Concejal de EH Bildu en el Ayuntamiento de Iruñea
Enrique Maya ficha a Pepe Gotera y Otilio

Tienen a toda la oposición deseando apoyar proyectos de movilidad y comprometida a no hacer crítica previa a su implantación. Pero se ofuscan, improvisan, yerran técnicamente y nos ningunean políticamente, por ejemplo, rompiendo el compromiso de implantar Labrit antes de la avenida de Bayona.

2020/08/06

Hay mucha gente que cree que Pepe Gotera y Otilio son personajes de ficción, que solamente son producto de la imaginación del gran Francisco Ibañez. Pues no es así, los Pepe Gotera y Otilio están por todas partes. Y Maya ha decidido volver a contratarlos para llevar adelante los proyectos de movilidad en esta ciudad. En realidad, ya lo hizo años atrás con resultados espectaculares. Puso a esta célebre pareja a trabajar con un cubo de pintura y llenó la ciudad de carriles bici sobre las aceras. Si, esos que a veces chocan contra las farolas y otras veces se cortan de forma abrupta en ninguna parte.

El anterior mandato decidimos que esta ciudad se merecía una movilidad sostenible para una ciudad verde y moderna. Arrastrábamos un enorme suspenso en esta materia y el vehículo privado campaba a sus anchas por toda la ciudad. Uno de los mayores problemas residía en la falta de una red de infraestructura ciclista digna de tal nombre, muy deficitaria sobre todo en la parte central, elemento clave para organizar esa red. Nos pusimos manos a la obra y programamos dos grandes proyectos en esa línea: Plan de Amabilización del I Ensanche en pleno corazón de la ciudad y el corredor sostenible de Pío XII con un concepto que superase la idea del tradicional carril bici para diseñar una auténtica transformación integral del espacio público sobre la base de la nueva movilidad. Paralelamente creamos el documento del Plan de Ciclabilidad como guía estable y homogénea de trabajo futuro y se elaboró desde la Mancomunidad el Plan de Movilidad Sostenible de la Comarca. Todo ello con un nivel de coordinación entre áreas y con la Mancomunidad no conocido hasta el momento.

Como ya es bien sabido todo este trabajo, al contrario que en las ciudades serias, estuvo rodeado de mucho ruido y mucha crítica infundada por parte de las derechas. Hasta el punto de que el entonces candidato a la Alcaldía, el señor Maya, dijo respecto a Pío XII que había que «romperlo todo y rehacerlo de nuevo». Nada de eso se ha hecho, evidentemente; más bien al contrario, ambos proyectos funcionan como un reloj y son las piezas clave para la construcción definitiva de esa red ciclista y de esa nueva perspectiva en la movilidad que buscábamos. Cuatro años no son nada en la vida de una ciudad y, aunque no se pudieron ejecutar más proyectos, sí dejamos preparados y con financiación presupuestaria otros tres de gran importancia: el corredor sostenible del Labrit (que configura con Pío XII y la amabilización del I Ensanche el eje este-oeste), y los corredores sostenibles de barrio en Sanduzelai y la Txantrea, además de trabajos muy avanzados en el de la calle Manuel de Falla de Arrosadia.

Pues bien, en vez de darle continuidad a un trabajo bien organizado, Enrique Maya ha decidido recuperar a esta simpática pareja especializada en chapuzas a domicilio y darnos unas buenas sesiones de aprendizaje sobre cómo no hay que intervenir en materia tan delicada y técnicamente compleja como es la movilidad. Primero, toquiteando todos los proyectos anteriores para ponerles de modo infantil, «la meadica del perro». Hablamos de la incorporación de 50 plazas de aparcamiento para vehículos en Pío XII o la apertura de Padre Moret a miles de vehículos en la Amabilización del Ensanche. Pero eso solo era el principio. En otoño pudimos comprobar cómo se las iban a gastar cuando nos presentaron «su» modificación del proyecto de Labrit que ya contaba previamente incluso con el visto bueno del mundo ciclista. La propuesta era un espanto. Hasta el punto de que, hecha la advertencia, decidieron meterlo en un cajón y que no viese siquiera la luz pública.

Luego llegó la chapuza de la calle Amaya, en gran parte provocada por querer romper con las previsiones de actuación previamente fijadas en el mandato anterior que pasaban por intervenir en primer lugar en el corredor del Labrit. En dos días estaba todo patas arriba. Y ahora vamos a por la chapuza de la avenida del Ejército (anterior avenida de la reina navarra Catalina de Foix) donde, al contrario de lo que presentaron tan solo quince días antes, van a pasar un tramo del carril bici por la zona verde del bosquecillo de Antoniutti. Porque les parece demasiado complicado ese tramo. Y para no molestar a los coches. Madre mía. Pero esto no acaba aquí, porque en el proyecto de Sanduzelai, que también han toquiteado, recuperan el giro a la derecha desde la avenida de Navarra hacia la calle Doctor Juaristi, espacio central en el proyecto para esa zona. Justo el elemento a corregir que dio lugar a todo el diseño de la actuación porque funcionaba como un alcorce para el tráfico basura y determinados trapicheos.

Y así seguimos, con la preocupación propia de quien ha perdido toda confianza en quienes se están caracterizando como unos pésimos gestores, también en esta materia de la movilidad. Tan solo tenían, en un primer momento, que invertir el dinero disponible en los proyectos ya preparados. Y luego preparar los siguientes pasos de forma consensuada con parte social y política. Pero esa mezcla entre sectarismo y revancha política, mezclada con los aires de soberbia característica de esa derecha caciquil y clasista que cree que solamente los de «su clase» están llamados a gobernar, se lo impide. Para, al final, mostrarse como lo que realmente son: una opción política contradictoria con los valores de la movilidad sostenible que tiene un modelo de gestión francamente mejorable.

Peor no se puede hacer. Tienen a toda la oposición deseando apoyar proyectos de movilidad y comprometida a no hacer crítica previa a su implantación. Pero se ofuscan, improvisan, yerran técnicamente y nos ningunean políticamente, por ejemplo, rompiendo el compromiso de implantar Labrit antes de la avenida de Bayona. Tendremos que ser la oposición y la propia sociedad quienes asumamos el protagonismo de la denuncia y de la propuesta en esta materia para evitar el desastre.