Jorgenson se hace con la París-Niza, su mayor logro, y Vingegaard confirma su gran inicio
Matteo Jorgenson (Visma) se ha hecho con la París-Niza, el mayor logro de su palmarés, después de que ganase el Tour de Omán el año pasado. Su compañero, Jonas Vingegaard ha confirmado en la Tirreno-Adriático su gran comienzo.
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El estadounidense Matteo Jorgenson (Visma Lease a Bike) se ha proclamado rey de la 82ª edición de la París Niza tras la disputa de la octava y última etapa con salida y llegada en la capital de la Riviera, de 109,3 km, en la que se ha impuesto el belga Remco Evenepoel (Soudal Quick Step), segundo en el podio.
Jorgenson (Walnut Creek, 24 años), excorredor del Movistar, se ha confirmado como un fichaje de postín para el Visma, aprovechando la primera gran oportunidad ganando la París Niza ante rivales como Evenepoel o el esloveno Primoz Roglic, en principio los grandes favoritos.
En la última jornada ha compartido la escapada definitiva con Evenepoel, ambos los grandes protagonistas. Se ha llevado la etapa el flamenco, resignado a su suerte, incapaz de soltar a Jorgenson en todo el recorrido. Ha levantado los brazos en el Paseo de los Ingleses de Niza como premio de consolación con un tiempo de 2h.50.04, su cuarta victoria de la temporada.
Jorgenson ha cruzado la línea lanzando el puño al aire, su primer gran triunfo. En tercera posición ha llegado Vlasov, vencedor en la jornada del sábado, a 52 segundos. Más tarde, a 1,39 el danés Skjelmose y el líder Brandon McNulty, quien al menos ha mantenido la tercera plaza en el podio.
La jornada ha sido corta, pero muy revoltosa de inicio y de nuevo con la lluvia y el frío presentes. Victor Campenaerts ha salido rumboso y enseguida ha provocado el primer corte, en el km 4, llevándose a rueda a Pithie (Groupama-FDJ) y al danés del Movistar Johan Jacobs (Movistar). En el perfil ascendente se han topado con la Cota de Levens (2a, 6,1 km al 5,8%), donde el flamenco, exrecordman de la hora, ha atacado para reventar a sus dos compañeros de aventura y quedarse solo.
Mientras Campenaerts ha decidido resistir en una escapada quijotesca, se ha formado por detrás un nutrido grupo perseguidor con Ion Izagirre y Pello Bilbao en el lote. En el descenso de la Cota de Châteauneuf (2a, 5,5 km al 4,5) se han ido al suelo Carlos Rodríguez y Santiago Buitrago.
Con la carrera revolucionada, ha aguantado Campenaerts el paso por el alto de Berre-les-Alpes (2a, 6,5 km al 5,9), coincidiendo con la mitad de carrera. El grupo perseguidor, remolcado por el danés Pedersen, se ha engrosado con la presencia de los favoritos. Los Evenepoel, Roglic, Jorgenson, McNulty y compañía ya iban afilando las espadas. Comenzaba la etapa de verdad, la definitiva.
Evenepoel insiste y rompe la carrera
A partir del ecuador de la prueba se ha complicado aún más la etapa con el ascenso a la Cota de Peille (1a, 6,5 km al 6,9), donde Evenepoel ha tomado el mando de las operaciones con 3 ataques. A la tercera ha sido la vencida y ha abierto camino acompañado de Jorgenson y Vlasov. El ruso ha pasado la cima en cabeza, con MacNulty y Roglic en apuros a 15 segundos y Bernal en agonía a 1 minuto.
Golpe del flamenco, respuesta de Jorgenson, quien cotiza al alza como ciclista día a día. Un trío en cabeza de muchos quilates, decididos a la colaboración interesada. Restaban 2 ascensos y el maillot amarillo final estaba en juego. Un bonito guión para el final de la París Niza.
Lo inevitable se veía venir. Evenepoel, Jorgenson y Vlasov ya volaban a meta con el resto de rivales a más de 1 minuto. En el sprint bonificado del Col d'Eze el americano ha arañado 6 segundos, por 4 el flamenco, otro aviso de la nueva estrella del Visma, ex del Movistar, tomando protagonismo en disputa como un galáctico como Remco.
Jorgenson ya iba soñando con sellar su poderío ganando la París Niza, tenía medio minuto de ventaja en la general sobre Evenepoel, y restaba como último obstáculo el Col des Quatre-Chemins (1a, 3,8 km al 8,1) con la cima a 9 km de meta. Una subida corta, pero explosiva. No había más terreno y había salido incluso el sol, por fin.
