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El bipartito de Merz empieza con mal pie el superaño electoral

En la recta final de las elecciones regionales de Baden Württemberg, la CDU perdió su gran ventaja sobre los Verdes ecologistas quedando relegada a la segunda posición, por delante de la neofascista AfD. Su socio en Berlín, el SPD, por poco se queda fuera del hemiciclo de Stuttgart.

(Thomas KIENZLE | AFP)

El resultado de los comicios regionales de Baden Württemberg ha sido un aviso a navegantes para el Gobierno federal del canciller Friedrich Merz. Un año después de asumir las riendas en Berlín, los socios del bipartito -la CDU y el SPD- se enfrentan a unos retos estratégicos que van más allá de las peculiaridades de este estado federado.

Baden Württemberg y Baviera son los länder más ricos de la República Federal. Según el cliché, sus habitantes son laboriosos, ahorradores y un tanto especiales no solo por su muy cultivado dialecto que les diferencia idiomáticamente del resto del país. En este contexto, lo que más preocupa a los más de once millones de habitantes de este land es la crisis económica que vive toda Alemania. Esta región se nota más por las dificultades económicas y estructurales que vive la industria automovilística. En Baden Württemberg tiene 235.000 empleados en 250 compañías. Debido al cambio tecnológico que vive el sector se calcula que hasta 2030 se perderán unos 66.000 puestos de trabajo. Las consecuencias se notan, por ejemplo, en el erario público de su capital. En 2024, Stuttgart ingresó 1.300 millones de euros en impuesto industrial de las dos marcas estrella de vehículos alemanes, Mercedes y Porsche. El año pasado, esta suma bajó a 730 millones de euro.

Ante esta situación, los ciudadanos buscaron un candidato que les garantizara el PIB de 57.300 euros anuales por persona (en Alemania es de 50.800 euros). Tradicionalmente se ha considerado a la CDU el partido más competente en materia económica. Por eso el partido de Friedrich Merz lideraba las encuestas. Después de haber sido socio minoritario de los Verdes en tres legislaturas desde 2011 su regreso al poder estaba cantado.

Ahora, sin embargo, el candidato de los ecologistas, Cem Özdemir, podría convertirse en ministro presidente, el primero de origen turco, por cierto.

VARIOS FACTORES CONTRIBUYERON A QUE LOS VERDES LOGRARAN TRANSFORMAR LA DIFERENCIA DE 14 PUNTOS QUE LA CDU LES SACABA

en octubre en una ligera ventaja de tan solo medio punto. Özedmir, que fue ministro federal de Agricultura (2021-2025), encarna al político ecologista y conservador. Supo transmitir el mensaje de la compatibilidad entre ecologismo y automovilismo. Su campaña se centraba en él, la persona, no en el partido, muy criticado -sobre todo por la derecha del país- por su política ecologista. Eso explicaría por qué a primera vista no se veía el logo de los Verdes en los carteles electorales. Dando un toque especial, Özedmir optó por casarse en plena campaña, una boda que ofició su correligionario verde, el alcalde de Tübingen, Boris Palmer, muy criticado por el sector izquierdista de la formación por su política migratoria.

También se buscó polarizar la campaña y centrarla en una elección entre él, el veterano político de 60 años, y el joven candidato de la CDU, Manuel Hagel, de 39 años. En la recta final, Hagel tropezó por dos vídeos. En uno de 2018 hizo un comentario que hoy en día, en tiempos de los archivos de Jeffrey Epstein, suena muy machista; en el otro más reciente, el cristiano demócrata deja patente en un aula de instituto su desconocimiento absoluto sobre el porqué del cambio climático. Además, en la tradicional entrevista televisiva poselectoral cometió un lapsus freudiano diciendo: «Primero está el partido, después el land».

Merz salió en defensa de Hagel hablando de una «campaña sucia», aunque él es el menos indicado para dar lecciones teniendo en cuenta sus comentarios despectivos sobre el SPD, los Verdes y Die Linke (La Izquierda) antes de las generales de 2025. El canciller y presidente de la CDU ha aportado su parte para que a Hagel le faltasen los votos. «Prometió mucho antes los comicios generales, pero ha cumplido poco», opina el 78% de los votantes encuestados.

Sin embargo, el 71% no quiere que la CDU forme Gobierno con la AfD en Stuttgart. «No vamos a colaborar con este partido -aseguró Merz el día después-, ni en Baden Württem- berg ni en Berlín». Está por ver si su partido cumple esa promesa después de los otros cuatro comicios regionales.

La AfD casi ha duplicado sus votos, superando el 18%. Una vez más ha sabido activar a una buena cantidad de abstencionistas. Le ha beneficiado también que 37 de 100 obreros le han dado su voto.

Solo 5 de ellos siguen votando al SPD. El histórico partido, con su 5,5% de los sufragios, casi se queda fuera del hemiciclo. La razón, también a nivel nacional, es que los trabajadores que le han retirado su apoyo consideran que «el SPD se ocupa más de los que no tienen trabajo que de los que trabajan fuerte». Algunos se han orientado hacia el Linke, que nació cuando el SPD del canciller Gerhard Schröder neoliberalizó la política social hace 20 años. No superó el límite del 5%, pero a nivel está se sitúa en el 11%, solo cuatro puntos por detrás del SPD.

Este domingo, Hesse celebra elecciones municipales y el siguiente, 22 de marzo, habrá regionales en Renania del Palatinado.