El bajón de Oklahoma queda patente contra unos San Antonio Spurs que acechan al líder de la NBA
Los vigentes campeones de la NBA han perdido cuatro de sus últimos cinco partidos, tres de ellos ante unos Spurs que, tras ganarles por 102-117, se ubican en segunda plaza de la Conferencia Oeste, con solo una derrota en los diez últimos encuentros.
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La Navidad es un período de febril actividad en la NBA, con el duelo de entre los Knicks de Nueva York y Cleveland Cavaliers como avanzadilla. Pero la jornada ha tenido otros cuatro partidos, todos ellos de enjundia, con el triunfo de los San Antonio Spurs en la pista de los Oklahoma City Thunder por 102-117 como resultado más llamativo.
Llamativo por muchas razones. Primero, porque los Thunder, que siguen siendo los vigentes campeones de la NBA y se mantienen como favoritos claros para repetir anillo, están en claro bajón pese a liderar la Liga Regular de la NBA con un balance de 26-5, pero después de ceder en cuatro de sus cinco últimos partidos, tres de ellos frente a los Spurs, quienes después de caer solo una –aparte de la final de la Copa NBA ante los Knicks– en sus diez últimos encuentros de Liga Regular, ya acechan la primera plaza de los Thunder con un balance de 23-7, segundos del Oeste y terceros en global, con los renacidos Detroit Pistons entre medias, y su 24-6 para encabezar la Conferencia Este.
La competitividad del Oeste siempre ha marcado la pauta en la NBA. Franquicias de grandes ciudades, mejor clima por regla general y, por ende, más dinero promocional ha derivado que buena parte de las estrellas de la NBA hayan dado el salto hacia el Oeste a la que han podido, derivando esa franja de la competición en el famoso y temido «Wild Wild West». Ello supone que quien baja el pistón, se hunde en las catacumbas clasificatorias, a veces no tan involuntariamente, sobre todo cuando arrancan los procesos de reconstrucción, para lo cual hay que asegurarse un buen jugador en el draft con el que empezar el regreso del sótano a la cumbre.
Seis años, seis, fuera de los play-offs de la NBA es lo que marca la marcha de los Spurs de los últimos tiempos, desde la paulatina retirada de Tim Duncan, Toni Parker y Manu Ginóbili, más polémica salida de Kawhi Leonard. Pero estos Spurs parece que están de regreso, justo la temporada posterior de la retirada definitiva por motivos de salud del mítico Gregg Popovich, después de 29 temporadas al frente del banquillo texano. Mitch Johnson, joven entrenador de 39 años –que solo jugó como profesional durante tres campañas, de 2009 a 2011, tras inicial su carrera como jugador en la Universidad de Stanford entre 2005 y 2009– ha tomado el relevo de ‘Coach Pop’, y con un plantel joven y con hambre –entre sus ayudantes está un viejo conocido en Euskal Herria, el «búho de Rhode Island» Jimmy Baron, quien defendiera la camiseta de Gipuzkoa Basket entre 2010 y 2012–, está dispuesto a hacer que las espuelas de San Antonio –eso es lo que significa la palabra «Spur», aunque también se puede traducir como «acicate» o «estímulo»– piquen nuevamente.
Por lo pronto, los 2,26 metros del ala-pívot Victor Wembanyama son lo que más llama la atención, por no hablar de la agilidad y versatilidad en el juego del gigante francés, capaz de imponer su espigado físico frente a interiores más robustos y «abrasar» a triples al más pintado, e incluso hacer valer su buena técnica para penetrar en bote en mitad del tráfico para dejar un mate o cualquier clase de canastas.
Pero huelga decir que no es el único. Por más que ante los Thunder ‘Wemby’ se fuera a los 19 puntos y 11 rebotes, el base All-Star De'Aaron Fox ha estado excelente para los Spurs con 29 puntos, perfectamente apoyado por otros exteriores como Stephon Castle –19 puntos y 7 asistencias– y Dylan Harper –12 puntos–, para infligir esta tercera derrota a los Thunder en menos de diez días.
Lesiones, críticas y regalos
Nos gusta ver que la NBA la conforman seres humanos que tropiezan, caen y se levantan. No es que su vulnerabilidad nos acerque a ellos, pero al menos sangran y eso a la narrativa del periodismo deportivo le da la vida, para qué negarlo.
Y por ello, ver a Los Angeles Lakers ceder por un claro 96-119 ante los Houston Rockets es motivo de alegría. No por la derrota en sí de los de púrpura y oro, sino porque ello los obliga a replantearse su esencia.
En una campaña en el que los achaques por la edad y el trote previo están pasando mucha factura en LeBron James, y también muestra que Luka Doncic debe empezar a cuidarse más y mejor para evitarse sus cada vez más frecuentes lesiones –pese a sus 25 tantos ante Houston–, los Lakers caminan con paso firme por la Conferencia Oeste –cuartos con 19-10 de balance–, pero denotan una sensación de fragilidad que a buen seguro los play-offs desnudarán, siempre y cuando no asome un «LeBron acorazado» en la postemporada.
Y aunque los Rockets ocupen la sexta plaza provisional con 18-10, la sensación que dan los texanos es que, estos sí, con Kevin Durant y Alperen Sengun al frente, entre otros, tienen en su haber una marcha más cuando la exigencia sea mayor.
De ahí la somanta infligida a los angelinos y el cabreo posterior del su entrenador JJ Redick. «Hemos estado pésimos», ha resumido la derrota. «Las dos palabras clave del día han sido esfuerzo y ejecución. Cuando hemos logrado ambas cosas a un alto nivel, hemos sido un buen equipo de baloncesto. Cuando no, somos un equipo pésimo, y esta noche lo hemos sido», ha indicado.
Pero lo más sorprendente es que el técnico angelino ha dejado las heridas abiertas y a la vista en su rueda de prensa. «Al equipo no le importa lo suficiente como para hacer lo necesario para mejorar. Eso es lo que más me molesta. No nos importa lo suficiente como para hacer lo necesario. No nos importa lo suficiente como para ser profesionales», ha sentenciado.
En el resto de partidos se ha visto la victoria de los Warriors por 126 a 116 ante unos Dallas Mavericks en los que al menos funciona viento en popa el prometedor alero novato Cooper Flagg, autor de 27 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias. Pero para la «tercera» franquicia de Texas, la enésima lesión de Anthony Davis –cuyo traspaso por Doncic a Dallas levantó ampollas en ambas franquicias–, en este caso en la ingle ha dolido, en buena medida porque los ‘Mavs’ están fuera provisionalmente hasta de los puestos de play-in, con un récord de 12-20, con Davis habiéndose perdido el 50% –16 de 32– de los partidos.
En los Warriors, aparte de los 26 puntos de Stephen Curry, destaca el retorno de Draymond Green a la cancha, luego de que una discusión en un tiempo muerto del polémico –y marrullero– ala-pívot con su entrenador Steve Kerr terminó hace escasas fechas terminó con Green «huyendo» a vestuarios acompañado por un asistente de los Warriors.
Por último, Nikola Jokic se ha vuelto a lucir con otro triple doble para su colección, nada menos que 56 puntos, 16 rebotes y 15 asistencias –amén de 35 puntos de Jamal Murray– imprescindibles números para la victoria en la prórroga por 142-138 ante los Minnesota Timberwolves –con 44 puntos de Anthony Edwards y 32 de Julius Randle–, a modo de regalo navideño con perfecta envoltura y mejor contenido.