Se esperaba que Evenepoel quemara las naves a la desesperada, un órdago por el título, pero el campeón mundial de crono no ha vuelto a probar suerte. Ni lo ha intentado. Pacto de caballeros y todo el mundo conforme. Jorgenson iba a cambiar el amarillo del Visma por el amarillo de campeón de la carrera del sol, y su rival se llevaría la etapa. Vlasov no ha resistido y se ha descolgado.
Y así ha sido. han coronado el alto de "Cuatro Caminos" en comandita, ya sin Vlasov, que ha cedido, y con el grupo de Roglic y el exlíder McNulty a más de 2 minutos. La suerte estaba echada. Remco ha firmado su primera etapa en su primera carrera francesa por etapas, y Jorgenson su tercer triunfo, hasta hoy solo laureado en el currículum con la general y una etapa de la Vuelta a Omán 2023.
Matteo Jorgenson, un gigante de 1.90 metros que estuvo cuatro años en Movistar, sucede en el palmarés al esloveno Tadej Pogacar.
Vingegaard conquista su primer Tridente
El danés Jonas Vingegaard no ha dejado atisbo a la sorpresa y ha conquistado este domingo su primer Tridente, haciendo valer sus dos exhibiciones en las dos etapas precedentes de una Tirreno Adriático que ha puesto el fin con la victoria del italiano Jonatan Milan (Lidl-Trek) tras un recorrido de 154 km con inicio y fin en San Benedetto del Tronto, con los últimos 80 km sin ascensos.
Subcampeón en 2022, Vingegaard no ha dejado escapar su oportunidad para añadir el Tridente a su palmarés, en el que incluye dos Tour de Francia rubricados de manera consecutiva. La "carrera de los dos mares" ha tenido un solo dueño, un ciclista que ha gestionado a la perfección cada recorrido, que ha exhibido superioridad en los momentos claves con ataques únicos e implacables.
Juan Ayuso (UAE) ha sido el primero del resto, el primero de los mortales, a 1.24 minutos en la general. Se ha quedado, además, con la 'Maglia Ciclamino', la del líder de puntos.
Una clase magistral, la de Vingegaard, entre el Tirreno y el Adriático que ha cerrado con el recorrido en San Benedetto del Tronto, pegado al Adriático, con un circuito cerrado final de 15 kilómetros a repetir cinco veces en el que la fuga inicial ha cedido a la voluntad del pelotón, que ha controlado sin problemas en una etapa de escasa dificultad y en la que Milan ha puesto el colofón final con un esprint perfecto que ha firmado su segunda victoria de la semana.
La fuga nunca ha sido una amenaza
Los seis corredores de la fuga, inicialmente formada por los italianos Alessandro De Marchi (Jayco-AIUIa), Antonio Tiberi (Bahrain-Victorious), Damiano Caruso (Bahrain-Victorious), el alemán GEorg Steinhauser (EF), el irlandés Ben Healy (EF) y el inglés Luke Rowe (INEOS), han llegado a tener una ventaja de 1.52 minutos sobre el pelotón.
Una distancia que ha ido gradualmente reduciendo. A 55 kilómetros de meta, ya iniciado el circuito cerrado, los seis fugados solo han tenido medio minuto de margen, que ha ido cayendo hasta que a falta de poco más de 13 km, poco después de una caída del ecuatoriano Richard Carapaz (EF) que le ha obligado a abandonar, ha desaparecido por completo.
Neutralizada la fuga, el esprint ha empezado entonces a coger forma. La carrera ha ido según lo previsto. El pelotón ha controlado la fuga y, en cuanto ha apretado, se ha acabado con la resistencia de los seis escapados para empezar a preparar el terreno a los velocistas para la esperada 'volata' final. Los equipos han empezado a pelear por los mejores puestos y en el último kilómetro se ha decidido todo.
Ha organizado una buena estrategia el Uno-X, que ha lanzado primero, pero de poco le ha servido a Alexander Kristoff ante el esfuerzo y el golpe de riñón de un Milan que incluso se ha rozado con el belga Jasper Philipsen (Alpecin Deceuninck) en el rueda a rueda. Ha negado con la cabeza el belga en la entrada a meta al no haber podido llegar fresco y competir.
Ha sido un esfuerzo titánico el de Milan para llevarse la merecida victoria y cerrar por todo lo alto su Tirreno Adriático, con un corredor local como ganador de dos etapas.