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‘Harvey’: Emma Cline recrea desde la ficción las 24 horas previas a la sentencia de Weinstein

Emma Cline ha publicado con Anagrama su nueva novela, ‘Harvey’. En ella nos encontramos a un Harvey Weinstein acorralado y su trama transcurre 24 horas antes de que fuera sentenciado. Según la escritora, «lo terrible de Weinstein es que no es un monstruo, es alguien como cualquiera de nosotros».

La escritora estadounidense Emma Cline. (ANAGRAMA)

Tras el gran éxito que cosechó con su anterior novela ‘Las chicas’ –traducida a más de 20 idiomas y cuyos derechos fueron adquiridos por el productor de cine Scott Rudin para su adaptación al cine–, la escritora estadounidense Emma Cline regresa a nuestras librerías con un nuevo trabajo, ‘Harvey’ (Editorial Anagrama).

Tal y como indica el título, la novela centra su interés en el otrora todopoderoso productor de cine Harvey Weinstein. Un año después de ser sentenciado por los abusos sexuales que cometió, la trama orbita en torno a una cuestión: ¿Qué es lo que pudo haber estado pensando Harvey Weinstein 24 horas antes de ser condenado por violación?

Para dar respuesta a ello, la autora recurre a la ficción para intentar recrear las 24 horas que cambiarían para siempre la vida de un Weinstein acorralado.

Según explicó la autora en el transcurso de la presentación de su novela, «escribí esta novela a principios de 2020, en enero y febrero, Harvey Weinstein todavía no había sido sentenciado. Estaba todavía en el aire si iba a salir culpable o no. Un día yo estaba leyendo el periódico y de repente me encontré con un artículo que describía un poco el estado mental de Harvey Weinstein en ese momento».

Cline aseguró que tras leer ese artículo decidió armar la envolvente e incómoda historia que, aclaró, es ficción aunque esté basada en una situación real sobre el protagonista del caso que espoleó las protestas del movimiento #MeToo.

En la obra, aborda los miedos e inseguridades que envuelven a Weinstein durante esas horas cruciales en las que ve pasar su vida y su carrera por delante, aunque en su interior crea que nada malo pasará.

Cline afirmó que en el artículo que leyó en el periódico había un «breve prólogo que fue el punto de partida de la historia. Contaba que Weinstein estaba en la casa de un amigo, viendo mucho Netflix y que se buscaba él mismo en google y esos detalles me chocaron, me impactaron, porque me pareció que eran tan humanos y al mismo tiempo tristes y patéticos».

Después de esa lectura, se imaginó al exproductor de Hollywood preguntándose qué va a pasar con él y «aferrándose a la idea de que todo saldrá bien. Y me gustaba la idea también de un marco de 24 horas en torno a la historia, el día antes de que se descubra tu destino».

La escritora también señalo que la idea también era mostrar que «no todos son malos las 24 horas» y qu quería ahondar en ese concepto de «autoengaño que suelen tener las personas con poder, como fue el caso de Harvey Weinstein».

En su exposición añadió que «a mí me interesaba mucho esa idea de cuánto tiempo puedes pensar que eres el héroe de la historia, que todo va a ir bien, que eres estupendo. Había algo divertido en el hecho de habitar esa especie de conciencia, sobre todo, después de su obsesión por seducir a las mujeres, pues era como estar en la mente de un adolescente que se sentía a merced de lo que le decían los hombres de su entorno».

Cuando arrancó la escritura del libro aseguró que no hizo ningún tipo de investigación ni recogió más información que la que salía en los medios de comunicación. Sobre ello dijo que «como escritora había libertad y poder en el hecho de habitar este personaje que era casi un poco demente sicológicamente y que tiene la idea de que es el amo del universo. Creo que es mejor no investigar demasiado porque luego no puedes seguir tu propio sentimiento o idea. Quería autootorgarme esa libertad. Yo no tenía ni idea al escribir la historia sobre si Harvey tenía o no hijos. Pero en la historia que yo quería contar, me gustaba la idea de que tuviera hijas ya mayores y que una de ellas lo fuera a visitar la noche antes del juicio».

Weinstein en su cuenta atrás

A comienzos de 2020, Weinstein, estaba a punto de ser declarado culpable de acto sexual criminal en primer grado contra la asistente de producción Mimi Haley y de violación en tercer grado contra la aspirante a actriz Jessica Mann. Tres meses después, en octubre, la Fiscalía del condado de Los Ángeles acusó Weinstein de tres presuntas violaciones que se añadieron a los numerosos cargos por agresión sexual que el productor ya afrontaba en la ciudad californiana.

En sus conclusiones, dijo que su intención no ha sido juzgar al Weinstein real por personaje. «Yo no soy ni juez ni quería recrear un juicio, sino una escritora que escribe sobre seres humanos», dijo, pero admitió que le llamaba mucho la atención abordar la barrera de autodefensa que le impedía ver al personaje la realidad.

«Creo que todos queremos siempre defendernos y en ese ánimo de autodefensa, aunque nuestra vida esté apunto de cambiar, no queremos aceptarlo, sobre todo en una persona como Harvey, tan acostumbrado al poder y al éxito», subrayó.

Finalmente, y en relación a las sensaciones que el personaje experimenta en su novela, y que lo hacen ver grotesco y sinvergüenza, lo humanizan mucho, más que «pensar a un personaje como bueno o malo. Hay personas que me preguntan si eso trivializa un poco a Weinstein con todo lo que hizo, pero a mí me parece que lo que lo puede banalizar es pensar que Harvey Weinstein es un monstruo. Que es el mal en persona. Porque eso nos hace pensar que es muy distinto a nosotros, que pertenece a una especie distinta y por lo tanto no tenemos que preocuparnos porque estamos en otro planeta. Es una persona como nosotros y que llegó a hacer daño a todas estas personas solo como consecuencia de sus actos».