Blanca II la reina de Navarra que murió presa en la torre Moncada en Orthez
Hija de Blanca I reina de Navarra y Juan II de Aragón.
Blanca de Trastámara y de Evreux es la tercera de los hijos de los Reyes Blanca I de Navarra y Juan II de Aragón, nace en Olite el 9 de junio de 1424 y muere el 2 de diciembre de 1464 en Orthez.
Fue infanta de Navarra y Aragón, infanta de Castilla por matrimonio de 1440 a 1453 y reina de Navarra de 1462 a 1464 por herencia de su hermano Carlos lV conocido como el príncipe de Viana, pero el reino Navarro continuo usurpado por su padre Juan II el rey de Aragón.
Antes de morir su hermano Carlos el 23 de septiembre de 1461, redacto testamento en el cual ratifica la cláusula del testamento de su madre Blanca I de 17 de febrero de 1439, en el cual se estipuló que la corona de Navarra debería de pasar al mayor de los hijos vivos de su matrimonio con Juan II.
Al no tener descendencia, el príncipe Carlos deja heredera del reino de Navarra a su hermana Blanca II, convirtiéndose legítimamente en reina de Navarra, que continuará usurpando su padre Juan II rey de Aragón.
Podemos decir de Blanca II lo contrario del cueto de hadas, ella hija de Reyes, princesa y reina, murió presa en la torre Moncada en Orthez sin que llegase un príncipe encantado a liberarla de la maldad de su padre y hermana.
Tras el acuerdo por parte de las casas reales de Castilla y Navarra, el 16 de septiembre de 1440 acompañada por su madre Blanca I reina de Navarra tiene lugar en la ciudad de Valladolid el matrimonio de la infanta de Navarra Blanca II y el príncipe Enrique lV de Castilla.
Blanca I la reina madre, se queda en Castilla para mediar en los problemas que afectaban a su marido Juan II con los nobles castellanos, donde encontró la muerte sin regresar a Navarra.
Mientras en Navarra se desarrolla una guerra civil que enfrenta a su padre y a su hermano Carlos, el legítimo heredero. Blanca II vive en Castilla un infeliz matrimonio, el cual será anulado por no consumado.
El 2 dos de mayo de 1453 el príncipe Enrique lV de Castilla, aludiendo una impotencia recíproca debida a influencias malignas, le impidió intimar con su esposa Blanca II y opta por repudiarla.
Blanca II regresa a Navarra repudiada y sin los bienes acordados por el matrimonio al ser este anulado, teniendo que encargarse su padre de sus necesidades.
El rey sentía una completa aversión por ella y su hermano Carlos, su hermana Leonor tampoco les tiene estima.
Su madrastra, Juana Enríquez, lo único que le preocupa es el de colocar a su hijo Fernando en los tronos de Aragón y Navarra e hizo lo posible por perderla.
Blanca está prisionera de su padre en el castillo de Olite, quien le propone casarse con Carlos, duque de Berry hermano de Luis XI de Francia.
La sugerencia era un engaño de su padre para sacarla de Navarra y alejarla de sus partidarios que trataban de liberarla.
Rechazo Blanca la propuesta de su padre Juan II, que reacciona entregándola a su otra hija Leonor y el marido de esta, el conde de Foix.
En el trayecto del viaje a Bearn, señorío de sus peores enemigos, Blanca realiza una protesta por secuestro el 23 de abril de 1462 con un escrito en el que afirma que la llevan contra su voluntad.
El príncipe Carlos y la princesa Blanca fueron constantemente sometidos a desprecios, vejaciones, encarcelamientos por parte de su padre Juan II, de su madrastra Juana Enríquez y de su hermana Leonor. Fue tanto el rencor hacia ellos que hay historiadores que los señalan como autores de sus muretes.
Blanca II pedía el perdón divino para su padre y ante la posibilidad de que la obligasen a testar a favor de su padre Juan II rey de Aragón o de su hermana y cuñado los condes de Foix o sus descendientes.
Blanca II, la legítima reina de Navarra, pide por escrito que dicho testamento fuese considerado inválido, pues nunca será capaz de hacer tal concesión.
Una vez en Bearn, Blanca es encarcelada en la torre Moncada en Orthez donde moría el 2 de diciembre de 1464 bajo extrañas circunstancias.
Hay historiadores que dicen que fue por envenenamiento por parte de su hermana y otros llegan a decir fue obra de su propio padre, el rey de Aragón Juan II.
Con la muerte de Blanca II, la legítima reina al trono navarro, tanto Juan II como Leonor se convierten ambos en los grandes beneficiados.
Con la muerte de Blanca II no llego la paz al reino navarro, si Leonor, cuando no era heredera apoyaba a su padre cuando se vio como reina legítima de Navarra, se vio obligada al igual que sus hermanos a unos enfrentamientos con su padre Juan II en defensa de sus legítimos derechos hereditarios.
Blanca II fue sepultada en el panteón de la iglesia catedral de Lacar En contra de lo dispuesto legítimamente por Blanca II.
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