Construyamos república desde abajo

Ahora, tenemos que llevar esa ola a los ayuntamientos, juntas generales, Parlamento de Navarra y Parlamento Europeo. ¿Para qué? Para dar un nuevo paso en el camino de la recuperación de nuestra soberanía nacional.

2019/05/22

Tanto los comicios del 28 de abril como los del 26 de mayo se celebran en un contexto muy especial que está marcado por la profunda crisis en la que se encuentra inmerso el Régimen del 78 como consecuencia de la larga lucha de Euskal Herria y Catalunya por su liberación nacional y social.

Durante los últimos largos años hemos propinado duros golpes al Régimen. Fue la izquierda abertzale la que dio el golpe inicial, primero mediante su incesante lucha de décadas, y después mediante el cambio de estrategia de hace diez años, el cual dejó al Régimen sin enemigo interno, haciendo estallar todas sus contradicciones. Difícilmente puede entenderse el resto de golpes sin tomar en cuenta este hecho que, en la práctica, ha ejercido de auténtico abrelatas de toda una nueva situación.

El segundo golpe lo propinaron la crisis económico-financiera, los brutales recortes impuestos con la excusa de la misma y el movimiento del 15-M surgido a raíz de todo ello en el Estado español.

El tercer golpe se lo dimos en Nafarroa, con el cambio político que tanto sudor y lágrimas costó, con ese cambio que sí o sí tenemos que reeditar este 26 de mayo para, seguidamente, afianzarlo y profundizarlo.

Y el cuarto golpe se lo dio el pueblo catalán, mediante la impugnación total del Régimen que ha sido el procés.

Todos esos golpes han despojado de su disfraz democrático al Estado español, dejando más al desnudo que nunca su carácter autoritario y antidemocrático.

Insistimos: el Estado español carece de oferta democrática para Cataluña, Euskal Herria y el resto de pueblos. Y, a falta de oferta democrática, ha puesto en marcha una auténtica involución como último recurso para intentar salvar al Régimen del 78.

Por más que el 28 de abril hayamos conseguido alejar el peligro del Trifachito, dicha involución va a continuar, ya que, además de contar con fuentes propias, cuenta con el viento a favor de la revolución conservadora y autoritaria que está extendiéndose por el mundo, y que ya se encuentra profundamente enraizada en los diferentes aparatos de Estado.

La única oferta del Estado para Catalunya, Euskal Herria y el resto de pueblos se resume en dos números: 155 y 135. Recentralización, recorte de nuestras ya de por sí limitadas soberanías nacionales, reformas laborales y de las pensiones regresivas, políticas neoliberales, recorte de los derechos de las mujeres y de las personas migrantes, menosprecio de nuestras respectivas lenguas y culturas, humillación… Esa es la oferta del Estado español para vascos y catalanes, independientemente del color político del gobierno de turno. Porque el problema no es el PP ni C’s, ni siquiera Vox; el problema es un Estado español profundamente antidemocrático, corrupto, oligárquico y reaccionario concebido como cárcel de pueblos y maquinaria de explotación de los sectores trabajadores y populares. Ese es el problema.

En este contexto de involución, de recorte de derechos, de autoritarismo creciente, es más evidente que nunca aquello que ya defendiera la izquierda abertzale, prácticamente en solitario, hace 40 años: la única alternativa para optar a una democracia plena y un marco de justicia social es la ruptura con el Régimen del 78, el ejercicio del derecho de autodeterminación y la construcción de una república plenamente soberana, aquí, en Euskal Herria, pero también en el resto de pueblos del Estado. Porque el debate no es monarquía o república, como pretenden hacer ver algunos; el debate es monarquía o repúblicas, una por cada pueblo del Estado español. Repúblicas construidas desde la izquierda, al servicio de los sectores trabajadores y populares. Porque no queremos un Estado solo por cambiar de bandera, sino para construir un modelo social y económico justo, para levantar una democracia verdadera y para impulsar la despatriarcalización de todos los ámbitos de la sociedad y alcanzar una igualdad plena entre hombres y mujeres.

Precisamente, es con el objetivo de avanzar en la ruptura democrática y de construir dichas repúblicas libres y soberanas que las fuerzas soberanistas de izquierdas de Euskal Herria, Catalunya, Galicia y otros pueblos estamos construyendo una alianza estratégica. La primera manifestación ha sido en las elecciones estatales y europeas, pero la extenderemos a todos los ámbitos, ya que, tal y como dice la canción, si tiramos juntos, y si lo hacemos desde todos los ámbitos, seguro que cae.

Dijimos que el 28 de abril cada voto a EH Bildu en particular y a las fuerzas soberanistas de izquierdas en general iba ser un golpe al fascismo, al autoritarismo y al Régimen del 78. Y así ha sido. Hemos llevado a Madrid, en forma de más de un millón de votos y 19 escaños, esa ola feminista, ecologista, republicana, de izquierdas y soberanista que de un tiempo a esta parte se está levantando en Euskal Herria, hemos parado al Trifachito y vamos a ser determinantes para continuar avanzando en la liberación nacional y social de nuestros respectivos pueblos.

Ahora, tenemos que llevar esa ola a los ayuntamientos, juntas generales, Parlamento de Navarra y Parlamento Europeo. ¿Para qué? Para dar un nuevo paso en el camino de la recuperación de nuestra soberanía nacional; para acelerar el proceso soberanista que ha de llevarnos a ser dueñas de nosotras mismas y nuestros cuerpos; para poner las instituciones al servicio de la mayoría; para hacer frente a las políticas neoliberales y mejorar las condiciones de vida y trabajo de la gente; para traer definitivamente a casa a todas las presas, exiliadas y deportadas políticas; para dar un nuevo golpe al Régimen del 78 y seguir profundizando en la ruptura democrática; para construir la República Vasca desde abajo y desde la izquierda. ¡Siempre desde abajo, siempre desde la izquierda!

Por tanto, el 26 de mayo, al igual que el 28 de abril, ni un solo voto independentista, feminista, de izquierdas, euskaltzale, ecologista y antifascista puede quedarse en casa. ¡El 26 de mayo démosle un nuevo golpe al Régimen! ¡Construyamos república desde abajo!

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