Juan Mari Arin
Baserritarra

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con el mismo «sabio»

Nos toca pasar tiempos difíciles y al frente de la administración forestal se necesita gente con sensibilidad y fuerza para tomar decisiones y liderar una hoja de ruta que salvaguarde la actividad forestal.

Después de leer el artículo de opinión firmado por Roke Akizu bajo el título "La Naturaleza sabia y el pino enfermo" y publicado el 23 de setiembre no puedo evitar contestarlo. Comienza el artículo aludiendo a una cita de un tal Juvenal, «Nunca la sabiduría dice una cosa y la Naturaleza otra». No sé cómo interpretar la referida cita. Se considera el sabio y la Naturaleza, cómo no, ¿le ha dado la razón haciendo enfermar al pino?

Parece que este es el sentido y me produce un gran desánimo que una persona que piensa así haya sido el director de Montes de Gipuzkoa. Usted está mostrando satisfacción por el efecto que la enfermedad tiene sobre nuestros pinares habida cuenta de que, desde su torpe análisis, encuentra justificación a sus postulados.

Don Roke Akizu sigue con sus delirios y nos define como «humildes baserritarras» que están esperando que la administración plantee una alternativa viable. Los humildes baserritarras lo que esperamos es que iluminados como usted no vuelvan nunca a administrar lo común de la actividad forestal ya que nadie del sector lo reclama como ya quedó constatado en el poco tiempo que ostentó el cargo. Usted, bajo la equivocada decisión de algunos dirigentes, acabó siendo director de Montes quitando de paso a una persona proveniente del sector. Con ello se consiguió lo que parecía imposible que es unir a organizaciones separadas políticamente como los sindicatos agrarios que hicieron frente común con todo el sector forestal. Sinceramente, flaco favor le hicieron ustedes a un grupo político como EH Bildu que históricamente ha tenido una gran sensibilidad con los baserritarras y con el mundo rural.

Afirmaciones de la existencia de grandes propietarios que lo manejan todo no lo cree nadie y usted tuvo la posibilidad de comprobarlo al asistir invitado a una Asamblea General de GEBE a la que yo también asistí como socio y si sigue creyendo que la relación del caserío con GEBE es anecdótica o folclórica es que esos son los adjetivos con los que califica al medio rural. En esa misma asamblea, además, tomó usted la palabra y todos los allí presentes pudimos comprobar su desconocimiento de nuestra realidad, su poco talante al contestar a preguntas realizadas por los y las asistentes y su programa que dibujaba un futuro impuesto bajo postulados que emanan de la sociedad urbana y que parece lo mantienen. Entonces me molestó a mí y a muchos, ahora su reincidencia me cabrea.

En cuanto a las líneas que plantea no tiene más que ponerlas en la práctica ya que el denostado pino insignis, (por favor, léase el bertso de Xabier Amuriza dedicado al pino insignis) solo ocupa en Gipuzkoa 43.000 hectáreas, el 35% de la superficie forestal. Puede vender sus ideas para gestionar las casi 19.000 hectáreas de bosque mixto Atlántico existentes a través de una gestión próxima a la Naturaleza o vender la madera de las 26.000 hectáreas de Haya y Roble del país que cubren nuestros montes a esas industrias que demandan esos productos en lugar de tener que importarlos. A cambio, hemos conocido durante su legislatura anillar árboles en pie o derribarlos para luego dejarlos en el monte hasta el punto de que algún Ayuntamiento, eminentemente forestal, anunció un decálogo en el que se incluía la renuncia a la producción de madera y que contó con el apoyo del Departamento al que usted pertenecía.

Qué más se puede decir, nos toca pasar tiempos difíciles y al frente de la administración forestal se necesita gente con sensibilidad y fuerza para tomar decisiones y liderar una hoja de ruta que salvaguarde la actividad forestal y las especies forestales que sustentan la demanda de nuestra industria forestal.

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