«Alargarlo unos años más no me iba a solucionar la vida y me apasiona enseñar a los jóvenes»
El corredor guipuzcoano explica las razones que le han llevado a aceptar a los 33 años la oferta de Caja Rural para pasar a dirigir el equipo amateur a pesar de tener la opción de seguir como ciclista tras la temporada en la que se ha sentido mejor. El nacimiento de su hija ha tenido su influencia.
Artikulu hau irakurtzeko
erregistratu doan edo harpidetu
Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi
Klikik gabe gelditu zara
Aritz Bagües (Orereta, 1989) hace balance de su trayectoria ciclista, en la que ha destacado por ser un corredor que ha trabajado más para sus compañeros que para conseguir sus resultados. Así se ha ganado siempre la confianza de todos sus directores. En su carrera han sido claves dos de ellos, Jon Odriozola y Xabier Muriel, que le animaron a recalificarse como amateur en 2014 cuando tenía decidido dejar la bicicleta.
No ha sido un corredor que ha destacado por lograr victorias y así pasó a la categoría continental en 2011 con la Fundación Euskadi con una en sus tres primeros años como amateur.
Los dos primeros corrí en el equipo de mi pueblo, el Laguntasuna Bruesa. En un club menor no era tan fácil, pero pude pasar al Bidelan, con el que conseguí en el tercero la victoria de Lezo, que fue muy importante al ganar en casa. Lo que me dio la oportunidad de pasar fue la regularidad. En Bidasoa fui décimo y octavo en Salamanca con gente que había corrido en profesionales, no había límites de edad como ahora. Después de esa carrera me llamaron de la Fundación Euskadi para pasar al equipo continental, con el que corrí tres años.
Y tras tres años, aunque fue quinto en el Tour de China en 2013, tiene que volver a recalificarse…
Los dos primeros era el Orbea, filial del Euskaltel, que era lo que nos daba el sustento, y el tercero como Fundación tras separarse y para nosotros fue la perdición. No teníamos calendario ni esa sensación de poder dar un salto al Euskaltel al romperse la relación. Al tercer año me dijeron que no contaban conmigo y tanto yo como Mikel Bizkarra nos tuvimos que recalificar como amateur. Luego en 2015 los dos pasamos al Murias.
¿Con 25 años no se planteó dejar el ciclismo en 2014?
Tenía prácticamente decidido dejarlo, pero me llamó Jon Odriozola para decirme que tenía un proyecto que aspiraba a dar el salto a profesionales. Mi hermano Urtzi corría en el equipo, yo tenía un año de paro y decidí hacer esa temporada como un hobby con mi hermano y mis amigos y luego si salía el proyecto bien y, si no, dejaba la bicicleta. Fue el mejor año de mi vida en lo deportivo. Gané Guerrita, la clásica Loinaz en Beasain, dos etapas y la general de León, la carrera de Oiartzun, la de casa, una etapa en la Vuelta a Galicia, fui primero en el ranking de la Española, subcampeón de España élite, ganamos la Copa de España por equipos e individual con Intziarte y cuajó la idea de Murias.
¿Los cinco años en Murias fueron los más especiales de su carrera con Jon Odriozola y Xabier Muriel?
Con Jon Odriozola hice muchísimo trato en el año de amateur. Confió en mí y yo en él y en Murias seguimos igual. Con Xabier Muriel ya coincidí en Bidelan en mi tercer año sub’23, era mi preparador y director, y desde entonces me ha llevado casi toda mi carrera deportiva quitando los años de la Fundación. Me conoce más que mis padres.
Murias ha sido muy especial. Empezamos desde cero, desde amateur, subimos a la categoría continental, pasamos penurias, éramos una banda, pero fuimos creciendo y pudimos correr dos Vueltas y ganar dos etapas. En los últimos años ha evolucionado el ciclismo y ahora es más difícil lograr eso. Murias era una gran familia. fue especial también porque la mayoría éramos de casa y es más fácil. En Caja Rural hay corredores de distintos países y es más difícil, aunque el ambiente es también muy bueno.
Tuve la suerte de entrar en los dos años en el equipo de la Vuelta y de ganar aquellas etapas. Fue increíble lo que conseguimos con el presupuesto que teníamos, que estábamos a años luz de los World Tour, pero poniendo cada uno su grano de arena se consiguieron grandes cosas. Desde la pandemia el ciclismo ha evolucionado una barbaridad. Si antes era difícil conseguir victorias, ahora es casi imposible. El Caja Rural hace una labor increíble, pero lograr resultados es muy complicado.
Se ha ganado la confianza de los directores siempre y por eso Xabier Muriel lo quiso llevar al Caja Rural en 2020...
Confiaron en mí y Muriel, cuando desapareció Murias, hizo todo lo posible para que siguiese en Caja Rural. Le estoy eternamente agradecido, confió en mí. Tenía que ganarme la confianza de los directores del equipo y lo he conseguido. He intentado hacer mi trabajo lo mejor posible y es de agradecer que confíen en mí. Tampoco hago nada especial. Soy como soy. Me han enseñado que hay que intentar hacer lo mejor posible mi trabajo. No soy un ganador e intento que otros ganen. Yo puedo hacer décimo, pero si hay un compañero que puede ganar le voy a ayudar. Desde crío mi personalidad ha sido así.
