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Xabier Mikel Azparren
Ciclista de Laboral Kutxa

«He demostrado que me puedo defender bien en todos los terrenos»

El Euskaltel Euskadi le comunicó tras ganar el campeonato estatal contrarreloj en 2019 que iba a pasar a profesionales en 2021, pero este año ha querido confirmar que merecía dar el salto con una temporada en la que ha demostrado que es más que un contrarrelojista con su exhibición en el Valenciaga.

Xabier Mikel Azparren, en su victoria en Castellón en 2019. (Oskar MATXIN/FOKU)

El donostiarra de 21 años ha preparado su debut como profesional en diciembre en Calpe, con compañeros y con la selección española sub’23, donde ha coincidido con su hermano Enekoitz, que seguirá su camino en el Laboral Kutxa amateur. Los dos comenzaron a seguir el ciclismo con su aitona, que se quedó en el campo amateur como su padre, y les llevaba a ver al Euskaltel en el Tour y sueña con correr juntos por vez primera en el equipo naranja.

¿Cómo has vivido tu último año como amateur?
Para todos ha sido muy complicado. Tuve la suerte de empezarlo muy fuerte, con varios segundos puestos y Top 10. En la segunda parte me costó arrancar y los últimos dos meses completé bien la temporada y el Valenciaga me salió bastante redondo.

Al principio de año tenía muchas ganas a la clásica de Aiztondo, porque soy de la zona y llegaba muy bien. Unos días antes en Colindres hice segundo en una carrera muy dura y fue una pena que esa semana se decretara el confinamiento. Me he entrenado pensando en el año que viene y me he amoldado bastante bien para llevarlo de la mejor forma.

Con el quinto puesto del Valenciaga tras realizar escapado la parte final demostró que eres más que un contrarrelojista...
Tenía un objetivo claro que me planteó Jorge Azanza a principio de temporada, salirme del molde. Soy contrarrelojista y lo tengo que trabajar bien, pero no encasillarme ahí. Puedo ser un corredor que tirando de orgullo suba bien. Me falta un punto de velocidad, me cuesta rematar, pero he demostrado que me puedo defender bien en todos los terrenos y tengo el plus de las cronos.

El Valenciaga fue muy especial. Tenía ganas a una carrera así de dura, este año con la segunda subida y final en Arrate. Fue una motivación para alargar la temporada, la preparé muy bien, las bajadas las conocía de memoria y me lo jugué a todo o nada. No salió, pero he roto ese molde, he demostrado que no solo llaneo.

El aita me comentaba en Ordizia que pecaste de demasiado generoso mientras Isasa y Barrenetxea guardaban en la fuga...
Analizándolo después, en la primera subida a Arrate me vi muy superior a Barrenetxea e Isasa pasó cortado y bajando íbamos tres del equipo en un grupo de ocho y no quise arriesgar porque me parecía interesante ir juntos. En la fuga me veía el más fuerte de los tres, pequé de valiente y di la cara. Soy de correr así, entiendo las carreras atacando y dándolo todo, tengo la sangre caliente y debo jugar con la cabeza más fría.

¿La decepción fue no repetir el oro de la crono del estatal?
No lo pude preparar tan bien como el año pasado. Se falló en un par de cosas y no pude llegar física ni mentalmente como a Lorca. El recorrido no era ideal para mí, pero si hubiera llegado tan bien como al Valenciaga... Tengo tiempos tomados antes del repecho y no eran nada del otro mundo. Fue un golpe duro porque tenía muchas ganas, pero sirvió para darme ese toque. Luego corrí el Europeo, me salió redondo y desde ahí hasta el final de temporada fui hacia arriba. De lo malo que fue perderlo me sirvió para terminar el año enchufado.

¿También le apenará que se suspendieran las principales pruebas sub’23 a nivel mundial?
Son carreras en las que la distancia y el ritmo me vienen bien. Solo pude correr el Europeo, que me venía muy bien y nos pillaron en la última vuelta a un grupo de nueve que nos íbamos a jugar la carrera. Fue una pena la suspensión del Mundial porque era duro, pero muy bonito, y al Tour del Porvenir le tengo muchas ganas. El próximo es mi último año para correrlo y me gustaría estar en el equipo. Para todos correr ese miniTour es muy chulo, va a estar muy disputado el puesto porque estamos muchos para pocas plazas y también me gustaría estar en el Mundial y en Flandes, que siempre voy a gusto.

