El hermano de Santi Coca lamenta que el acusado «se ha reído de nosotros» con su fuga
Iker Coca, hermano de Santi Coca, que falleció a los 17 años el 28 de abril de 2019, dos días después de recibir una paliza en el exterior de una discoteca en el centro de Donostia, ha lamentado que el acusado que se fugó «se ha reído de nosotros» y ha asegurado que espera que se haga justicia.
«Se ha reído de nosotros», ha señalado el hermano de Santi Coca en relación al acusado, que se encontraba fugado de la justicia por la muerte del joven de 17 años en Donostia hasta que fue detenido el pasado febrero en el Estado francés. Ha confiado en que el tribunal haga «el mejor trabajo posible».
Otras cuatro personas fueron procesadas por estos hechos, en diciembre del pasado año, tres de los cuales fueron absueltos, mientras que un cuarto fue considerado culpable de homicidio por imprudencia grave.
En el juicio con tribunal de jurado, compuesto por seis hombres y tres mujeres, han declarado este martes, además de Iker Coca, varios testigos –amigos del fallecido y también de su hermano–, que se encontraban tras una noche de fiesta en el lugar de los hechos aquella madrugada.
El hermano del fallecido ha relatado que el 26 de abril de 2019 se hallaba, de madrugada, en una céntrica discoteca donostiarra de fiesta con su cuadrilla. En el momento del cierre del local, hacia las cinco de la mañana, su hermano, Santi Coca, que también estaba con sus amigos de fiesta en otra discoteca se acercó para volver juntos a casa.
Según ha relatado, «alguien» robó a uno de sus amigos un paquete de tabaco y fueron a reclamárselo. «Noté un momento de tensión, me giré y vi a mi hermano que se echaba hacia atrás y varias personas dándole patadas y puñetazos».
«Por instinto, me salió meterme para separarlos», ha dicho, para añadir que entonces le golpearon en la mandíbula, lo que provocó que estuviera «una semana sin poder masticar», y cayó al suelo.
«Patadas sin parar»
Iker Coca ha recordado «patadas y más patadas». «Vi a mi hermano inconsciente, en coma o muerto y después no sé si del shock o lo que sea, pero tengo recuerdos muy difusos, no recuerdo los siguientes días, incluso meses», ha explicado. «No sé si llegué apartar a alguno», de los que pegaban a su hermano, o «me tiraron directamente al suelo», ha apuntado.
Además, ha señalado que había unas seis o siete personas pegando a su hermano, «la mayoría patadas». Respecto al acusado ha señalado que «no puedes quedarte con una cara en un segundo» y fueron momentos de «mucha tensión», pero «si me lo vistieras igual que aquel día, seguramente le reconocería», ha señalado.
Por otra parte, ha indicado que el procesado «daba patadas sin parar» a Santi Coca, «sobre todo cuando estaba en el suelo», y lo hacía «con rabia y agresividad». «Eran patadas fuertes», ha insistido, y ha afirmado que Santi Coca se precipitó al suelo «por las patadas», aunque no puede decir «quién las dio».
Además, ha recordado a su hermano como «muy buena persona» y «muy familiar», al tiempo que ha negado que hubiera sido objeto de ningún procedimiento penal.
«Un mes antes había estado en Londres para aprender inglés y aquella Semana Santa estuvimos con mi padre en Cantabria y con los aitonas en Mutriku, dormimos juntos allí y estuvimos riendo y viendo vídeos», ha recordado, para añadir, emocionado, que agradece mucho aquellos momentos que han sido para él como «una despedida». «Es algo que me reconforta», ha confesado.
Finalmente, ha dado las gracias al tribunal, que ha confiado hará «el mejor trabajo posible», y ha lamentado que el acusado «se ha reído de nosotros» con su fuga, que impidió que fuera juzgado con el resto de acusados.
«Agresión bastante violenta»
Respecto al resto de testigos, también han recordado lo sucedido como una «agresión bastante violenta» contra Santi Coca. Además, han identificado al acusado como uno de los agresores, que daba «patadas y puñetazos bastante violentos» a la víctima, aunque no han precisado en qué parte del cuerpo.
También han relatado que había como «ocho o nueve personas que corrieron hacia el Náutico y la Parte Vieja» después del altercado y que identificaron a los acusados con la Guardia Municipal, que los tenía en los bajos del Ayuntamiento.
Un amigo de Santi Coca también ha señalado que vio la cabeza de éste «de lado a lado» por las «patadas» que recibía por parte de «como siete personas». «Intentaba ponerme encima» para que su amigo no recibiera más golpes, pero ha indicado que «le quitaban» de encima de él.
La vista continuará este miércoles con más testigos. Por otra parte, la madre de Coca, Fátima Hacine-Bacha, ha llamado a concentrarse, a través de redes sociales, este jueves a las 09.00 horas junto a la Audiencia de Gipuzkoa para pedir ‘Justicia para Santi’.