La nueva Era
Necesito nuevas teorías de la conspiración visto que las anteriores han resultado ser ciertas.
Para el común de los mortales, entramos en ella aquel 14 de marzo de 2020, cuando de forma sorpresiva y totalmente inesperada, las autoridades «locales», esbirros del imperialismo hispano, en este caso, avalaron las ordenes de la metrópoli que decretaba, contraviniendo sus propias leyes, prisión domiciliaria permanente revisable a toda una población.
Se puso en marcha la doctrina del shock, donde una población encerrada entre cuatro paredes fue bombardeada las veinticuatro horas del día y de la noche con noticias apocalípticas de un virus asesino que entró directamente por el tele-visor, apuntando al cerebro de cada persona y dejando un rastro de secuelas sicológicas irreparables, en muchísimos casos. Era solamente el principio de una narrativa delirante oficializada en torno a la existencia de un virus asociado a la muerte cuando en realidad es fuente de vida, sin virus la especie humana no existiría. El virus ha sido en la realidad el instrumento elegido para probar la capacidad de resistencia al engaño al que puede ser sometido un pueblo. Si la operación covid-19 resultase exitosa, el plan podía entonces seguir por medio de las siguientes etapas ya consensuadas. Y así fue.
Mientras transcurrían las primeras horas de esta situación distópica, las preguntas eran mucha por parte de gente que no tenía tiempo ni deseo de encender el televisor, si no para lanzarse hacia los medios de información alejados del control totalitario del poder establecido a los que se adhieren los medios oficiales, suculentamente recompensados por su labor delictiva, consistente en aterrorizar a la población por medio de la desinformación y la apología de un Régimen político que delinquió, como sus propios aparatos judiciales lo confirmarían una vez hecho el daño y cometido el delito.
Los teléfonos empezaban a sonar entre las personas más políticamente inquietas. «¿Qué está pasando?». «Esto es muy raro». «¿A qué te refieres?».
«No parece un conflicto al uso, entre bloques enfrentados». «¿Te refieres a guerras internas en el seno de cada bloque?». «Tiene toda la pinta, sí».
«No entiendo que todos los gobiernos occidentales actúen al unísono y con el mismo proceder, como si estuviesen bajo las órdenes de una especie de directriz mundial" "Tu lo has dicho, los gobiernos occidentales». «¿Qué quieres decir con eso?». «Que parece haber una unanimidad en el mundo occidental para acatar las ordenes de esa especie de directriz mundial, aunque haya algún país algo díscolo, con un presidente un tanto imprevisible». «¿Y fuera del mundo occidental cual crees que es la posición adoptada?». «Me da que al ser países que tienen como enemigos a occidente, en esos Estados, sí que habrá una auténtica batalla campal interna entre los partidarios del occidentalismo de nuevo cuño y los que se opongan férreamente a ser los monaguillos de ese ente supranacional que dirige a todos los gobiernos occidentales». «Tiene su lógica, sí. Visto que son potencias llamadas a sustituir la hegemonía del mundo occidental a nivel planetario». «Me da que estamos asistiendo al derrumbe de un imperio y a la confirmación del surgimiento de otro, conformado por un tándem, a expensas de lo que ocurra en esa guerra interna». «¿Con eso me estás diciendo que según quién se lleve el gato al agua, puede que no entren en el plan que parece haber diseñado el globalismo neoliberal occidental, por decirlo de alguna manera?». «Así lo veo yo, es más, ese globalismo al que te refieres intuyo, tiene como principal característica un elemento fuera de todo razonamiento humano, el eugenismo». «Entonces, estamos jodidos». «No lo sé, habrá que ver como se desarrollan los acontecimientos, pero para nosotros, la plebe, la cosa parece pintar mal, muy mal». «Ya... más y cuando al personal, lo que estamos viendo le sonará a hebreo, nunca mejor dicho». «El personal, en su gran mayoría, está tragando la narrativa delirante del oficialismo, por algo la han desencadenado en estos precisos momentos. Nos llevan muchos años estudiando».
