Urtzi Errazkin Telleria
Portavoz de Etxerat

Alarma roja, el sábado todas y todos a Baiona

Un juzgado francés resolverá el próximo día 24 de noviembre acerca de la suspensión de la condena del preso de Lasarte-Oria Ibon Fernández Iradi, encarcelado en Lannemezan y aquejado de Esclerosis Múltiple. Para exigir tanto la libertad de Fernandez Iradi como la de los otros diez presos políticos vascos con enfermedades graves, Bagoaz ha convocado una manifestación el próximo día 19 de noviembre en Baiona. Etxerat quiere hacer un llamamiento a la ciudadanía vasca para participar en la citada movilización.

Pese a que Ibon Fernández Iradi sufrió los primeros síntomas de su enfermedad en 2010, toda vez que el proceso degenerativo complicó sobremanera su estado de salud, a lo que hay que añadir las adversas condiciones para tratar la dolencia dada su condición de persona presa, no se le diagnosticó hasta 2013. Tras presentarse la solicitud de suspensión de condena, el Tribunal francés de Cumplimiento de Condenas desestimó la petición en verano de 2014, y desde entonces Fernandez Iradi continúa en prisión.

También exigimos la salida de prisión de Txus Martin, que padece un trastorno esquizo-afectivo con componente delirante; Josetxo Arizkuren, que sufre una cardiopatía isquémica severa; José Ramón López de Abetxuko, al que han diagnosticado una bradicardía sintomática; Gari Arruarte, víctima de una espondilitis anquilosante; Iñaki Etxeberria Martin, que padece una miopía magna de larga evolución, una hemorragia retinaria en el ojo derechos y un glaucoma bilateral; Aitzol Gogorza, que presenta un transtorno obsesivo compulsivo; Jagoba Codo, con espondilitis anquilosante; Ibon Iparragirre, infectado por VIH estadio C-3 con importantes lesiones neurológicas, brotes convulsivos, pérdida de memoria, y pérdida de la noción espacio-temporal; y Gorka Fraile, que padece un carcinoma epidermoideo en el dorso de la lengua.

A esta larga y dolorosa lista de personas privadas de libertad con enfermedades graves hay que añadir un nuevo nombre. Esta misma semana la asociación Jaiki Hadi ha informado de que el ugaoztarra Joseba Borde Gaztelumendi, encarcelado en Curtis-Teixeiro, está aquejado de cáncer de colon.

Hace ya mucho tiempo que se encendió la alarma roja con motivo de la situación crítica que padecen nuestros familiares encarcelados en situaciones límite y, sin embargo, los estados español y francés continúan aplicando una política penitenciaria basada en la venganza y el dolor.

Saben que las dolencias que padecen son incurables y que solo pueden ir a peor y, por lo tanto, los están condenando a muerte. Como al resto de presos y presas políticas vascas, los gobiernos de Madrid y París siguen aplicándoles la dispersión, el aislamiento y en el caso de nuestros familiares gravemente enfermos, dificultando sistemáticamente los tratamientos que cada enfermedad requiere.

Son conscientes de que cualquier persona, no ya sólo encarcelada, que padezca una enfermedad de estas características, requiere control del tratamiento prescrito por los médicos y son conscientes de que las condiciones de insalubridad de las cárceles españolas y francesas sólo aportan un riesgo añadido a una situación suficientemente delicada.

Queremos llamar, una vez más, la atención acerca de las consecuencias que el mantenimiento en prisión de estas personas tiene en las familias, en las personas allegadas que, al igual que los presos y presas, sufren en primera persona los efectos de las políticas de excepción, la conculcación de derechos y otras tantas medidas inhumanas que se les aplica. Es hora de que acabe ya todo el sufrimiento que están generando diariamente a cientos de familiares, a personas allegadas, a amigos y amigas, a miles de personas vinculadas afectivamente y socialmente a las y los presos vascos.

El próximo sábado en Baiona, a partir de las 17:00, desde Euskaldunen Plaza, y bajo el lema «Gu gira giltza», volveremos a tener una excelente ocasión para expresar en la calle lo que una mayoría social demanda en Euskal Herria, el cambio de la política penitenciaria que los gobiernos de Madrid y París siguen aplicando contra nuestros familiares encarcelados. Tenemos que conseguir que sean respetados, de una vez por todas, los derechos que les corresponden a los prisioneros vascos con enfermedades graves.

No podemos permitirnos por más tiempo que la alarma roja se mantenga encendida en las prisiones españolas y francesas. Debemos desactivar la condena a muerte que han dictado contra nuestros familiares encarcelados.

En la calles de Baiona vamos a exigir a las autoridades francesas que reconsideren de una vez el mantenimiento en prisión de Ibon Fernandez Iradi. Hacemos, por lo tanto, un llamamiento a la sociedad vasca, a las fuerzas políticas y sindicales para que se sumen a la convocatoria de Bagoaz en exigencia de respeto de los derechos humanos y de rechazo a que se perpetúe una estrategia basada en la crueldad, el odio y la venganza.

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