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El Festival de Cine y Derechos Humanos premia el cine comprometido de Armendariz y Oria

El director Montxo Armendariz y la productora Puy Oria han defendido un cine comprometido, humano y personal frente a valores individualistas y consumistas. Han recibido el Premio del 18º Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia, precisamente, por ese compromiso con un cine diferente.

Montxo Armendariz y Puy Oria, de Oria Films, posan en el Victoria Eugenia con una réplica del monolito Oroimena del artista Aitor Medizabal. (Gorka RUBIO | FOKU)

Pese a la pandemia y a esta virulenta cuarta ola, 3.500 personas han acudido a ver las películas y cortometrajes proyectados en la 18º edición del Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia. Una edición especial por el momento y que ha querido premiar el compromiso del director Montxo Armendariz y de la productora Puy Oria con un cine diferente, un cine «más personal» que «plantea preguntas» frente a un mercado en el que «cada vez prima más el consumismo».

«Vemos que en los cástings, una de las primeras preguntas que se les hace a los actores es cuántos seguidores tienen en Instagram», ha señalado Armendariz. Sin caer en la nostalgia, afirma que echa «en falta una mayor empatía y relación entre la propia profesión. Cada vez es menor porque la sociedad cada vez es más individualista; todo el mundo tendemos a sacar lo mío y los demás que hagan lo que puedan. En ese sentido, el cine participa también de este afán de triunfo individualista. No es nostalgia, es conocer la realidad tal y como es, y potenciar y trabajar desde diferentes ámbitos para recuperar ciertos valores y tendencias».

Para Puy, este galardón y el certamen en su conjunto es «una oportunidad única para dar voz a un tipo de cine y de audiovisual».

En 1999, Armendariz y Puy crearon Oria Films y con ella ‘Silencio Roto’, su primera producción. Una cinta, que además de cumplir 20 años, «reivindica la esencia de la mujer en un momento histórico muy importante». Esa es una de las razones por las que ambos la eligieron de entre su filmografía para ser proyectada en esta edición del Festival.

Pese a que han pasado dos décadas desde que la hicieron, Armendariz subraya que «cobra una vigencia especial. En el momento en que la hicimos, no éramos conscientes de ello. Yo quería hacer una película que recogiese el contexto histórico de la guerrilla antifranquista. Cuando la empezamos a preparar, en el año 2000, era algo totalmente desconocido y silenciado. Había muy pocos historiadores que se habían preocupado de este movimiento y de todo lo que supuso».

«Lo primero que escribí después de hablar con los guerrilleros y leer los libros fue un guion contado desde el punto de vista de los guerrilleros. Me di cuenta de que el guion no recogía la esencia de lo que realmente quería contar, que era fundamentalmente, las dudas ideológicas que siempre surgen en aquellos que defienden unos ideales, la lucha entre la defensa de esos ideales y la realidad de quienes los llevan a cabo. Hay un personaje que dice ‘las personas fallamos pero la causa por la que luchamos sigue siendo justa’. Me di cuenta además de que la película estaba contada por guerrilleros hombres cuando eran las mujeres las que más habían sufrido las consecuencias. Esto que ahora puede sonar muy políticamente correcto, dar voz a las mujeres, en aquel momento no existía para nada y pensé que era mucho más positivo que fueran las mujeres, que habían sido doblemente víctimas, quienes contaran esta historia y cambié todo el punto de vista», ha recordado.

Para Puy ‘Silencio roto’ fue su «máster. Fue mi primera producción, las que le siguieron son sus hijos e hijas adoptivas. Fue un reto a todos los niveles».

‘Welcome to Chechnya’, doblemente premiada

Además de la entrega de este premio, el jurado del Festival de Cine y Derechos Humanos ha dado a conocer el palmarés, en el que sobresale el largometraje ‘Welcome to Chechnya’, de David France, que se ha llevado el Premio Amnistía Internacional y el Premio del Público.

«El jurado ha apostado por la lucha por la igualdad y contra la discriminación del colectivo LGTBI. La cinta ha sido merecedora del galardón por mostrar de forma descarnada la represión brutal por parte de la República Chechena contra personas por su orientación sexual. Refleja la indefensión de las personas perseguidas que se ven obligadas a huir del país en ocasiones con sus familiares, una vez identificadas como objetivos por los aparatos parapoliciales del Estado. Se muestra igualmente la exposición de quienes defienden los derechos humanos, que ayudan a las víctimas a buscar protección y asilo en países terceros corriendo el mismo peligro. La cinta está rodada en situaciones de extremo riesgo sin descuidar la factura técnica y con un ritmo que atrapa al espectador», ha remarcado Iñigo Aranburu, representante del Jurado del Premio Amnistía Internacional.

‘Confinés dehors’, cortometraje premiado por el Jurado Joven

El Premio del Jurado Joven del Concurso Internacional de Cortometrajes ha sido para ‘Confinés dehors’ del director francés Julen Goudichaud, con una puntuación de 8,77 sobre 10.

«Muestra el confinamiento provocado por el covid-19 desde la perspectiva de un colectivo tan específico como diverso. Expone de manera realista y cruda lo que vivieron las personas que no tienen cuatro paredes para aislarse, en un momento en el que tuvimos que confinarnos en nuestras casas, poniendo el foco en dimensiones oscuras y desconocidas de París», ha resaltado María Sarasola, miembro del Jurado Joven en la lectura del palmarés.

«No podemos olvidar que, más allá del confinamiento, muchas personas siguen obligadas a vivir en la calle; en París y en muchos lugares del mundo, también aquí en Donostia y en los municipios de alrededor», ha denunciado.