Los siguientes dos años han ido confirmado esas primeras impresiones, mientras el horror y la distopía proseguía su curso. Miles de ancianos dejados a su suerte en centros geriátricos dejando un rastro de muerte y desolación y aprovechado por la narrativa oficial para demostrar la virulencia del «bicho asesino», ante el silencio ensordecedor del pueblo que los condenó al silencio y al ostracismo, ante semejante barbaridad. Niñas y niños maltratados en los centros de docencia, embozados como esclavos sin derecho a respirar, ni poder contemplar una sonrisa. Sin expresividad corporal ni emocional, adoctrinados en la obediencia donde el culto al covidianismo se superpone a la enseñanza en sí misma y que acapara el pensamiento de nuestras criaturas ante una situación distópica y criminal cuyas consecuencias presentes y futuras ya estamos observando. Un crimen de lesa humanidad que deberá ser reparado con el enjuiciamiento de todos sus responsables y ejecutores. Y llegamos al gran objetivo estratégico que tenían establecido, los que efectivamente, se ha confirmado, son eugenistas: la inyección de la pócima venenosa a toda la población, sin distinción de edades y con la inminente caza del no inyectado de fondo que están preparando, «leyes» mediante. A este balance hay que sumar miles de suicidios, sin paragón en la historia reciente y decenas de miles de seres humanos acudiendo a centros de salud mental. Es el «beneficioso» resultado de la narrativa delirante oficializada y por supuesto: «Lo hacemos por tu bien, confía en nosotros».
Ruina económica para el pueblo, distanciación en las relaciones humanas, núcleos familiares destrozados, grandes sectores de la población lisiados física y emocionalmente de por vida ante el silencio cómplice y criminal de los partidos políticos, sindicatos y movimientos sociales al uso, correas de transmisión de todos ellos. Panorama dantesco donde los haya.
Todo hace pensar que esto es sólo el principio, un aperitivo, que están ya preparando los platos fuertes con postre y café completo incluidos. Tiempo habrá, o no, de desnudar sus nuevas artimañas, como el desabastecimiento de la cadena alimentaria y energética, por tu bien y el del ecosistema, el crédito social ya experimentado con el pase nazitario, el control de tu vida donde deberás pedir permiso para poder desenvolverte «libremente» y éste te será concedido o no, según tu obediencia a los que siguen velando por tu bien y tu seguridad. Unos ángeles caídos del cielo. Todo ello por lo civil o por lo militar, como decía un cántabro.
Ahora bien, parece que les ha salido un serio escollo que amenaza seriamente su venerada Agenda 2030.
La no alineación de China y Rusia con dicha Agenda, imposibilita del todo poder llevarla a cabo. La reacción del despotismo occidental, con el agravante del eugenismo como objetivo estratégico, los lleva a la práctica mafiosa de la amenaza: os haremos entrar en nuestro Plan, al igual que decía el cántabro, por la vía civil o militar. Para eso tenemos a Ukrania y Taiwán, focos de guerra que activaremos, con la ventaja que os endosaremos la responsabilidad de lo que acontezca. Rusia y China, sabedores que la relación de fuerzas, en todos los órdenes, les es totalmente favorable -a estas dos potencias me refiero- lanzan el primer aviso con una intervención militar en tierras ukranianas. Un aviso a navegantes en toda regla. La respuesta de China y Rusia es muy clara: olvidaros de nosotros en cuanto a la distópica Agenda 2030 y no nos provoquéis demasiado, tenemos otros planes. Occidente y la OTAN, brazo armado de la Gran Orden Covidiana, no pueden seguir su hoja de ruta sin los dos Estados aquí mencionados. La situación se tensa. No sabemos hasta donde son capaces de llegar dentro su locura, antesala del derrumbe del «mundo occidental», del cual no olvidemos, los pueblos que sufrimos esta inmundicia y formamos parte de ese sistema, vamos a salir mal parados, como todo parece indicar.
En cuanto a China y Rusia, en lo inmediato, el único peligro lo tienen en el interior de sus respectivos Estados, donde el occidentalismo intentará por todos los medios colocar a los suyos en los puestos sensibles de esos dos Estados, con el fin que se apoderen del poder y logren sacar de él a los que están actualmente. Ello implica necesariamente la eliminación física de ambos dirigentes de estos dos países. La del ruso la están pidiendo a gritos políticos y medios de desinformación masiva que azuzan y preparan a la opinión pública en esa dirección.
Esta guerra iniciada oficialmente aquel 14 de marzo de 2020, tiene visos de que irá para largo y se intensificará, con resultados imprevisibles. Nuestras niños y niñas, al igual que lo fueron nuestros padres, se han convertido, desde hace dos años, en los niños de la guerra. Impensable hace apenas unos cinco años, no intuíamos ese futuro para ellos.
Ahora, ciertos autollamados intelectuales e ideólogos de todo pelaje y condiciones, podéis tachar esta corta y sencilla reflexión de conspiranóica, de antivacunas, de extrema derecha y demás lindezas, que, a cambio de buenas propinas, soléis habitualmente escupir con una vehemencia y un odio que os retrata.
Mirad por donde, necesito nuevas teorías de la conspiración visto que las anteriores han resultado ser ciertas.
Para acabar, dejar bien clarito que las niñas y los niños, lo único que contagian es amor y alegría.