¿Qué supone ser el único en pasar del Laboral Kutxa, lo sabía desde el año pasado, a pesar del gran nivel que había en el equipo?
Más o menos estaba todo acordado desde que gané el campeonato de España. Siempre tienes esa incertidumbre que no te lo terminas de creer y estar tranquilo hasta que el equipo no lo publicó. No me veía como ciclista profesional, aunque estaba apalabrado en ningún momento me relajé, quise seguir haciéndolo de la mejor manera con el equipo para demostrar que merecía tener un puesto en Euskaltel.

Es muy importante para mí la confianza que me demuestra el equipo, sobre todo Jorge Azanza, que se vuelca mucho conmigo, y Txus Ezkurdia, el manager del equipo, que con Aitor Galdos quiso firmarme el contrato con tiempo para que estuviera tranquilo y disfrutara de la temporada. También es una responsabilidad que gente que sabe tanto de ciclismo apueste por mí porque quieres devolverles la confianza. Estoy tranquilo haciendo un buen trabajo y no sé si con resultados o con trabajo en carreras, pero este año demostraré algo del por qué de la confianza.

¿Qué planteamiento tiene para su debut profesional Azanza?
Me dijo que hay gente a la que le quiere poner un pico para estar muy bien en alguna carrera y que soy un corredor al que quiere tener todo el año bastante bien para ser útil al equipo. No tengo que disputar ninguna vuelta y no necesito un pico de forma espectacular, pero sobre todo en las vueltas con cronos intentaré hacer algún puesto y buscar oportunidades en escapadas que puedan llegar e intentar ganar como en aficionados arrancando desde lejos. El equipo tiene muy buenos velocistas e intentaré ayudarles.

La idea es empezar en Mallorca, disputar las carreras españolas que se me van a hacer más familiares y con la selección española quiero estar en Flandes, en el Tour del Porvenir y en el Mundial. Al correr en mi categoría tengo más oportunidades para brillar y me gustaría ir allí para aprovecharlas. Si voy, se puede programar un pico para el Porvenir y buscar una etapa a muerte. Lo iremos viendo.

Tienes una cabeza ideal para el ciclismo...
Más que el físico mi fuerte está en la cabeza, en la capacidad de resistencia, de saber sufrir y de disfrutar de lo que hago. Tengo la suerte de que mi trabajo no me supone un esfuerzo. Salgo a entrenar y a pasarlo bien. Sigo un consejo que me dio Txus, que me fuera haciendo mi pequeño grupo de trabajo en el que confío y estos años me he ido rodeando de gente muy buena que sabe mucho y es importante. 

Otro consejo que sigo es entrenarme acompañado siempre que se pueda, aunque salga dos horas más tarde. Tomarnos el café media hora, hacer vida social, estar a gusto, disfrutar y rodearte de gente de confianza que te pueda aconsejar en los momentos difíciles, que no estén solo para darte la palmadita. Que te ayuden y te sepan decir las cosas cuando hace falta o cuando me despisto.

El aitona y el aita se quedaron en el campo aficionado. ¿Es especial ser el primer Azparren que llega a profesional en una familia tan enamorada del ciclismo?
Fue muy especial poder decir a mi familia que iba a ser profesional. Los únicos que lo sabíamos el año pasado éramos mi padre y yo. No quisimos contarlo a nadie hasta que en verano se hizo oficial y es muy especial pasar con el equipo de casa. Con mi aitona conocí el ciclismo de ir al Tour a ver al Euskaltel con la marea naranja y pasar al equipo que tú has seguido es como para el de Donostia empezar en la playa, ir a Anoeta y terminar jugando en la Real.

Y por detrás llega Enekoitz...
Salimos casi siempre juntos y conmigo no se va a cortar la saga. Viene demostrando mucho en categorías inferiores y que pase en el mismo equipo es especial. Somos corredores distintos, tiene muchísima calidad, mucha garra para correr, es muy valiente y también se va a amoldar muy bien a la categoría desde el año que viene.

Sería increíble que por fin coincidiéramos juntos en profesionales y en el Euskaltel. Las de 1999 y 2000 han sido para bien o para mal generaciones muy potentes, de las que van a salir buenos corredores. La suya de 2002 igual no lo es tanto, pero al haber tanta gente buena de nuestra quinta se han quedado algunos sin pasar y deberá medirse con ellos. Lo tendrá difícil, pero se podrá manejar.