El interés general de Urkullu
Tras los malos resultados de su partido, tanto Urkullu, como Ortuzar, anunciaron la apertura de una reflexión «pausada y serena». Al parecer, dicha reflexión queda sintetizada en las recientes declaraciones de Urkullu: «Vienen a por nosotros».
Si bien, inicialmente, Urkullu achacaba los malos resultados a la conflictividad social, ahora extiende sus culpas a partidos políticos, sindicatos, organizaciones sociales de todo tipo, medios de comunicación, huelguistas, etc., advirtiendo de que se trata de una estrategia planificada para desalojarles del gobierno.
Esta falta de autocrítica sobre su gestión, el rechazo a la crítica, no reconocer el malestar social ante sus políticas y viendo enemigos por todas partes –el contubernio, se acuerdan-, evidencia su modelo autoritario de gobernanza que, entre otros signos, trata de encubrir, como interés general, los objetivos y proyectos de índole privada, ya acordados entre las partes (empresas y partidos), antes de publicitarlos, mientras engrasan las «puertas giratorias».
Al respecto, siendo abundantes los ejemplos que pudieran exponerse (sanidad, educación, infraestructuras, etc.), señalo el siguiente, relacionado con los proyectos de energías renovables y el rechazo que suscitan
Con motivo del 40 Aniversario del EVE, en noviembre de 2022, Urkullu propuso un “Pacto energético consensuado”, señalando, además, que «la ciudadanía toma un protagonismo creciente en las decisiones del ámbito de la energía». Insistió en que «ese es el camino y podemos adelantar que las próximas iniciativas, los proyectos energéticos de Euskadi, van a traer consigo una mayor participación directa con la ciudadanía».
Se está tramitando el Plan Territorial Sectorial de las Energías Renovables en Euskadi, Dicho Plan señala una serie de emplazamientos para la instalación de parques eólicos y/o fotovoltaicos.
La participación ciudadana ha brillado por su ausencia, quedando limitada, por imperativo legal que no pueden obviar, a la presentación de alegaciones, tras su publicación en el boletín oficial de turno. Se han presentado miles de alegaciones individuales, de colectivos (vecinales, ecologistas, grupos de montaña…) y de ayuntamientos afectados, rechazando los emplazamientos. Además, los departamentos competentes de las Diputaciones han emitido informes contrarios, debido a sus negativos impactos medioambientales.
Ante dicha oposición, en recientes declaraciones, Urkullu ha señalado que, pese a reconocer los efectos negativos de estos proyectos, el «interés general» prevalecerá a la hora de resolver dichas alegaciones, es decir, los emplazamientos se mantendrán, sí o sí. Todo un alegato de su concepción de participación, que nada tiene que ver con las declaraciones de 2022 referenciadas que, visto lo visto, habrá que considerarlas como mera propaganda.
Destacar, así mismo, el contraste de su actitud ante el gobierno central cuando, según su opinión, invade competencias autonómicas o no le permite disponer de los recursos normativos necesarios, en relación con la administración pública, con su falta de respeto hacia ayuntamientos y diputaciones. La conocida “Ley Tapia” en su esplendor (aprobada por PNV y PSE-EE), para doblegar a las instituciones díscolas, lo que constituye una grave agresión a la autonomía de las mismas y su, hasta ahora, papel fundamental en la Planificación Territorial. Ayuntamientos y diputaciones, por cierto, debieran pronunciarse ante esta imposición que les relega a meros convidados de piedra.
En cualquier caso, debería explicar qué entiende por «interés general» y si considera parte del mismo a todos los alegantes, así como a las multinacionales (fondos buitre incluidos) que están impulsando estos proyectos. Así mismo, ¿considera que solo Ud. y su gobierno defienden el interés general y no así ayuntamientos y diputaciones?
De sus comentarios y actitudes, se puede colegir que solo dichas multinacionales forman parte de ese «interés general», ergo, señala a todos los contrarios a estos proyectos, como partícipes de dicha estrategia de desprestigio y acoso a su gobierno, incluidos los ayuntamientos dirigidos por su propio partido o en coalición con el PSE-EE. Así que, sí, en este asunto, por mor de supuestos intereses espurios alejados de su «interés general», también todos están confabulados, ¿a qué «nosotros» se refiere, Sr. Urkullu? ¿Su «interés general» coincide con su «nosotros»?