‘Sentido y latido’, un proyecto transformador para la sala Amarika
El pasado lunes, representantes de Amarika Elkartea y de la Diputación de Araba acordaron reunirse dentro de unas semanas para abordar el proyecto de continuidad de la sala Amarika, supuesta y lógicamente sobre la base de la propuesta presentada por la asociación.
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¿Qué debe ser hoy una sala pública dedicada al arte contemporáneo en un territorio como Araba? A partir de esa pregunta, Amarika Elkartea ha elaborado para la sala del mismo nombre un concienzudo proyecto que, en palabras de Dani Castillejo, uno de sus autores intelectuales y redactor del mismo, pretende ser sobre todo «una declaración de intenciones: reivindicar un espacio para el arte que piense, sienta, tenga memoria, dialogue e interprete. Que no sea solo superficie, sino pulso y pensamiento compartido».
La sala Amarika, inaugurada en 1989, fue el primer espacio institucional específicamente dedicado al arte contemporáneo en la CAV, y su cierre a principios del pasado año provocó un notable rechazo de artistas y ciudadanía de Gasteiz. En opinión de Amarika Elkartea, el cierre fue síntoma «de una política cultural en transformación», pero estima que a la par surgió la oportunidad de repensar colectivamente qué tipo de espacio necesita hoy el arte contemporáneo en Araba. Fruto de ese ejercicio es el proyecto ‘Sentido y latido’, desde el concepto hasta sus objetivos y funcionamiento.
A finales de febrero o principios de marzo se reunirán representantes de Amarika Elkartea con los de la Diputación de Araba, tal y como acordaron el pasado lunes con la diputada de Cultura y Deporte, Ana del Val, y la directora de cultura de esa institución, Inmaculada Sánchez Arbe, en su primera toma de contacto. Es de suponer que en esa próxima reunión comenzarán a perfilar un proyecto de continuidad de la sala, para el que hay partidas presupuestarias asignadas, sobre la base del presentado por Amarika Elkartea.
En marzo del pasado año las Juntas Generales de Araba, con los votos de toda la oposición, instaron a la Diputación Foral a garantizar la continuidad de la sala Amarika como espacio expositivo y cultural de referencia Gasteiz. Posteriormente una moción presentada por EH Bildu instaba a la negociación con el sector del arte y la cultura sobre el futuro de la sala. Finalmente, a propuesta de Elkarrekin Araba, el acuerdo presupuestario de ese grupo político con PNV y PSE recoge el proyecto de Amarika Elkartea como objeto de esa negociación.
Necesidad cultural, social e institucional
La reapertura de la sala Amarika, según la asociación, responde a una «necesidad cultural, social e institucional acumulada a lo largo de los últimos años», pero no consiste en la mera continuidad de su anterior función, sino que parte de una propuesta de «transformación para el futuro».
Dicha propuesta considera «agotado» el modelo que ha regido el funcionamiento de la sala Amarika, exclusivamente como espacio de exposición, de modo que apuesta por un «uso ecosistémico equilibrado»; propone un centro de relaciones, producción de conocimiento y construcción colectiva de sentido, y en consonancia con las líneas del Plan Cultural de Álava 2023-2028 promueve participación, transversalidad y cuidado del ecosistema cultural. Asimismo, se identifica con las principales líneas estratégicas del mencionado plan cultural 2023-2028, especialmente con los objetivos de fomentar la creación contemporánea y apoyar los procesos artísticos; impulsar la participación y la democratización cultural; fortalecer la infraestructura cultural del territorio, y desarrollar políticas culturales con perspectiva de sostenibilidad.
Tras un proceso «abierto, reflexivo y progresivo», el proyecto de Amarika Elkartea se articula en varios ejes conceptuales, organizativos y presupuestarios, y sus autores aseguran que tiene plena viabilidad técnica e institucional. En cualquier caso, no se trata de un proyecto acabado o cerrado, sino abierto al diálogo; precisamente uno de sus fines es el de activar un debate público e institucional, además de «propiciar una reflexión sobre los modelos de gestión y gobernanza pública basados en buenas prácticas; plantear una revisión crítica del pasado reciente, especialmente sobre los mecanismos de programación, participación, cierre y acceso a los archivos culturales, y ofrecer una alternativa viable y construida desde el compromiso con el bien común, el respeto a la memoria, el pensamiento crítico y la creación actual».