La lucha por la independencia (I)
La historia contemporánea cubana es la historia de la incansable lucha por su independencia: primero del colonialismo español y posteriormente del imperialismo estadounidense. En 1868, los cubanos, encabezado por Carlos Manuel de Céspedes, Antonio Maceo y Máximo Gómez, se alzaron en armas contra el dominio español. Céspedes logró unir tanto a los independentistas cubanos como a los esclavos recién liberados en una lucha de tres vertientes: anticolonial, antiesclavista y de liberación nacional. Se debe recordar que en Cuba el gobierno español mantuvo vigente la esclavitud hasta 1886 y que las colonias americanas de la Monarquía Hispánica se independizaron en las décadas de 1810 y 1820.
Debido a que el naciente Estado español pretendía solventar sus crisis económicas a costa de la explotación de las pocas colonias que aún le quedaban, y a que no quería permitir ningún tipo de reforma política ni económica en Cuba, el sector más revolucionario de los terratenientes cubanos optó por la vía independentista. Al inicio de la Guerra de los Diez Años (1868-1878), un tercio de la población cubana era esclava. Una vez liberados, los esclavos, junto con los campesinos, formaron el grueso del ejército libertador, conocidos como mambises. Tras diez años de contienda, parte de la dirigencia política y militar cubana negoció la capitulación sin tener en cuenta ninguno de los dos grandes motivos de la insurrección mambí: la independencia de Cuba y la abolición de la esclavitud. Esta ignominiosa rendición es conocida como el Pacto del Zanjón.
Los motivos de la rendición son variados: desde la falta de unidad revolucionaria (tanto política como militar) hasta la hostilidad de Estados Unidos hacia los independentistas, entre otros muchos motivos. La dirección burgués-terrateniente de los independentistas cubanos claudicó ante la metrópoli. Sin embargo, unos pocos jefes y oficiales cubanos de procedencia popular, dirigidos por Antonio Maceo, rechazaron dicha claudicación y se produjo la Protesta de Baraguá, con la intención de continuar la lucha hasta lograr los objetivos de esta. Pese al fracaso de continuar la guerra, Baraguá se convirtió en el símbolo de la lucha por la liberación nacional y social, siendo la base moral de la Guerra Necesaria de 1895 que iba a ser dirigida por una nueva hornada de revolucionarios cubanos encabezados por José Martí.
Con las lecciones de la Guerra de los Diez Años bien aprendidas, Martí organizó en el exilio el Partido Revolucionario Cubano, que unificó a los independentistas cubanos, tanto del interior como del exterior, en una única organización, con mando único y unos objetivos político-militares muy bien establecidos. Martí contó con el apoyo tanto de las clases populares cubanas como de los veteranos supervivientes de Baraguá, especialmente de Máximo Gómez.
Martí y Gómez organizaron la nueva lucha que debía conducir a Cuba a su libertad nacional y social. En febrero de 1895 comenzó la Guerra Necesaria, una nueva guerra por la independencia finalizada en 1898, que tuvo su primer gran golpe en mayo de 1895 con la caída en combate de Martí, el líder indiscutible. Debido a ello, Gómez fue quien dirigió a partir de entonces a los mambises en la contienda; una lucha que no fue nada sencilla, ni en el ámbito político, ni económico ni militar. Además, los españoles volvieron a ser pioneros al establecer una nueva forma de exterminio: los campos de concentración, en donde entre 170.000 y 200.000 personas fueron asesinadas, sobre una población total que no llegaba a 1.600.000 en 1899. Esto supone que, entre 1896 y 1898, en torno al 12,5% de la población total fue masacrada en dichos campos. Si tenemos en cuenta que los nazis durante la II Guerra Mundial exterminaron en Bielorrusia al 25% de la población y en Polonia y Ucrania en torno al 10%, podemos hacernos una idea de la magnitud del exterminio llevado a cabo por los españoles en poco más de dos años.
Pero cuando España estaba a punto de ser derrotada y Cuba ya vislumbraba su independencia, Estados Unidos entró en escena. Como en otros momentos históricos, EEUU utilizó un ataque de falsa bandera para entrar en el conflicto. En este caso, se trató de la explosión en el Acorazado Maine de la marina yanqui que se hallaba fondeado en el puerto de La Habana con permiso español. La explosión fue utilizada por EEUU como un casus belli contra España, pese a que fue un auto atentado para entrar en la guerra que los mambises estaban a punto de ganar. A raíz de ello, EEUU declaró la guerra a España, quien se encontraba totalmente derrotada por los cubanos. Estos, exhaustos por la larga lucha, no pudieron hacer frente a la potencia imperialista, que se convirtió en la nueva potencia colonial de Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas, tras la firma del Tratado de París que ponía fin a la breve guerra hispano-estadounidense. Así, Cuba quedó militarmente ocupada por Estados Unidos hasta 1902.
Durante la denominada Primera ocupación militar (1899-1902), el imperialismo yanqui desarmó a los mambises que habían formado parte del Ejército Libertador, impuso una Guardia Rural y una policía controlada por el gobierno de ocupación y desmanteló todas las instituciones revolucionarias. Asimismo, el capital estadounidense pasó a controlar las industrias tabacalera, minera y azucarera. Desde la clase obrera cubana se intentó hacer frente a la nueva potencia ocupante, aunque de forma infructuosa. En 1901, una Asamblea Constituyente, controlada por Estados Unidos, redactó la primera constitución de la República de Cuba con la imposición de la conocida Enmienda Platt. Esta incluía las siguientes disposiciones: limitaba la capacidad de Cuba para firmar tratados internacionales, legitimaba todos los actos realizados por Estados Unidos durante la ocupación, concedía a Estados Unidos el derecho a intervenir militarmente en Cuba cuando considerase que sus intereses se veían perjudicados y cedía territorio cubano para ubicar estaciones navales. Esta estación se convirtió en la oprobiosa Base Naval de Guantánamo. Bajo dichas condiciones, echaba a andar la tutelada República de Cuba.
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