Alesander Elosegi Mendizabal
Médico jubilado del Servicio de Nefrología del hospital Donostia

Crisis en la OSI Donostialdea

Vivimos en una situación de corrupción generalizada en el hospital, y ello se mantendrá así mientras se tolere que los médicos que trabajan para Osakidetza lo hagan al mismo tiempo en centros privados.

Soy médico jubilado, especialidad Nefrología, de lo que antes se llamaba Hospital Donostia.

Comienzo diciendo que estos días, por problemas de salud míos, estoy siendo atendido por dicho hospital de forma exquisita.

Dicho esto, me gustaría hacer algunos comentarios sobre lo que está ocurriendo en la OSI de nuestra provincia.

Querría comenzar diciendo que lo ocurrido a la jefatura médica y de gerencia destituidas de dicho hospital ha sido, en sus consecuencias, totalmente justificado; han actuado estos últimos 15 años de forma negligente, por no decir mafiosa, sin reparar en el daño que podía ocasionar a los pacientes su actitud. Lo han hecho por intereses propios, tanto económicos, como por el ansia de poder que les corrompe. Un buen número de los que son o han sido jefes de servicio, han actuado del mismo modo, con la complicidad de las dos direcciones del Hospital, tanto la médica como la de gestión, y también con la complicidad de personas que se dedicaron a reorganizar la Medicina Interna del Hospital (con efectos catastróficos en cuanto a la calidad asistencial ofrecida a los pacientes), personas que no quisieron saber nada de los graves problemas que se estaban creando.

Hablo también en primera persona, porque ante una actitud absolutamente mafiosa en mi servicio de Nefrología, actitud apoyada por las personas antes comentadas, mostré mi oposición, por lo que sufrí una situación de mobbing durante quince años; acudí varias veces a dirección a denunciar la situación tanto del deterioro asistencial como de mi situación personal; pues bien, la exdirectora médica nunca se molestó en recibirme y el resto de los jefes o similares actuaron como si no me hubiesen oído nunca.

Creo que entre los actuales jefes de servicio habrá gente digna de lástima por su comportamiento (estoy pensando, por ejemplo, en este momento en la actual jefa de mi exservicio) y otros que intentarán ser honrados. Sin embargo, parece que todos, o casi todos, hacen piña, y ello para defender los intereses económicos de bastantes de ellos.

En suma, vivimos en una situación de corrupción generalizada en el hospital, y ello se mantendrá así mientras se tolere que los médicos que trabajan para Osakidetza lo hagan al mismo tiempo en centros privados, especialmente si se trata de jefes de servicio del hospital los implicados en prácticas corruptas.

Desde luego, lo que resulta desafortunado es intentar vender el problema como un agravio comparativo de una provincia hacia otra (esa actitud, desgraciadamente, resulta rentable) y ello por medio de una carta publicada en un diario del grupo Vocento, muy interesado en crear ese tipo de conflictos.

Para acabar, no soy nada optimista sobre el futuro de nuestra OSI, porque aquellos que designe ahora Osakidetza actuarán igual que los anteriores; todo seguirá igual mientras no se exija dedicación plena y exclusiva en Osakidetza (por lo menos a nivel de jefaturas de servicio).

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