Ha corrido las cuatro Vueltas que han podido disputar sus equipos. ¿Le apena no haber podido disputarla el último año?
Poder estar en las grandes y acabar las cuatro es una experiencia que hay que vivir. Es muy duro física y psicológicamente. Ha sido un placer participar en las cuatro oportunidades que he tenido, me hace ilusíón correrlas, pero vivo el día a día, y si no se corre no se corre. He disfrutado más que nunca este año porque he sido padre y he podido disfrutar del ciclismo. Y si voy a Turquía en vez de a la Itzulia feliz. Vaya donde vaya no me importa, somos profesionales y hay que dar el 100% siempre, da igual en la Vuelta que en Rumanía, donde vaya a hacerlo lo mejor posible.
Se ha dedicado al calendario europeo...
Son carreras en las que me desenvuelvo bien, con una forma de correr diferente, sobre todo las francesas, más locas. Se me han dado bien. Hay corredores a los que no les gustan porque son menos controladas. Yo no he tenido problemas, siempre me han gustado. En el calendario francés he corrido gran parte de mi carrera deportiva.
En él ha estado este año más cerca que nunca de estrenar su palmarés en el Tour de l’Oise al ser segundo en una etapa y en la general tras entrar en una escapada que llegó a meta con James Fouché, que se llevó las dos victorias.
Era el primer día y nos fuimos los dos. Arrancamos a 50 de meta, yo no tenía mi día, me soltó al final y me ganó la etapa. Fue un día en el que no tuve buenas sansaciones, entras en la fuga y llega, pero no le doy vueltas. Es mejor hace segundo que último. No pasa nada. Era el día más duro y en los demás intentamos dejarlo en todos los repechos, con el viento… Un día casi lo conseguimos, hicimos todo lo que pudimos para quitarle el liderato, pero estaba fuerte.
¿A qué resultado le da más importancia en su carrera?
Al noveno de la general de Noruega porque además ganamos la vuelta con Edu Prades, que ha sido mi compañero y es lo que nos movió. En China también hice cuarto en una etapa y quinto en la general, he sido regular, pero no un corredor de resultados. Tenemos a líderes en cada carrera y para que ellos consigan resultados hay que llevarse bien, hay que hacer una piña. Cuando corres con extranjeros es más difícil porque hay corredores que no hablan castellano. Pero en Caja Rural se han integrado, hemos conseguido un grupo bonito, apostamos por los líderes, queríamos ganar más carreras, pero hoy ganan cuatro Pro Contis, los que tienen presupuestos de World Tour. Sin ese dinero tienes que adaptarte a lo que tienes.
Quitando la caída de Polonia ha acabado todas las pruebas de la temporada menos tres clásicas, como ha sido norma toda su carrera...
Quitando alguna clásica que te echan, no me he retirado muchas veces. Sí no he terminado alguna vuelta es por caída o enfermedad. En Polonia me caí el primer día en el ultimo kilómetro a 70 por hora y no podía mover el brazo. No tenía nada roto del golpe y desayuné para ir a la carrera, pero el médico me dijo que no saliera.
¿Qué supone retirarse en Lombardía?
Fue especial, sabía que era la última carrera, un Monumento. No era de mis características, pero pude acabar. Se fue muy rápido con un nivel increíble porque estaban todos los capos del pelotón y acabé contento.
¿Cómo ha sido la decisión de dejar la bicicleta y pasar a ser director del equipo amateur?
Ha sido un poco raro. He tenido uno de los mejores años de mi vida y me encontraba con ganas de seguir, pero hablando con los directores me dijeron que Juanma Hernández quería hacerme una propuesta. Quedamos, y a finales de agosto o principios de septiembre, me dijo que «no quiero que te sientas presionado. Si quieres seguir como corredor te ofrezco contrato, pero te queremos proponer ser director del amateur. Piénsatelo».
Tengo una niña de un año, hablé en casa y decidí que hasta aquí. Han sido muchos años, podía alargarlo uno, dos o tres más, pero no me iba a solucionar la vida. Es un reto nuevo, me apasiona enseñar a los jóvenes, me ilusiona trabajar con la plantilla sub’23, gente con ilusión, y enseñarle todo lo que sé. Y, pensando en mí, tengo más tiempo sin la necesidad de entrenarme. Saldré por gusto cuando pueda. No me lo había planteado, me encontraba bien, pero han sido once años desde 2011, son muchos, y éste he tenido una caída dura que a la niña no le podía coger en brazos. Cambio de vida con mucha ilusión.
¿Cuál va a ser su responsabilidad en el equipo amateur?
Voy a ser el director principal del filial, encargado de gestionar la concentración, el calendario, que además de Copa de España, las vueltas, el Euskaldun y el Lehendakari intentaremos buscar algo en el extranjero. Con 25 corredores en la plantilla hay que darles calendario.