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Drake Maye, quarterback de New England Patriots, trata de esquivar a un defensa de Denver Broncos. (MATTHEW STOCKMAN | AFP)

Patriots y Seahawks volverán a verse las caras en una Super Bowl once años después

Los de New England se han impuesto en la final de la Conferencia Americana bajo una intensa ventisca en Denver, mientras que Seattle ha doblegado a Los Ángeles Rams en el duelo de pistoleros de la Conferencia Nacional.


Once años más tarde, New England Patriots y Seattle Seahawks volverán a encontrarse en una Super Bowl. En 2015, los de Boston voltearon en el último cuarto un 14-24 adverso con dos touch downs que les ponían por delante 28-24, y en la última jugada del partido el defensor Malcom Butler sentenció al interceptar en su propia end zone un pase de Russel Willson.

El deporte da ahora a los Seahawks la posibilidad de tomarse la revancha dentro de dos semanas en la final número LX, que se disputará en el Levi’s Stadium de Santa Clara (California).

Ambas escuadras han levantado este domingo el trofeo de campeón de Conferencia. En la Americana (AFC), los Patriots remontaron bajo la ventisca a unos Denver Broncos que echaron de menos a su quarterback titular Bo Nix, lesionado gravemente en un tobillo en el choque anterior ante Buffalo.

Y eso que empezaron bien los locales bajo la batuta de un Jarrett Stidham que no jugaba de inicio desde hacía dos años. Los Patriots aguantaron el chaparrón sin sufrir grandes daños, y antes del descanso lograron liderar el marcador (10-7), que ya no se movería más.

Arrecia el viento y la nieve

En la segunda parte, con el viento arreciando y la nieve tiñendo de blanco el césped, ambos conjuntos priorizaron no cometer errores, hasta que llegó el momento en el que el reloj obligó a los Broncos a arriesgar con un pase largo. Era lo que estaba esperando la defensa de New England. Intercepción y el billete para la soleada California en el bolsillo.

Tan solo siete años han tardado los Patriots en regresar a la Super Bowl, después de las nueve finales disputadas entre 2002 y 2019 con Bill Bellichick en el banquillo y Tom Brady sobre el campo.

En las tres primeras formó parte de la defensa un tal Mike Vrabel, que ahora, en su primera temporada como entrenador de su antiguo equipo, ya aspira a ganar nuevamente el anillo.

Los mandos de su ataque los lleva Drake Maye, que a sus 23 años será el segundo quarterback más joven que juegue una final como titular, después del histórico Dan Marino, campeón con Miami en 1985. Por la edad de Vrabel y Maye, podríamos estar en el inicio de una nueva dinastía en New England. Solo el tiempo lo sabe.

El cuento del patito feo

En la Conferencia Americana, la mejor defensa (Seattle) se impuso al mejor ataque (Los Ángeles Rams) a pesar de que el partido fue un duelo de pistoleros (27-31). Los Seahawks aceptaron el reto y pusieron su futuro en las manos de Sam Darnold, un quarterback que ha recalado este año en Lumen Field tras ser elegido como número 3 en el draft de 2018 y pasar por New York Jets, Carolina Panthers, San Francisco 49ers y Minnesota Vikings en siete años. El patito feo ya es un cisne.

El californiano lanzó 346 yardas y firmó tres pases de anotación, poniendo a su equipo a un paso de su segundo trofeo Vince Lombardi, después del conseguido en 2014 con una paliza sobre Denver Broncos, con Pete Carroll como entrenador de una plantilla que será recordada por su defensa secundaria, la ‘Legion of Boom’. El mejor socio de Darnold fue su receptor Jaxon Smith-Njigba, 153 yardas y un touch down.

No se quedaron a la zaga las estrellas visitantes, con Matthew Stafford firmando 374 yardas y tres pases de anotación, y su receptor Puka Nacua con 165 yardas y un TD. Pero Sean McVay tendrá que esperar para dirigir su tercera final, tras la perdida en 2019 ante New England y la ganada en 2022 frente a Cincinnati Bengals.