El CICbioGUNE, bandera de la investigación biomédica vasca, intoxica a sus trabajadoras
El extraño suceso del edificio 502
El CICbioGUNE, situado en el Parque Tecnológico de Zamudio, es uno de los centros de investigación más prestigiosos del país. Construido hace más de 10 años para convertirse en referente en la investigación biomédica, sus 20 grupos de investigación y más de 140 personas empleadas están haciendo grandes avances en enfermedades tan dramáticas como el cáncer o enfermedades infecciosas, reflejado por decenas de publicaciones en las más prestigiosas revistas científicas. A nadie se le pasaría por la cabeza que en esta institución sin ánimo de lucro, cuyos principios morales están basados en la salud y el bienestar de la sociedad, se podía estar dando un caso de negligencia en la prevención de riesgos laborales que estuviera afectando gravemente a un buen número de trabajadores y trabajadoras. Más extraño aún siendo una institución que de una forma u otra manera depende del Gobierno Vasco, que nunca dejaría que su personal laboral se intoxicara como consecuencia de prácticas deficientes, imposible siendo una institución con millones de euros de presupuesto y con la tecnología más avanzada dedicada precisamente a encontrar la cura de enfermedades.
Pues les cuento y ustedes ya juzgan. A mediados del pasado mes de noviembre el personal de la plataforma de genómica del edificio 502 del CICbioGUNE empezó a encontrarse mal, durante varios días sintieron picores en los ojos y garganta, dolor de cabeza y malestar general hasta que la investigadora principal decidió que todos y todas se fuesen para casa a la vez que informaba a la responsable de prevención de la empresa. Lo que viene a continuación es una serie de despropósitos difíciles de enumerar y más de entender. Las personas vuelven, y siguen sintiéndose mal, por lo que la empresa muy diligentemente decide tomar medidas: abrir las ventanas (a finales de noviembre había 10º en Zamudio), poner el aire, la calefacción, etc. Hasta que, sin encontrar la causa, se trasladan al edificio 801, pero temporalmente. Como son un servicio, este laboratorio seguía operando, así como la maquinaria y el material presente en el laboratorio utilizado por buena parte de la institución. Los y las trabajadoras de ese laboratorio han seguido entrando con alguna máscara, no así el resto del personal tanto de empresas auxiliares como del CICbioGUNE.
La empresa, preocupadísima por la salud de sus trabajadoras y trabajadores, enseguida (febrero, casi tres meses después) se pone a hacer mediciones internas, pero no contrata a ningún servicio especializado porque «vale mucho dinero». Dudamos de que la empresa disponga de los medidores adecuados. Al tiempo, los responsables de mantenimiento y de prevención de la empresa insinuaron que todo era psicológico e incluso dijeron al personal que estaban «somatizando». Pero no puede ser verdad, porque siguieron investigando para encontrar el problema: falta de humedad. Pusieron unos humidificadores que parecen no funcionar tampoco, ni que en Bilbao hubiera falta de humedad. La empresa, diligente, en marzo, hizo obras en los sistemas de ventilación diciendo a las y los trabajadores que ya pueden volver «e ir probando». Como los canarios en las minas, poco más de media hora y alguna persona terminó en la mutua por principios de asfixia, sabor metálico, hinchazón de encías, pérdida de voz… Se cierra el grupo de investigación definitivamente y con él este servicio tan lucrativo para el CICbioGUNE, pero no se cierra el espacio ya que se siguen llevando a cabo tareas en el mismo por personal de otros laboratorios sin las protecciones adecuadas.
El servicio de prevención, IMQ, muy preocupado por el personal trabajador a su cargo, les hace todas las pruebas necesarias para ver si la exposición a un agente tóxico y volátil desconocido había afectado a su salud: hacen una espirometría. Sin embargo. el propio IMQ reconoce que el personal de ese laboratorio ha sufrido un accidente laboral y los mandan a la mutua (Mutualia) donde les dicen que no, que es cosa del servicio de prevención.
No es hasta el 9 de junio que la empresa informa a los y las trabajadoras del CICbioGUNE de que «aunque no existe constancia de que un determinado agente sea el causante del malestar comunicado por algunos usuarios, de conformidad con las recomendaciones del responsable de Bioseguridad y del servicio de prevención, se ruega a todo el personal que evite el acceso a la Plataforma de Análisis de Genomas, salvo por razones de absoluta necesidad, en cuyo caso, deberán utilizarse las medidas de protección adecuadas y limitar la duración de la estancia al mínimo posible». Sin embargo, el personal tanto de servicios como del laboratorio de priones donde las malas lenguas dicen que también hay gente afectada, sigue su actividad con normalidad, mientras que la empresa contigua a éste, OWL, ha sido evacuada; pero no así el personal que trabaja en el laboratorio de Salud Pública, donde unas 15 personas siguen expuestas a vete a saber qué (éstos se encuentran en la planta inmediatamente superior al laboratorio clausurado). Si todo fuera psicosomático, ¿a qué se debe esa arbitrariedad, por qué unos laboratorios sí y otros no si todos están afectados?
Y esto es lo que les puedo contar públicamente. Porque hay gente bajo amenaza de despido si hablan. Y es que esta, como tantas otras, es una empresa que utiliza mano de obra barata para producir. Porque la cura de las enfermedades tiene un sótano lleno de laboratorios que nutren su investigación «puntera» reclutando estudiantes internacionales que cobran 400€ pagados por sus países de origen, estudiantes de master que investigan pagando y entrando a las zonas afectadas, doctorandos trabajando durante meses por mil euros y una vez alguien vio un investigador sin contrato trabajar en la zona evacuada, pero no se lo crean.