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Alex Popp, de la Champions a Tercera con recibimiento de estrella

Alex Popp deja el Wolfsburgo tras 14 años repletos de éxitos. Ficha por tres temporadas con «su» Borussia Dortmund, que pelea por ascender a Segunda. Le acompaña Rolf Kellermann, arquitecto de los años de éxito de las wolfinnen.

Popp posa en el Westfalenstadion tras anunciar su fichaje. (BVB)

A punto de cumplir 35 años, Alex Popp emprende su última aventura como futbolista, que le llevará a defender una camiseta que solo había vestido como aficionada. Tras 14 años repletos de éxitos, dejará el Wolfsburgo el próximo junio para militar las tres próximas en el Borussia Dortmund, donde ha tenido un recibimiento de estrella. De la Champions a Tercera, con más ilusión que si el salto fuera a la inversa.

Y es que, natural de Witten, a solo veinte kilómetros de Dortmund, Popp se recuerda «de niña, de pie en el Westfalenstadion con una camiseta y una gorra del Borussia, agitando una bandera». Pero no pudo pasar de la grada al césped porque su club no ha tenido estructura femenina hasta hace cinco años.

Así que tras formarse en el equipo de otra localidad cercana, la atacante alemana dio el salto a la elite, con tan solo 17 años, de la mano del Duisburgo, para compartir vestuario con Laudehr, Alushi, la también jovencísima Hegering o el mito Inka Grings. Jugó cuatro temporadas allí, donde conquistó una Champions League –entonces conocida como Copa Femenina de la UEFA– nada más llegar, a las que después añadió un par de Copas y un subcampeonato liguero. El salto definitivo lo dio en 2012, cuando firmó con un Wolfsburgo que, de la mano de Rolf Kellermann, entraba en su etapa dorada. Casi tres lustros que serían impensables sin la presencia de Popp, capitana y goleadora de un equipo que en este tiempo ha conquistado siete Bundesligas y once Copas y ha alzado en dos ocasiones el trofeo de la Champions League, cuya final ha disputado en otras cuatro ocasiones. 

Con este cartel anunció el Wolfsburgo que Popp no renovará su contrato. (VfLFrauen)

Paralelamente, la futbolista renana disputó 192 encuentros con la camiseta de Alemania, 47 con las selecciones inferiores –empezó su carrera internacional en la sub15– y 145 con la absoluta, con la que marcó 145 goles para contribuir a conquistar un oro y un bronce olímpicos y un subcampeonato europeo. Un palmarés espectacular pero más reducido que el que ha acumulado en las competiciones de clubes, tanto porque su presencia en la selección ha coincidido con años de declive como por las lesiones que se han cruzado en su camino. Se perdió la Eurocopa de 2013, la última conquistada por Alemania, por una grave lesión de rodilla. Y le sucedió lo mismo cuatro años después, aunque entonces a su selección le fue bastante peor. Se resarció a medias en 2022, cuando con dos goles ante Francia, metió a Alemania en la final de Wembley, pero una lesión muscular durante el calentamiento le obligó a seguir desde el banquillo un partido que ganó la anfitriona Inglaterra en la prórroga para hacerse con su primer entorchado europeo.

La cosa fue mucho peor un año después, en el Mundial de Australia y Nueva Zelanda. Alemania llegó contándose entre las favoritas al título y su debut goleando a Marruecos, con doblete de Popp incluido, refrendó la etiqueta. Pero la selección teutona cayó después en picado y acabó marchándose a casa en la fase de grupos por primera vez en su historia. Popp aguantó unos meses más para hacerse con el bronce en la primera edición de la Nations League. En septiembre de 2024 anunció su retirada de la selección.

Casi dos años después, renunciará también al brazalete de capitana del Wolfsburgo. El pasado sábado, el club anunciaba que Popp no renovará su contrato, dándole las «gracias por 14 años inolvidables. Ahora queremos afrontar juntos los últimos meses, alcanzar nuestros objetivos y despedirnos como se merece de esta etapa tan especial ¡juntos!». Solo tres horas después, Borussia Dortmund anunciaba el fichaje de la atacante hasta 2029. Y esa misma tarde, con esa naturalidad que se da a los traspasos en el fútbol femenino alemán, acudió al Signal Iduna Park, donde el Borussia masculino recibía al Augsburgo, para llevarse su primer atracón de aplausos de la Südtribune. Emocionada, la futbolista reconocía que su carrera se acerca al final y «no quiero perder la oportunidad de jugar con esta camiseta. Mi corazón late por este club».


También espera contribuir a la llegada del equipo a la elite, para lo que todavía tiene camino que recorrer. Y es que aunque la apuesta del Borussia es clara, lo que le ha llevado a escalar cuatro escalones en otras tantas temporadas, milita todavía en la tercera categoría del fútbol alemán. Trabaja para enlazar su quinto ascenso pero de momento es segundo, a seis puntos del Colonia. Popp es la única incorporación en esta nueva etapa del proyecto. Junto a ella desembarca en Dortmund Ralf Kellermann, uno de los principales responsables de que el Wolfsburgo lleve años asentado en la elite europea. Llegó allí en 2008 como entrenador, para convertirse después en Director deportivo de la entidad, que ahora abandona junto a Popp.

Aunque hasta que ejerzan de schwarzgelben, los dos tienen todavía objetivos que cumplir en el Wolfsburgo. No podrán despedirse con el título de Liga, porque el Bayern aventaja ya en catorce puntos a las lobas. Pero el equipo de la Volkswagen se ha clasificado para las semifinales de Copa, en la que ostenta el récord de títulos y el próximo martes, en un reto bastante más complicado, reedita el encuentro más veces disputado en la Champions League, enfrentándose al OL Lyonnes en los cuartos de final del torneo europeo. No parece que el cambio de aires vaya a afectarle. Al día siguiente de anunciar su marcha del Wolfsburgo y saludar a la que será su próxima afición, anotó uno de los goles de las wolfinnen en su victoria contra el Bayer Leverkusen.