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Perseguida por la polémica

Olivia Wilde. (NAIZ)

Olivia Wilde llega a Donostia perseguida por la polémica que ya hubo de soportar en la Mostra de Venecia, donde presentaba su segundo largometraje como directora, tras la buena recepción crítica a su ópera prima generacional ‘Booksmart’ (2019), la comedia estudiantil sobre chicas formales que se rebelan ante la etiqueta de «empollonas» que les han colocado, y deciden recuperar el tiempo perdido divirtiéndose. El problema es que se ha hablado más de todo lo que ha rodeado al rodaje de su segunda película que de su contenido nada corriente que combina costumbrismo de posguerra con cine fantástico. La falsa utopía de ‘Don’t Worry Darling’ (2022) ha quedado ensombrecida por los dimes y diretes que empezaron con el despido del actor Shia LaBeouf, de quien se prescindió según la versión oficial por sus problemas de adicciones. Sin embargo, Abel Ferrara no ha tenido problema para buscar su rehabilitación y redimirle de sus pecados dándole el protagonismo de ‘Padre Pío’ (2022). El sustituto elegido fue el cantante Harry Styles, al que se relaciona sentimentalmente con Olivia Wilde, y para terminar de liarlo todo en las ruedas de prensa la estelar Florence Pugh se ha mostrado enfrentada con su directora, y quien sabe si también con su pareja de reparto.

La rápida ascensión de Olivia Wilde es un típico ejemplo del progreso dentro de la generación «millennial», ya que su carrera comenzó hace menos de veinte años como actriz de series de televisión, y pronto empezó a aparecer en los carteles de películas importantes, trabajando con directores como Nick Cassavetes, Harold Ramis, Paul Haggis, Joseph Kosinsky, Jon Favreau, Andrew Niccol, Ron Howard, Spike Jonze, Clint Eastwood o Jason Reitman. En la actualidad forma parte del proyecto que puede ser el más importante de su trayectoria actoral, a las órdenes del oscarizado Damien Chazelle en ‘Babylon’ (2022), sobre el Hollywood de los años 20 y el paso del cine mudo al sonoro.

A esta neoyorquina nacida en el año 1984 todavía le queda mucho recorrido profesional, actividad que compagina con el compromiso social a través del movimiento Time’s Up, contra el acoso sexual, tan presente en el universo patriarcal del mundo del espectáculo. El nombre artístico de Wilde se lo puso en honor al escritor Oscar Wilde, ya que es de ascendencia irlandesa por parte paterna. Además practica la militancia vegana y ejerce como madre, fruto de la relación que mantuvo con el actor Jason Sudeikis.