Leah Manning, la heroína que salvó a 3.840 niños vascos

La dos veces elegida parlamentaria británica Leah Manning recibía hace unas semanas un sentido homenaje en la Universidad de Cambridge por su labor en la evacuación de casi 4.000 niños vascos en la guerra de 1936.

NAIZ+|2018/12/05 08:48
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Leah Manning

El investigador postdoctoral Marie Curie en la NASA y la Universidad de Stanford, Eneko Axpe, se ponía en contacto con nosotros para dar a conocer una maravillosa historia acontecida durante la guerra de 1936. «Una historia que nos hizo llorar al centenar de personas reunidas esta semana en la Universidad de Cambridge para homenajear la vida de una heroína, para muchos desconocida», arrancaba el escrito. Se refería Leah Manning. Hace unas semanas la Universidad de Cambridge le rendía homenaje y allí acudió Aintzane Ezenarro, en nombre del Instituto Gogora.

Esta es la crónica que nos ha hecho llegar Eneko Axpe.

«La noche del 23 de abril de 1937, un hombre desconocido se presentó en su piso londinense, y le contó alarmado que los franquistas estaban cercando Bilbao: la evacuación de miles de niños vascos era ahora urgente. La activista inglesa, sin pensárselo dos veces, puso rumbo a Bilbao a las diez de la mañana del día siguiente. Tras diversas reuniones con el lehendakari –y jugador del Athletic Club de Bilbao– José Antonio Agirre, planearon el traslado de niños vascos a Inglaterra. Bilbao estaba apunto de caer en manos de las tropas franquistas. De hecho, tan solo dos días después de su llegada al País Vasco, las bombas arrasaron Gernika.

A la dos veces elegida parlamentaria británica, no le intimidaba la propaganda y amenazas vertidas contra su persona a cargo de “Radio General”. Tras cientos de telegramas entre Bilbao y Londres, y un trabajo inhumano, consiguió, en menos de un mes, lo imposible: la evacuación de 3.840 niños vascos. Tres mil ochocientas cuarenta vidas que viajaron desde el puerto de Santurtzi a Southampton, en un yate de lujo de bandera inglesa, el SS Habana. Ayer, tuve el privilegio de conocer a dos niños –ya nonagenarios– que viajaron en dicho barco. Imagínese Vd, que una señora, agarrándole su mano, le cuente de primera mano la sensación que le produjo llegar a Inglaterra como refugiada, el comer pan blanco por primera vez en meses, el no tener miedo de que le cayese una bomba encima… Imagíneselo Vd.

Y es que homenajeamos a la dos veces elegida parlamentaria británica, en Homerton College, el college más grande de la Universidad de Cambridge, donde ella estudió maestría, y yo tuve el privilegio de realizar un postdoctorado. ¿Cómo no se me va a llenar el pecho de orgullo al saber que al menos, comparto eso con semejante heroína? Todavía se me saltan las lágrimas al pensar en el amor y cariño que sentía hacia los niños de la guerra, muchos de nuestros aitites y amamas. ¿Qué le movió a ayudar a los más necesitados? Necesitamos más Leah Mannings.

Salvar tres mil ochocientas cuarenta vidas, imagíneselo Vd., que Leah Manning, lo hizo realidad».