Mueren cinco jóvenes en el incendio de un trastero en una azotea de Manlleu (Barcelona)
Cinco jóvenes, algunos de ellos posiblemente menores, han fallecido esta noche en el incendio de un trastero situado en la azotea de un edificio de Manlleu (Barcelona). Las causas del fuego y las circunstancias por las que las víctimas se encontraban en el lugar están siendo investigadas.
Cinco personas han muerto en el incendio de un trastero en la azotea de un edificio de Manlleu (Barcelona). Por el momento no se ha determinado sus edades, ya que se está a la espera de su plena identificación, aunque se tiene la certeza de que todos ellos eran jóvenes, y algunos podrían ser menores de edad, según los Bomberos de la Generalitat.
Las mismas fuentes han indicado que se desconoce el motivo por el que los jóvenes se encontraban anoche en una zona de trasteros en la azotea de un edificio de la calle Montseny de Manlleu ni las causas del incendio, que investigan los Mossos d'Esquadra. Aunque en un principio se informó de que el trastero donde se declaró el fuego estaba habilitado como vivienda, esta circunstancia todavía se tendría que confirmar.
Los Bomberos de la Generalitat recibieron el aviso a las 21.10 horas después de que varios residentes llamaran al 112 avisando del incendio en el piso superior de un edificio de cinco plantas y la presencia de humo en la escalera.
Los Bomberos activaron hasta 13 dotaciones que, a su llegada, encontraron el edificio totalmente desalojado.
El incendio ya se dio por extinguido a las 21.41 horas y fue en ese momento cuando se localizó la primera víctima, una persona en situación de parada cardiorrespiratoria. Los bomberos agilizaron al máximo los trabajos de búsqueda de personas y, en el trastero, se encontraron cuatro cuerpos más.
Otras cuatro personas sufrieron heridas leves a consecuencia del siniestro. Tres recibieron el alta tras ser atendidos en las ambulancias y la cuarta no quiso ser trasladada a ningún centro hospitalario.
Así ocurrió
Los Mossos d'Esquadra han estado recogiendo esta mañana indicios en el trastero incendiado para averiguar las causas del fuego, que creen se pudo originar por algún tipo de combustión -posiblemente un cigarro- que prendió en el mobiliario que se almacenaba en el recinto, situado en la azotea de un edificio de familias vulnerables y con algunos pisos ocupados.
El incendio no fue acompañado de ningún tipo de explosión, por lo que la policía catalana descarta que fuera causado por la deflagración de las bombonas de helio que el entorno de los jóvenes ha apuntado que podía haber en el trastero, ya que no se ha encontrado ninguna en el foco del fuego.
Los tratos y colchones que se amontonaban en el recinto incendiado, pequeño y sin ventilación alguna, aceleró la combustión y provocó una gran humareda en la que los adolescentes quedaron atrapados, sin poder encontrar la salida posiblemente por encontrarse aturdidos por la inhalación tóxica en un recinto que, además, carecía de iluminación, han señalado fuentes cercanas a la investigación.
El incendio se desató hacia las 21:00 horas de anoche en uno de los 40 trasteros situados en la azotea del edificio, ubicado en el número 66 de la calle Montseny, y causó heridas leves a otras cinco personas, cuatro de ellas policías locales y un joven que rechazó ser trasladado a un centro sanitario.
Las tareas de identificación de los fallecidos no han concluido aún, a la espera de los exámenes forenses que se están llevando a cabo en el Instituto de Medicina Legal de Barcelona, pero fuentes del entorno de las víctimas han detallado que se trata de cinco alumnos de instituto de origen magrebí y de 14 a 18 años.
Pese a que los servicios de emergencia barajaron inicialmente que el trastero estuviera habilitado como vivienda, fuentes cercanas a la investigación han confirmado este martes que se trataba de una pequeña construcción donde se reunían grupos de adolescentes de la zona a pasar sus ratos libres tras salir del instituto.
Los fallecidos, de hecho, eran alumnos de tercero y cuarto de ESO de los institutos Antoni Pous i Argila -donde estudiaban cuatro de los cinco- y Ter de Manlleu.
El Ayuntamiento de Manlleu mantiene que desconocía que el trastero era utilizado por jóvenes de la población como lugar de encuentro, aunque el edificio, entre otros de la población, iba a incluirse en un plan de rehabilitación de inmuebles de la localidad, según fuentes municipales.
Se trata de un edificio donde residen familias de inmigrantes, algunas en situación de vulnerabilidad, y que cuenta con pisos ocupados.
Cada vivienda dispone de un trastero de ladrillo en la azotea del edificio, que siempre tenía el portal abierto, por lo que era habitual que accedieran a él jóvenes ajenos a edificio, como se cree pasó con las víctimas.