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Lakua salva el trámite de rechazar las enmiendas a la totalidad de los presupuestos

Gracias a la mayoría absoluta con la que cuentan, PNV y PSE han rechazado este martes las enmiendas a la totalidad de los presupuestos de la CAV de 2022 presentados por Vox, PP+Cs y EP-IU. También EH Bildu se ha opuesto a devolver las cuentas al Gobierno.

El consejero Pedro Azpiazu se dirige a la tribuna para defender su proyecto de presupuestos. (Endika PORTILLO/FOKU)

Pleno de mero trámite en el Parlamento de Gasteiz para rechazar las enmiendas a la totalidad de los presupuestos de la CAV para 2022 presentadas por Vox, PP+Cs y Elkarrekin Podemos-IU. La mayoría absoluta con la que cuentan PNV y PSE ha evitado que las cuentas fueran devueltas al Gobierno. 62 votos en contra y tan solo 12 de los proponentes a favor. EH Bildu ha explicado su voto dejando claro que no cree que estas sean los presupuestos que necesita la sociedad, pero que como su aprobación estaba asegurada, se han esforzado en al menos mejorar importantes partidas y conseguir acuerdos políticos que se anunciaban imposibles por parte del Ejecutivo Autonómico.

El consejero de Economía y Hacienda, Pedro Azpiazu, ha defendido el presupuesto presentado por su Gobierno, que ha asegurado que impulsará el relanzamiento económico a través de la inversión, que pretende garantizar las políticas sociales a las que dedica el 77% de sus partidas (menos que en años anteriores) y que hace «una apuesta inequívoca por la perspectiva global de género» para que «esté presente en el conjunto de las políticas públicas».

Reducción de la previsión de crecimiento

Pero el dato más importante que ha dado a conocer el consejero ante el pleno ha sido la revisión del cuadro macroeconómico, en el que se estima un crecimiento de la economía vasca del 5,6% en 2021, por debajo del 6,7% del PIB real previsto inicialmente, mientras que la cifra de 2022 se eleva del 6,4% al 6,7%.

El consejero también ha aprovechado su discurso para criticar la gestión del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, vinculado a la iniciativa Next Generation EU, que está haciendo el Gobierno del Estado, y que ha dicho que al menos hasta el momento «ha estado sembrado de inseguridad jurídica, imposición gestora y tomando a las autonomías como medios propios para ejecutar los proyectos a los que han dirigido unilateralmente sus políticas estatales con dinero europeo». Azpiazu ha declarado que «creo que no se corresponde con lo que Euskadi y cualquier autonomía merece y, sinceramente, espero que esto cambie algo y tengamos posibilidades de espacios de decisión conjuntos. Estamos trabajando en ello de forma constante».

En la última parte de su intervención, el consejero ha repasado la actitud del resto de grupos frente a la oferta negociadora del Gobierno. Ha criticado a PP+Cs y  Elkarrekin Podemos-IU, en los que no vio voluntad negociadora. Por contra, ha agradecido la actitud mantenida por EH Bildu en los encuentros mantenidos para llegar al acuerdo de la abstención, ha puesto en valor tanto «el cambio de rumbo» hacia la «política útil» que ha visto en la izquierda independentista, como la importancia de las partidas negociadas.

Enmiendas

La primera en defender su enmienda a la totalidad ha sido la representante de la extrema derecha, que ha hecho un discurso apocalíptico, antieuskaldun, machista sin disimulos y centrado en buena parte en lo que cree que se esconde tras el acuerdo con EH Bildu. El PNV no le ha contestado, siguiendo el acuerdo alcanzando al inicio de la legislatura. El PSE sí lo ha hecho.

Carlos Iturgaiz, en nombre del grupo PP+Cs, ha arrancado su intervención pidiendo «lehendakari, reduzca los impuestos», lo que asegura que es «un clamor en la sociedad». Ha criticado la falta de ejecución de las inversiones que se anuncian y que llevan al Gobierno a acumular un remanente de más de mil millones de euros. Y, por supuesto, ha dedicado un amplio apartado a denunciar que «nada bueno puede traer el pacto con EH Bildu», cuya «parte más importante no conocemos» y que vaticina que serán más «imposición, exclusión y ruptura» y se irán viendo en el acuerdo educativo o la gestión de la política penitenciaria recién transferida.

Por su parte, Elkarrekin Podemos-IU ha basado su enmienda a la totalidad en el carácter «neoliberal» de las cuentas. Miren Gorrotxategi ha resumido su posición en que estos presupuestos representan otra oportunidad perdida no solo para consolidar una recuperación económica sino, sobre todo, para asegurar que esta sea inclusiva y justa. Son testimoniales en la lucha contra el cambio climático, con palabrería hueca sobre el impacto de género y han renunciado a extraer aprendizajes de la crisis pandémica. Dicen que hacen cosas distintas y sin precedentes, pero siguen haciendo lo mismo de siempre».

Además ha tomado la palabra Jon Hernández, de Ezker Anitza-IU, que ha abundado en que estos presupuestos «no son garantía de una distribución justa de la riqueza, ni de los recursos públicos para asegurar unas condiciones de vida dignas a toda la población, ni para garantizar la igualdad y la cohesión social». También ha dicho no entender la posición de EH Bildu.

Desde el PSE, Susana Corcuera, y desde el PNV, Itxaso Berrojalbiz, han tratado de rebatir los discursos de los grupos de la oposición, defendiendo las cuentas gubernamentales y criticando los posicionamiento de quienes han presentado las enmiendas a la totalidad. Ambas han sido especialmente duras con Elkarrekin Podemos-IU, de quien parece que esperaban más.

EH Bildu explica su voto

Tras rechazar las enmiendas a la totalidad y la devolución del proyecto al Gobierno, Maddalen Iriarte ha explicado que tienen un acuerdo firmado por el que aunque «este presupuesto sigue muy lejos de lo que necesita este país para afrontar el futuro con garantías, hemos conseguido que sea mejor que el proyecto original del Gobierno».

Ha coincidido con Pedro Azpiazu en que cuando hay voluntad se puede llegar a acuerdo, y ha puesto en valor que «por primera vez en muchos años, vemos que el Gobierno, vemos que PNV y PSOE, parecen empezar a vislumbrar que ese es el camino correcto, el que viene propugnando EH Bildu desde hace años». Aunque ha mostrado la prevención de que «quizás sea solo un destello, porque aún vemos actitudes como la Ley Tapia o tantas declaraciones como sigue haciendo este Gobierno, pero bienvenido sea ese destello si refleja que el Gobierno comienza a entender cómo se debe afrontar el futuro».

Iriarte ha recordado las partidas por valor de 253 millones obtenidas en la negociación, entre ellas 30 millones para la Atención Primaria en Osakidetza, ahora tan cuestionada. Y también los acuerdos políticos logrados cuando hasta ahora se presentaban imposibles por el Gobierno y que tienen relación con el SMI, los precios de los alquileres y el incremento de inversión en I+D+i. Pero no ha olvidado aquellas cuestiones como fiscalidad, cuidados y euskara en los que el acuerdo no ha sido posible, aunque ha asegurado que no cejarán en el empeño hasta conseguirlo.