INFO

Minneapolis desafía al ICE y denuncia su impunidad tras la muerte de Good

La muerte de Renee Nicole Good a manos de un agente federal ha vuelto a situar a Minneapolis en el epicentro de la protesta social en EEUU. La difusión del vídeo del tiroteo y las acusaciones oficiales contra la víctima han desatado una oleada de manifestaciones contra el ICE y la Casa Blanca.

Vecinos se reunieron en vigilia y protesta cerca del lugar donde el agente del ICE mató a Renee Good el miércoles. (Steven GARCIA | AFP)

A tan solo 1,6 kilómetros del lugar donde la policía urbana mató a George Floyd en 2020, un agente del ICE –Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EEUU– disparó y acabó el miércoles con la vida de Renee Nicole Good en un barrio al sur de Minneapolis. La mujer, de 37 años, viuda y madre de tres hijos, no era el objetivo de ningún operativo, pero su intento de proteger a sus vecinos de ser arrestados terminó con su muerte y con una nueva espiral de bulos que tratan de atribuir la responsabilidad a la fallecida.

El vídeo publicado por uno de los testigos muestra cómo Good trataba de abandonar el lugar en su camioneta y cómo el oficial que se encontraba frente al vehículo le dispara a bocajarro a través de la ventana abierta. Los gritos de los presentes tras ver lo sucedido se intercalan con las órdenes de los agentes para que abandonen el lugar. Aunque bots y usuarios anónimos hayan utilizado las imágenes para justificar la muerte de Good alegando un supuesto peligro de atropello, las imágenes muestran claramente cómo la conductora giraba el volante hacia la derecha –hacia la carretera por la que podía marcharse– y no hacia el frente, donde se encontraba el oficial.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no tardó en acusar a la víctima de «terrorismo doméstico» y de intentar atropellar a los agentes que participaban en la redada. De la misma manera, en su tono habitual y a través de su propia red social, Donald Trump apoyó el relato del DHS y afirmó que «la mujer gritando es una agitadora profesional» y que Good trataba claramente de atropellar al oficial. En un nuevo, pero ya habitual, deliriy y sin argumento alguno, culpó a la «izquierda radical» del suceso y abogó por defender a los agentes.

Como respuesta, las autoridades locales –tanto el Ayuntamiento como el Gobierno del estado– han acusado duramente al ICE, al DHS y a la Casa Blanca por lo sucedido, y les han responsabilizado de estar «desgarrando familias», «sembrando el caos en las calles» y, en este caso, «literalmente matando a personas».

Respuesta popular

Tan pronto como el vídeo se viralizó, las calles de Minneapolis y de otras ciudades del país se llenaron de manifestantes que denunciaban lo sucedido al tiempo que exigían una rendición de cuentas.

Al igual que el alcalde de la ciudad, Jacob Frey, los manifestantes corearon consignas como “Fuera el ICE asesino de nuestras calles”. Sin reparo alguno en señalar a Donald Trump como responsable, dejaron claro que no le temen ni a él ni a decir «que le jodan» a su órgano de control migratorio. La solidaridad vecinal fue explícita: reparto de café en plena calle, casas abiertas para resguardarse del frío… Por su parte, las fuerzas del orden llegaron a lanzar gas lacrimógeno y a cargar duramente contra las masas que protestaban frente a edificios federales. Sin previsión alguna de cesar, las protestas traen a la memoria la muerte de George Floyd y su impacto en el primer mandato de Trump.

Una investigación sobre lo sucedido ya está en curso. Aun así, ha sido el FBI quien ha tomado el mando, dejando fuera a la Oficina de Detención Criminal de Minnesota, lo que inclina la balanza hacia un organismo liderado por Kash Patel, una figura elegida por el presidente estadounidense y fiel a sus políticas y objetivos.

La xenofobia y matonismo del ICE eleva aún más las tensiones entre los estados demócratas y un Gobierno federal cada vez más invasivo.


Estructural
El número de personas a las que la Policía mata cada año en EEUU no ha hecho más que aumentar desde la muerte de George Floyd, y sigue siendo evidente que una cifra desproporcionada de las víctimas mortales son personas negras.