Julen Goñi
Profesor de Filosofía

De monumentos y barricadas antifascistas

Ramón Contreras insiste por enésima vez, con su artículo "El Monumento a los Caídos: por un debate sin trincheras", en la defensa de la «intervención crítica». Esperando que mi tono no le incomode, envío estas reflexiones a propósito de su escrito.

El ser antifascista no equivale a pertenecer a una iglesia. Antifascistas se reclaman muchas personas con las que solamente puede unirnos, ideológicamente, el adjetivo en cuestión. Nada más. Pero, a partir de ahí, no nos debemos nada, ni tenemos siquiera por qué llevarnos bien. Basta que Contreras recuerde las maravillosas relaciones que tenían los antifascistas en tiempos del tirano. Lo que se cuenta en «La vida de Brian» se queda corto...

Así que, no caigamos en el buenismo ni intentemos desviar el tema con besos más falsos que el de Judas. Aquí hay un debate de ideas duro como la piedra, no un espectáculo dialéctico al estilo de las disputatio medievales (aunque algunas de ellas acabaran, ciertamente, a pedradas).

En este debate lo que importan son las ideas referentes al tema en discusión, es decir, a qué hacer con el monumento fascista a Los Caídos. Y, le guste o no a R. Contreras, aquí si hay bandos enfrentados a ambos lados de una barricada: quienes quieren mantenerlo y quienes quieren hacerlo desaparecer. Y no deberíamos caer en la tentación aristotélica de pensar que en el medio está la virtud cuando coloca su posición, que pretende ser un «instrumento pedagógico» para afirmar la democracia (?) frente al fascismo, entre la de la derecha navarra que lo quiere convertir en museo y la de quienes defendemos su demolición, que, por cierto, también es muy pedagógica, porque bastará con colocar una placa bien visible en la que se recuerde que allí hubo un monumento fascista que fue derruido por quienes se enfrentaban a ese y a cualquier otro fascismo.

No dudo de la buena intención de quienes defienden esa intervención pedagógica, pero no se trata de juzgar intenciones sino argumentos. Y la clave de toda la argumentación de R. Contreras se recoge en este párrafo: «Si la mirada se dirige únicamente al pasado, el derribo del Monumento puede parecer la solución más evidente. Pero si pensamos también en el presente y en el futuro −en generaciones que no han vivido la dictadura franquista−, la intervención crítica del Monumento puede convertirse en una herramienta pedagógica de gran valor». Este supuesto argumento es candorosamente falso, porque da por supuesto que el futuro va a ser el que a él y a otras muchas personas nos gustaría, es decir, habitado por generaciones antifascistas que explicarán a sus vástagos la historia de ese monumento desde la perspectiva antifascista. Evidentemente, Ramón, y quienes defienden su misma postura, no ha caído en la cuenta de que en el futuro no muy lejano puede ser la derecha, incluida la fascista, que la hay, la que tenga el poder político para volver a darle otra «intervención crítica» contraria a la que él propone.

Esa nefasta posibilidad no se daría si el mamotreto monumental desapareciera.


Podéis enviarnos vuestros artículos o cartas vía email a la dirección iritzia@gara.net en formato Word u otro formato editable. En el escrito deberán constar el nombre, dos apellidos y DNI de la persona firmante. Los artículos y cartas se publicarán con el nombre y los apellidos de la persona firmante. Si firma en nombre de un colectivo, constará bajo su nombre y apellidos. NAIZ no se hace cargo de las opiniones publicadas en la sección de opinión.

Bilatu