Adiós definitivo del Israel: Iniesta rescata la estructura con bandera suiza y sede en Girona
El verdadero resultado de aquellas protestas que comenzaron con cinco personas y una pancarta en Figueres ha sido la inviabilidad del modelo israelí tal como había funcionado hasta ahora. La empresa NSN del exfutbolista Andrés Iniesta se hace cargo de la estructura, que competirá en el World Tour.
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La estructura ciclista conocida como Israel-Premier Tech afrontará a partir de 2026 una metamorfosis completa: nueva propiedad, nueva licencia, sede renovada y la desaparición definitiva del nombre que durante años identificó al proyecto en el WorldTour. Tras una etapa marcada por el sportwashing, inversiones de gran escala y fichajes mediáticos, las protestas multiplicadas durante la última Vuelta han llevado al equipo a un callejón sin salida.
Como ya anunció hace varias semanas, en un ejercicio de supervivencia, dejará de correr bajo la bandera israelí y el magnate sionista Sylvan Adams ya no estará al frente del proyecto. El equipo evoluciona hacia el NSN (Never Say Never) Cycling Team, empresa de deporte y entretenimiento cofundada por Andrés Iniesta, que se alía en esta operación con Stoneweg, plataforma de inversión suiza con sede en Ginebra.
Ambos grupos aportan músculo financiero y un enfoque corporativo global, además del simbólico caracter neutral suizo, en lo que parece algo más que una casualidad, quedando así menos ligado a una identidad nacional. Parte del personal técnico, incluido el director deportivo Kjell Carlström, permanecerá para garantizar continuidad estructural.
El equipo adoptará a partir de 2026 una licencia suiza, aunque su base operativa se ubicará en Catalunya, con sedes en Barcelona y Girona, curiosamente donde comenzaron las protestas contra el Israel-Premier Tech en la crono por equipos de la pasada Vuelta. Allí tendrá centros neurálgicos para el alto rendimiento ciclista en Europa. Con ello, la formación busca un ecosistema más competitivo y atractivo para corredores y patrocinadores, dada la fuga de talento que ha sufrido en los últimos meses.
La transformación, sin embargo, no puede entenderse sin analizar las causas que precipitaron la desaparición del modelo israelí. En los últimos años, la escuadra ha vivido un deterioro sostenido, tanto deportivo como reputacional, que, sin duda, creció como una bola de nieve a partir de la citada contrarreloj de Figueres y el paso de la carrera por Euskal Herria. La tensión política internacional creció hasta suspender la presencia del equipo en carreras italiana. Aunque la estructura defendió siempre su independencia deportiva, la relación de Adams con el régimen de. Netanyahu era más que evidente y la presión social generó incomodidad en los organizadores (Canarias ha renunciado a acoger el final de la Vuelta en 2026 por este motivo).
A esto se ha unido la fuga progresiva de ciclistas: Derek Gee, cuarto en el último Giro, abandonó la escuadra (que ahora le pide una indemnización de 30 millones) por «razones legítimas» o Matthew Riccitello, quinto en la Vuelta, han sido los más sonados. A ello se ha unido la dificultad de atraer talento en un ecosistema tan revuelto. Se da por hecho que el eritreo Biniam Girmay correrá en la estructura, pero no se ha hecho público hasta la fecha. Quizá, ahora, con el nuevo nombre, se dé el paso. Cada vez resultaba más difícil retener perfiles de nivel WorldTour. La situación se agravó cuando varios patrocinadores secundarios optaron por no renovar contratos para evitar implicaciones reputacionales.
Así, el verdadero resultado de aquellas protestas que comenzaron con cinco personas y una pancarta en Figueres ha sido la inviabilidad del modelo israelí tal como había funcionado hasta ahora. La llegada de NSN y Stoneweg representa, por tanto, la continuidad de la estructura, pero con un lavado de cara completo.