El sprint final de Jalen Brunson adelanta a los Knicks en el arranque de las Finales de la NBA
La franquicia neoyorquina ha pasado de caer por 95-94 a imponerse por 95-105 en los dos minutos finales y robar el factor cancha a los Spurs. Wembanyama ha firmado 26 puntos, pero con un 6 de 21 en tiros de campo. Jalen Brunson ha brillado al sumar 13 de sus 30 tantos en el último cuarto.
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SAN ANTONIO SPURS 95 (0) - NEW YORK KNICKS 105 (1)
Han arrancado las Finales de la NBA de la campaña 2025/26 y, como vulgarmente se dice, la primera, en la frente. Los Knicks hacen perdurar su racha de partidos de play-offs invicto y ya son 12 sus victorias consecutivas en postemporada, robando el factor cancha a unos Spurs que llegaban a esta serie fatigados y golpeados tras unas durísimas Finales del Oeste ante Oklahoma, pero al mismo tiempo elevados de autoconfianza por ser capaces de eliminar a los vigentes campeones levantando un 3-2 adverso.
Jalen Brunson y sus 30 puntos han tenido algo que ver en este 95-105 final, un resultado fruto de un inesperado parcial de 0-11 con el que la franquicia de la Gran Manzana ha asestado su golpe definitivo. Los entrenados por Mike Brown han tenido que tirar de resiliencia cuando se han visto con un 59-48 adverso en el arranque del tercer cuarto, y de dureza mental extra cuando un feroz Victor Wembanyama –26 puntos y 12 rebotes, aunque con una carta de tiro de 6 de 21, incluyendo un 2 de 9 en triples– ha estado por apoderarse del partido en los últimos minutos.
«Realmente no ha sido nuestra mejor noche. No ha sido nuestra mejor noche durante casi todo el partido, pero hemos seguido ahí, recortando la desventaja. Me ha gustado cómo hemos ido respondiendo», ha declarado Brunson en declaraciones a pie de pista, autocrítico y feliz después de encestar 13 de sus 30 tantos en el último asalto.
Hasta el 95-94, parecía que San Antonio se iba a llevar el duelo, pero el cuadro texano se ha quedado anclado en esos 95 tantos, mientras que Brunson ha sido el faro que ha guiado a los neoyorquinos a buen puerto en un final que eleva el 0-1 a los Campeones de la Conferencia Este y también de la Copa, cuando con el propio Brunson erigido en MVP derrotaron a San Antonio por 124-113 en la final.
«(Brunson) Es un competidor nato. En los momentos más importantes, aparece, y eso es lo que se supone que deben hacer los MVP. Le pusimos el balón en las manos y dijimos que íbamos a vivir o morir con él. Y nos ha sacado adelante, como ha hecho una y otra y otra vez», ha relatado por su parte el técnico Mike Brown en rueda de prensa.
Eso sí, aunque el protagonista final haya sido uno, este uno ha tenido varios cómplices. OG Anunoby, con 17 tantos, los 18 puntos y 12 rebotes de un Karl-Anthony Towns que se ha pasado todo el partido pegado a Wembanyama como si fuera su sombra, los 15 rechaces, 6 asistencias y 4 robos de Josh Hart a pesar de sus 3 puntitos... Los Knicks saben que ante los Spurs del ‘Alien’ francés, deberán tirar de aportación grupal a la altura de ambas canastas o que lo van a tener en chino, pero lo cierto es que han respondido.
Un partido largo
Los texanos, bien fuera por la juventud de su plantel y su inexperiencia en estas lides –San Antonio no llegaba a unos play-offs desde la temporada 2018/19, aún con el ‘Big Three’ en danza–, bien por la defensa de los Knicks, se han quedado en un 32 de 89 en tiros de campo, 11 de 43 en triples –por 39 de 94 de Nueva York, con 11 de 36 desde la larga distancia–, solo compensado por su tino desde la línes de tiros libres, con el 12 de 13 de Wembanyama como mejor exponente. Han llevado la iniciativa en la primera mitad, con Julian Champagnie machacando a los Knicks a golpe de triple –5 de los 11 triples de los Spurs han llevado su firma–.
Los 16 tantos de Champagnie y los 17 de Stephon Castle han sido el mejor arrope que ha encontrado Wembanyama, que ni mucho menos se ha encontrado solo ante el peligro, pero sí es cierto que en los minutos de la verdad quizá al cuadro «antoniano» le ha ido faltando un actor secundario para dar apoyo a su protagonista. Las 13 pérdidas de los Spurs –8 de los Knicks– sin que sean ninguna sangría imperdonable, también han acabado pesando en un partido que quizá a los entrenados por Mitch Johnson –con el exjugador de Gipuzkoa Basket Jimmy Baron en el staff de técnicos ayudantes– se les ha acabado por hacer largo.
«Diría que Wembanyama, desde luego, asume su responsabilidad. Espero que saque muchas lecciones del partido de esta noche y que llegue con un buen enfoque al segundo encuentro», ha afirmado, en este sentido el entrenador de los Spurs Mitch Johnson en la rueda de prensa posterior al encuentro del Frost Bank Center.
«Ellos –los Knicks– han hecho un gran trabajo, cuando capturan rebotes ofensivos, al capitalizar esas segundas oportunidades. Eso se refleja en esos 23 puntos tras rebote. Hemos estado un paso tarde unas cuantas veces, o un paso fuera de posición», ha indicado.
Mientras, el propio Wembanyama, ha querido apelar a la experiencia de su equipo a la hora de voltear situaciones delicadas, algo que han tenido que afrontar en las eliminatorias ante Minnesota y Oklahoma.
«Evidentemente, ya hemos estado por detrás en una serie antes. Nunca en unas Finales, claro. Pero no estoy dándole vueltas a nada en concreto. No estoy ni lo más mínimo preocupado», ha explicado, para matizar que su 6 de 21 en tiros de campo mejorará con un poco de «tiempo para descifrar» la defensa.
«Sin duda ha sido especial debutar en unas Finales, por supuesto. Pero en ningún caso puede servir como excusa. Sí, esta noche he estado mal y lo cierto es que cada equipo defiende de manera diferente y lo voy a descifrar. No es más complicado que eso», ha considerado el ala-pívot el francés.
No hace falta decir que este serie recién ha comenzado y que esta relativa sorpresa quizá haya atemperado los ánimos de los más fervientes hinchas de Wembanyama y los Spurs. Pero en vista del equilibrio que ha reinado el duelo hasta que la ruptura final de los Knicks en esos dos minutos que han transcurrido entre el 95-94 y el 95-105, esto apunta a una serie larga que seguramente poco tenga que ver con el 4-1 que los Spurs les endosaron a los Knicks en las Finales de 1999, el único precedente entre estas dos franquicias en la lucha por el anillo de la NBA.