Javi Seco
Miembro del proyecto Kaiene

Kaiene: Otxarkoagatik mundura

Hoy más que nunca Kaiene es necesario, porque queremos construir otro tipo de sociedad, no pedimos a las instituciones que cambien, cambiamos nosotras para obligarles a hacerlo. Lo haremos posible desde Otxarkoaga.

El pasado 7 de enero, un grupo de personas, vinculadas en su mayoría al barrio bilbaíno de Otxarkoaga, protagonizamos la «ocupación» simbólica del colegio Lope de Vega, en el mismo barrio. Es otro entre tantos equipamientos propiedad del Ayuntamiento de Bilbao, vacíos y condenados a la ruina en un barrio históricamente olvidado por las instituciones y que, sin embargo, tiene un movimiento asociativo amplio y diverso demandante de espacios en los que sacar adelante sus propuestas.

Pero lo decía más arriba, fue una acción simbólica, nuestro objetivo real era el edificio que BBK, la «obra social» de Kutxabank, tiene en la plaza Kepa Enbeita, antigua guardería y residencia de monjas, abandonado hace ya 4 años. El entusiasmo y la «candidez» de las personas que, ilusionadas, nos implicamos en el proyecto de Kaiene, hizo reaccionar a Kutxabank: media docena de vigilantes jurados «ocuparon» el edificio el día anterior a nuestra entrada. El carácter absolutamente pacífico de Kaiene hizo que descartáramos ocuparlo para evitar posibles enfrentamientos.

Pero quienes estamos implicadas en Kaiene no hemos descansado. Nos hemos reunido con BBK y sabemos hoy que ese espacio está cedido a dicha entidad por el Ayuntamiento hasta 2040, momento en el que volverá a ser otra propiedad municipal más; sabemos también que BBK está pagando por su «no uso» unos 680 euros al mes al consistorio bilbaíno; sabemos que, a día de hoy, si no se abandona, sería un espacio recuperable sin grandes inversiones, pues está en bastante buen estado; y sabemos también que no hay un proyecto pensado para los edificios.

Pero BBK sabe igualmente algo, que nosotras sí tenemos un proyecto, Kaiene, proyecto que, además, está fuertemente enraizado en las asociaciones del barrio, un espacio comunitario basado en la autogestión –idea no muy del agrado ni de la entidad bancaria ni del Ayuntamiento– y en el ritmo de quienes participemos en él, muy alejado del burocratizado e impersonal que se nos quiere imponer. Un proyecto ilusionante por cuanto aglutinará las necesidades que Otxarkoaga quiera potenciar con el objetivo claro de ir sacando al barrio y sus gentes de la marginalidad. Porque queremos que Otxarkoaga sea referente de empoderamiento de sus vecinas y vecinos, queremos atraer a gentes como nosotras, no nos interesan tanto quienes se acercan a conocer Bilbao un fin de semana, como quienes lo vivimos 365 días al año.

Y Kaiene tiene también conexión directa afectiva y comprometida con todas las personas que, huyendo de miseria, conflictos, desposesión, degeneración ambiental... deben abandonar sus casas, sus familias, sus referentes culturales, sus paisajes cotidianos... La «casa de acogida» para personas en tránsito que intentan definir su trayectoria migratoria, es quizás la parte de este proyecto que más suspicacias pueda crear, pero estamos empeñadas en socializarla y explicarla. Y estamos convencidas de que seremos capaces de generar un potente movimiento de solidaridad y una valiosa vacuna contra la xenofobia y el racismo. Necesitamos que sea un espacio de seguridad y paz, no podemos ofrecer otra cosa a quienes huyen de situaciones terribles. El nuestro es un proyecto integrador que exigirá un trabajo intenso, pero mucho más llevadero por lo que tiene de ilusionante.

BBK lo sabe, hemos hablado con ellos, les hemos dejado muy claro que proyecto y espacio están indisolublemente vinculados. ¿Cuál ha sido la respuesta de la «obra social»? Tapiar los accesos.

Hoy más que nunca Kaiene es necesario, porque queremos construir otro tipo de sociedad, no pedimos a las instituciones que cambien, cambiamos nosotras para obligarles a hacerlo. Lo haremos posible desde Otxarkoaga.

KAIENE, Otxarkoagatik mundura!!!

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