Jesús Valencia
Internacionalista

Entre Berriozar y Otano, dos celebraciones confluyentes

Durante estos 30 años, la organización nacida en Zarautz ha expandido por todos los rincones de Euskal Herria la sensibilidad internacionalista; ha dado a conocer en nuestra casa, las causas y sueños de otros pueblos hermanos; ha acogido fraternalmente a sus representaciones y, en la medida de lo posible, ha respondido a sus demandas.

El día 7 de octubre, Askapena celebrará en Berriozar el 30 aniversario de su nacimiento. Un mes más tarde, el 11 de noviembre, se honrará en Otano al internacionalista navarro Xavier Mina en el bicentenario de su ejecución. Ambas efemérides, en el marco de una admirable insurgencia contra el despotismo borbónico y franquista encabezada por Catalunya.

Hace ya más de un año que diferentes sectores sociales se esfuerzan por rescatar del olvido la revolucionaria figura de Mina. El acto que tuvo lugar en la destemplada mañana del 1 de julio, sirvió para presentar en sociedad la campaña del Bicentenario. La  plaza de su pequeño pueblo natal se sintió impregnada de los valores que acreditan a su hijo más universal. Persona que, desde su juventud, se armó de conciencia para analizar la realidad; de lucidez para detectar los atropellos y de valor para combatirlos. No aceptó el sometimiento a naciones extranjeras ni consintió que estas, amparadas en el abuso de la fuerza, impusieran su absolutismo. Actuó como restaurador de derechos, defensor de víctimas y adversario de tiranos.

Nacido en pueblo chico, hizo del mundo su patria grande. Iruña, París, Londres, el Caribe, México marcaron su trayectoria insurgente. En cada uno de esos lugares buscó y encontró a personas con las que combatir al imperialismo. Puerto Príncipe –el Haití de aquellos años era fogón en el que se cocinaban numerosas revoluciones– fue punto de encuentro de dos gigantes de la liberación americana: Bolívar y Mina. Según relata éste, se trabó entre ellos una estrecha amistad; debatían estrategias y soñaban con un mundo liberado de la explotación colonial.

Consta que el de Caracas quedó impresionado por la personalidad y los proyectos del de Otano; y que incluso barajó la posibilidad de cambiar sus planes para acometer juntos la liberación de México.

La participación de Mina en esta lucha fue breve pero efectiva. El plomo de los soldados españoles acabó con el mozo navarro pero no con sus sueños e influencias. Su aporte contribuyó a reavivar la semiapagada insurgencia mejicana y a marcar una estela que otros muchos paisanos y paisanas han seguido a lo largo del tiempo. Xavier, como reconoce su biógrafo Ortuño, «fue precursor del internacionalismo que le sucedió en las décadas siguientes». Yo lo cuantificaría en siglos.

En octubre de 1987 nació Askapena. Y aunque nació sin proclamarse heredera de Mina, ha sabido cultivar la semilla que éste sembrara a comienzos del siglo XIX. Durante estos 30 años, la organización nacida en Zarautz ha expandido por todos los rincones de Euskal Herria la sensibilidad internacionalista; ha dado a conocer en nuestra casa, las causas y sueños de otros pueblos hermanos; ha acogido fraternalmente a sus representaciones y, en la medida de lo posible, ha respondido a sus demandas. Embajadora de lujo, nos presenta ante el mundo como pueblo originario enclavado en el corazón de Europa; empeñado en recuperar la soberanía, salvaguarda sus recursos y preservar su identidad. Askapena siempre ha establecido vínculos fraternos con otros pueblos en clave de utopías confluyentes y de esfuerzos compartidos. Nació y sigue convencida de que el mejor ejercicio de solidaridad internacionalista es la defensa encendida de nuestra propia casa. Cuando Askapena cumple 30 años reafirma la soberanista socialista que inspiró su nacimiento: «Es imposible la existencia de un proyecto de liberación sin reivindicar la soberanía plena. Soberanía, como toma de poder respecto a la economía, los cuerpos, alimentación, ecología, idioma, educación. Y es que, la soberanía es la herramienta más importante del pueblo trabajador para defender sus intereses».

Mientras se preparan ambas efemérides, la población más generosa, sensible y solidaria de Euskal Herria, apoya activamente el ejemplar movimiento emancipatorio que lidera Catalunya. El despotismo borbónico y el fascismo franquista sobran en Las Ramblas y en el mundo. La solidaridad fue el distintivo de Mina, es la ternura de pueblos y seguirá siendo uno de los rasgos identitarios del nuestro.

Visca Catalunya lliure!

Gora Euskal Herria internazionalista!

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