sufragios respectivamente. Otras fuerzas llegaron antes a la Cámara con mucho más apoyo, como los 36.000 del PCE-EPK de Roberto Lertxundi en 1980. Nunca en estos 40 años estuvo más barato el escaño; Unidad Alavesa entró en 1990 con 14.351, pero todos logrados en Araba lógicamente.
Diez en Oñati y unos cuantos ceros
Uno de esas «performance» de campaña se produjo en Oñati, donde sus portavoces buscaron el enfrentamiento directo y consiguieron una gran viralidad gritando «cachorros de ETA» a los antifascistas concentrados ante ellos. Pues bien, en esa localidad Vox ha obtenido este domingo diez votos, lo que muestra que no le han votado ni los guardias civiles del cuartel a los que dicen que fueron a apoyar.
En Donostia –donde el grupo de Abascal y Ortega Smith realizó actos tanto en Alderdi Eder como en Loiola– se han quedado en 1.751, bastante por debajo de Bilbo y Gasteiz, donde Vox sí supera los 3.000.
En Amurrio, su localidad, le han votado al líder de Vox exactamente 104 personas, casi la mitad que al PP (193) y bastante menos que la décima parte que a EH Bildu (1.596). En muy pocas localidades alavesas ha tenido un resultado reseñable aparte de en la capital.
Pasando a Bizkaia, le ha ido bastante mejor en Barakaldo, donde protagonizó otra de sus bravatas, con cargas de la Ertzaintza incluidas. Ha convencido a 803 votantes. Y ha pasado de 300 en Portugalete, Santurtzi y Leioa.
En Gipuzkoa es Irun el lugar en que más sobresale Vox (y también uno de los que visitó en su campaña): ha sumado 721 papeletas.
Sería más largo enumerar la lista de 0 votos: alfabéticamente, en Gipuzkoa iría de Abaltzizketa a Zerain; en Bizkaia, de Ajangiz a Ziortza-Boliba; en Araba incluye a Samaniego, Kripan, Leza y Harana.