El Eibar respira con una victoria agónica (1-0)
Tras un primer tiempo para el olvido, el acelerón de los armeros en la segunda parte se ha saldado con el gol de Álvaro Rodríguez. El Valladolid, también necesitado, se ha volcado en la recta final, pero los tres puntos se han quedado en Ipurua.
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El Eibar ya tiene sus tres primeros puntos de la temporada. Ipurua sí ha ejercido esta vez de fortín, aunque ha habido que esperar hasta el pitido final para poder rubricarlo, porque el triunfo ha sido tan agónico como celebrado. Tras un primer tiempo para el olvido por los dos bandos, el acelerón de los armeros en la segunda parte se ha visto recompensado con el gol de Álvaro Rodríguez. El Valladolid, que también llegaba a la cita con el casillero a cero, se ha volcado en la recta final encerrando a un rival que no lo ha pasado bien, pero que ha resistido.
El equipo saltaba al verde con novedades, muy inesperadas en algún caso. Jokin Aranbarri ha apostado por la veteranía en defensa –34 años de media–, con la entrada del debutante Elgezabal y Álvaro Rodríguez. Además, Mada y Adu Ares se han quedado en el banquillo, en favor de Aleix Garrido y Guruzeta.
Mucha novedad y poco cambio en un equipo al que, como la semana pasada, le faltaban agresividad, velocidad y movilidad. El nervio lo ponían casi en exclusiva Magunazelaia y Guruzeta, en menor medida Arbilla y demasiado esporádicamente los laterales, con lo que todo el peligro por parte local volvía a llegar por el flanco izquierdo. Tampoco era demasiado, pero prácticamente igualaba los escasos argumentos ofensivos de su rival, que también se ha empeñado en practicar la nada.
Aunque no en el marcador, al Eibar se le ha torcido la tarde antes del cuarto de hora, cuando Sergio tenía que marcharse con problemas en el cuádriceps derecho. Entraba Mada para acompañar a Aleix Garrido en un centro del campo de mucha clase pero pocos centímetros. Tampoco se ha notado demasiado.
La primera parte, de hecho, ha acabado prácticamente sin ocasiones de gol para ninguno de los dos equipos. Latasa ha perdonado la más clara para el Valladolid, incapaz de rematar un balón raso solo en el segundo palo, un defensa ha arrebatado in extremis el balón a Magunazelaia en el área y con el descanso a punto de llegar, Bautista ha cruzado demasiado el balón que había recuperado Magunazelaia y servido Guruzeta.
Al empleado que tenía preparado café bien cargadito en el vestuario habrá que darle alguna prima porque la tensión con la que ha regresado el equipo al campo ha tenido mucho que ver, casi todo, en la victoria. También la entrada de Iván Gil en detrimento de Pejiño. Al Eibar le ha sentado fenomenal, tanto la propia aportación del catalán como la de Magunazelaia, que se ha desplazado a una banda derecha inexistente hasta entonces, obligando al Valladolid a diversificar esfuerzos defensivos.
Los armeros, además, se han movido más y mejor, encontrando los huecos que parecían inexistentes en la primera parte, ante un rival que ya apenas cruzaba la línea del centro del campo. El gol se ha cantado a los diez de la reanudación, cuando Aleix Garrido ha visto el desmarque de Álvaro Rodríguez y el centro del delantero casi se convierte en un autogol de Torres que Ramón Martínez ha evitado despejando el balón sobre la misma línea.
Ha sido un ensayo de lo que iba a llegar diez minutos más tarde, cuando el gol, además de celebrarse, ha subido al marcador. Esta vez ha sido Mada el que ha enviado el hueco para que Álvaro Rodríguez ganara la espalda de la defensa y batiera a Aceves con sangre fría.
Menos mal que ha acertado, porque al lateral ya no le quedaban más carreras en las piernas. Ha acabado el partido totalmente tieso y sin que nadie pudiera echarle una mano, porque Jokin Aranbarri ya había agotado los cambios con la entrada de Adu Ares –luchando en el barro con un especialista como Alejo, Guruzeta tenía todas las de perder– y Martón primero y la de Lucas Núñez después, en sustitución de un Aleix Garrido igualmente fundido.
Magunazelaia ha acabado jugando prácticamente de segundo lateral en un equipo que a ratos ha boqueado con el empuje a la desesperada del Valladolid. La tensión era evidente y algunas imprecisiones en defensa han podido costar caras. También el miedo y el cansancio, que han impedido que los armeros buscaran la sentencia a la contra como les hubiera gustado. Solo en una ocasión la han rozado, justo después de una caída sospechosa de Arnu ante Arbilla, pero Aceves ha despejado con el pie el remate de Iván Gil, que tampoco ha acertado con el rechace.
No ha importado, por suerte. Un minuto después, Ipurua estallaba de júbilo. El Eibar ya tiene sus tres primeros puntos para alivio y alegría de afición, equipo y un Jokin Arambarri necesitado de refuerzo en sus primeros pasos en el fútbol profesinal.
Eibar: Magunagoitia; Álvaro Rodríguez, Elgezabal, Arbilla, Bernat; Sergio (Mada, min.16), Aleix Garrido (Lucas Núñez, min.79); Pejiño (Iván Gil, min.46), Magunazelaia, Guruzeta (Adu Ares, min.66); y Bautista (Martón, min.66).
Valladolid: Aceves; Alejo, Ramón Martínez, Torres, Garriel (Clerc, min.83) n; Thiago Ojeda (Álex Balboa, min.61), Ponceau; Yeray (Van Duiven, min.70), Chacón, De Rooij (Víctor Jr. Min.61); y Latasa (Arnu, min.70).
Árbitro: Gordillo Escamilla (Valencia). Amarillas a Guruzeta (57’), Arbilla (72’), Adu Ares (92’); Thiago Ojeda (34’), Latasa (48’), De Rooij (50’) y Garriel (80’).
Goles: 1-0, min.64: Álvaro Rodríguez.
Incidencias: Partido de la 2ª jornada de Segunda, disputado en Ipurua ante 3.967 espectadores. Unai Elgexabal y Lucas Núñez han debutado con la camiseta azulgrana.