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Vingegaard, contra la anarquía del UAE en la Vuelta con menos vascos que se recuerda

Este sábado arranca en Turín la 90ª edición de la Vuelta. Lo hace con un claro favorito, el danés Jonas Vingegaard. Enfrente destacan los nombres del UAE, con Joao Almeida y Juan Ayuso a la cabeza. Mikel Landa, Xabier Mikel Azparren y Markel Beloki componen la exigua representación vasca.

Mikel Landa, durante la presentación en Turín, fue honesto sobre sus aspiraciones. (Marco BERTORELLO | AFP)

Tres semanas de ciclismo dan para mucho. La mejor prueba de ello fue el pasado Giro. Pero todo lo que no sea ver a Jonas Vingegaard de rojo en el podio de Madrid será una sorpresa. El danés se presenta en la Vuelta como principal candidato tras ser superado por Tadej Pogacar en el Tour, pero con una diferencia abismal sobre el resto.

Será la tercera ronda española para el ciclista del Visma y espera sumarla a un palmarés ya brillante. «Tengo recuerdos especiales de la Vuelta. La corrí por primera vez en 2020, cuando ganamos con Primoz Roglic. En 2023, sin embargo, subimos juntos al podio final en Madrid, y terminé segundo, por detrás de Sepp Kuss. Esperamos añadir más recuerdos fantásticos este año», señaló en la previa.

Para cumplir el objetivo tendrá un equipo a la altura, comenzando por el propio Kuss o Matteo Jorgenson. Como principales rivales, aunque envueltos en muchas incógnitas, aparecen los puntales del UAE, Joao Almeida y Juan Ayuso. El portugués llega sin correr tras su caída y retirada del Tour, mientras que el valenciano abandonó el Giro y desde entonces solo ha corrido Donostia y Getxo, con un buen segundo puesto en este último.

Un Giulio Ciccone inspirado, perlas italianas como Antonio Tiberio o Giulio Pellizzari, Felix Gall, Egan Bernal, Jai Hindley, Ben O'Connor o Matthew Riccitello son otros de los que pueden plantearse la general como un verdadero objetivo.

Tan solo tres vascos

Quien no parece que vaya a meterse en esos fregados es Mikel Landa. El alavés se ha recuperado de las lesiones sufridas en la primera etapa del Giro, pero llega corto como para plantearse una batalla a tres semanas. Por el contrario, apunta que lo que «me pide el cuerpo» es luchar por alguna victoria de etapa, algo que se le resiste desde hace años.

«La Vuelta a Burgos me sirvió para quitarme el miedo. Llego con ambición y ganas y, ahora, a ver cómo responden las piernas», ha explicado el alavés. Landa tiene claro que la espalda en los momentos de máxima exigencia le va a responder, aunque sabe «que la condición no es buena». «Pero quiero que vaya mejorando y con la frescura que tengo de no haber corrido espero poder terminar bien».

Junto al de Murgia, componen la exigua representación vasca Xabier Mikel Azparren y Markel Beloki. Es la menor participación vasca en la historia de la Vuelta. El del Q36 se ha convertido en un corredor de confianza de Tom Pidcock y es posible que se le vea en más de una ocasión trabajando para el inglés. En el caso del gasteiztarra del EF, que llega tras haber estrenado su palmarés profesional ganando el Tour de Alsacia, tendrá libertad, ya que su equipo viene sin aspiraciones a la general y con un bloque que buscará los triunfos parciales.

10 finales en alto...

Y es que el recorrido invita a ello. Las oportunidades para los esprinters se pueden contar con los dedos de una mano. Ahí destacan Mads Pedersen, mucho más que un esprinter, que llega tras exhibirse por las carreteras de Dinamarca y que a buen seguro se dejará ver, y Jasper Philipsen. La ausencia de la primera línea de esprinters dará oportunidades a otros como Casper Van Uden, Madis Mihkels, Orluis Aular o Thibaud Gruel. De la Vuelta siempre nacen nuevas estrellas.

Frente a las pocas opciones para hombres rápidos, destacan los finales en alto. Un total de 10. Una cifra que no ha dejado indiferente a nadie. Será clave en la resolución de la clasificación general, pero también ofrecerá oportunidades para que los escaladores busquen triunfos de etapa mediante escapadas.

Desde los finales en alto de Italia, pasando por Andorra, grandes cimas como L'Angliru y la Farrapona o el desenlace final en la Bola del Mundo madrileña. Por el camino, dos etapas 100% vascas.

... y dos etapas vascas

La décima etapa saldrá desde el sur de Nafarroa, en Sendaviva, para recorrer el herrialde hacia el noreste y terminar en la estación de esquí de Larra-Belagua. Por el camino, el alto de las Coronas, de tercera categoría, además de algunas subidas no puntuables. Parece una jornada propicia para que una fuga se juegue la victoria de Izaba hacia arriba.

Al día siguiente, el pelotón se traslada a Bilbo para disputar una de las etapas mejor diseñadas de esta edición. Siete puertos puntuables (cinco de tercera y dos de segunda) en apenas 157 kilómetros dan pie tanto a emboscadas que pueden voltear la general, así como a hombres fuertes que se desenvuelvan bien en fugas de calidad. Los altos del Vivero y Pike en el tramo final prometen batalla.