La memoria y la batalla por los relatos

El partido jeltzale tiene también su propio relato, pero no es ético ni justo que el lehendakari pretenda imponerlo aprovechando las ventajas que le otorga su cargo.

2018/05/11

Se multiplican eventos y celebraciones en torno a la memoria de las víctimas del franquismo: columbarios, exhumaciones, monumentos, exposiciones, etc. Cualquiera diría que la memoria va de cine. Pero, con frecuencia adolecen de atonía política al no reclamar la verdad completa y la justicia debida, de modo que las celebraciones institucionales quedan en mero folklore de la memoria.

Por ejemplo, la celebración del 29 abril en Gernika que ha juntado a los alcaldes de Hiroshima, Granollers, Gernika, para hermanarse como víctimas de los bombardeos franquistas y plantado un árbol sobreviviente de la explosión nuclear, a la vez que erigían un monumento a los gudaris, ha sido un acto simbólicamente potente que ofrecía al lehendakari una oportunidad de oro para haber dirigido al Estado español la reclamación histórica pendiente de reconocer y condenar la autoría de los bombardeos.

Alemania sí ha pedido disculpas por ellos, pero el Estado español y el italiano no los han condenado ni siquiera reconocido. El señor Urkullu se limitó a desgranar generalidades bonitas, «la paz, la convivencia es posible», pero no pronunció los términos de verdad y justicia pendientes. ¡Histórica oportunidad perdida! Y menos mal que no le dio por imprecar una vez más a EH Bildu, con lo de «ha sido injusto», como el Día de la Memoria a pocos metros de la comisaría de Indautxu, singular centro de tortura, que hoy expide impunemente carnets. Esto es utilizar la memoria como arma arrojadiza en una sola dirección.

Me ha indignado también el acto de propaganda montado en torno a una sentencia reciente que ha permitido abrir la puerta del Valle de los Caídos para rescatar restos de familiares desaparecidos. ¿Ha sido necesario juntar familias de los dos bandos contrarios y teatralizar una reconciliación forzada, para obtener la autorización a unas prospecciones? «Reconciliación», fue la consigna que se inventó el Generalísimo para su macabro monumento, donde todavía le tributa honores la Fundación Francisco Franco. Esto es añadir escarnio sobre escarnio a las décadas de silencio e impunidad. El Valle de los Caídos debe hacer justicia a las 35.000 víctimas que subyacen en él ignominiosamente.

En la medida en que el proceso de la memoria ha ido avanzando, suscitando adhesiones, el Estado va bloqueando todo, desde las visitas de la juez María Servini a los exhortos de comparecencia en los Juzgados, escudándose en la Ley de la Amnistía de 1977. Por ello, es urgente modificar esta ley, para que no suponga punto final e impunidad para los crímenes del franquismo. Las recientes iniciativas al respecto de varios partidos en el Congreso de los Diputados, han sido deslavazadas y partidistas para ser exitosas. En el Parlamento vasco también hemos asistido a la negativa del PNV y PP al proyecto de anulación de las sentencias de los tribunales franquistas. Abundan las Incoherencias interesadas de los partidos.

Si nos atenemos al escenario de la disolución de ETA y a las declaraciones de estos días, llama poderosamente la atención la ausencia de una mínima referencia al franquismo. Sin duda, ha calado el que el Gobierno vasco fijara el año 1960, año del origen de ETA, como fecha de inicio de la violencia, cercenando los 24 años primeros del levantamiento y la dictadura franquistas. Esto no es nada casual, demuestra la voluntad de alejar el franquismo del que ETA surgió como resistencia a la dictadura. El juicio de Burgos es buena prueba de ello. Pretender hurtar el franquismo de la historia de ETA es una burda manipulación. ETA no surgió de la nada, sino de la violencia de la dictadura. Ahora que desaparece ETA, nada garantiza que la paz se establezca en España. El juicio de Altsasu en la Audiencia Nacional y la represión generalizada en Cataluña prueban lo contrario.

Estamos metidos en plena batalla del relato. A los partidos y sus medios les resulta cómodo poner deberes a EH Bildu y olvidarse de sus propias responsabilidades. ¿Qué puede decir el PSE-EE que se apropió para sí las siglas de EE, partido ligado a la ETA pm con su buena ración de crímenes y activó a su vez la guerra sucia de los GAL con Rafael Vera y el Señor X. El partido jeltzale tiene también su propio relato, pero no es ético ni justo que el lehendakari pretenda imponerlo aprovechando las ventajas que le otorga su cargo. Falta que recrimine al PP por el franquismo con el ímpetu que recrimina a EH Bildu por sus responsabilidades. ¿Qué voy a decir del PP? Agradecido que está porque le libren del franquismo, su patrón natural. Da el cerrojazo a la memoria y abre en Catalunya nuevos frentes de represión con su 155 constitucional, que mejores tiempos de democracia habrán de revisar.

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