José Díaz
Licenciado con Honores en Política Internacional por la University of Stirling (Reino Unido)

La OTAN no quiere la paz en Ucrania

Resulta inequívoco a estas alturas que la OTAN no busca la paz en Ucrania. No precisamente porque lo diga yo, sino porque Estados Unidos, la OTAN y sus vasallos de la Unión Europea han trazado una hoja de ruta muy clara en su próxima contraofensiva contra el ejército ruso.

Es más, tras la Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada el pasado 17-19 de febrero de 2023, tanto el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, junto con todos los líderes europeos miembros de la alianza atlántica, dejaron patente su intención de seguir enviando armamento más sofisticado con vistas a intensificar y prolongar el conflicto en Ucrania. Los señores de la guerra de Occidente lo tienen muy claro y parece ser, según el presidente de Francia, Emmanuel Macron, que están mentalizados a dilatar y escalar el conflicto. Es decir, seguir sembrando destrucción, caos y muertes en Ucrania.

Entre el cinismo y el belicismo de la OTAN, a medida que se intensifica y se alarga el conflicto, se enriquece el complejo industrial-militar de Estados Unidos además del sector armamentístico de algunos países europeos mientras la sociedad civil ucraniana es la que sufre la peor parte. No se puede ser más cínico: ¿acaso habéis escuchado a algún país miembro de la OTAN hablar de paz o de resolución del conflicto por vía diplomática? La respuesta es no. Y es muy simple de entender cuando analizamos el discurso de estos cínicos cuyo único compromiso es el de sembrar el horror de la guerra. Su objetivo principal, según ha manifestado el propio Alto Representante de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Josep Borrell, además de otros líderes como el primer ministro de Reino Unido, Rishi Sunak, entre tantos otros, han manifestado conjuntamente que su objetivo es derrotar a la Federación Rusa militarmente en Ucrania a toda costa y a cualquier precio.

El primero que quiere buscar una solución dialogada a este conflicto es Rusia, como han reiterado en varias ocasiones el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov; la mismísima portavoz de Asuntos Exteriores, María Zakharova; y en primera instancia el mismísimo presidente Vladimir Putín. El Kremlin está deseando ponerle punto y final a este conflicto mediante una serie de negociaciones por vía del diálogo y la resolución de este conflicto por vía diplomática. Es absolutamente lamentable que los medios de [des-]información occidentales no hablen de esto y no hagan difusión de la voluntad y disposición de la Federación Rusa para acabar con este enfrentamiento armado de una vez por todas. Eso sí, para llegar a la paz y entablar estas negociaciones, el repliegue de la OTAN será un factor indispensable para lograr establecer conversaciones y negociaciones entre homólogos de Ucrania y Rusia. Pero que no quepa duda alguna que a Rusia le interesa y le conviene restablecer relaciones con Ucrania además de mantener una relación de buena vecindad. Y quisiera recalcar que desde la política exterior rusa sólo se busca restaurar su esfera de influencia en las relaciones y la convivencia entre estas dos naciones hermanas como lo ha sido históricamente durante más de 300 años.

Tanto Estados Unidos como la OTAN son los que marcan la política ucraniana en las sombras desde 2014. Intuyo que Volodymyr Zelensky simplemente acata directrices e interpreta el papel que le toca como la marioneta que es de Occidente. ¡Qué menos! Con la de billones de dólares y euros que recibe y están inyectando a Ucrania directamente por parte de Estados Unidos y la Unión Europea. ¿Pero a dónde va a parar todo ese dinero? No hay auditorías sobre esto y es surrealista que ni el mismísimo Congreso de EEUU sepa contestar a esta pregunta. Para que usted se haga a la idea, estimado lector, la Unión Europea destinará un total de 3,5 billones de euros a Ucrania (paquete de ayuda que viene de nuestros impuestos para sostener esta guerra). Tómese su tiempo para digerirlo y meditarlo.

La OTAN no quiere la paz porque está empecinada en derrotar al ejército ruso en Ucrania con el fin de satisfacer los intereses de la política exterior de Estados Unidos: eliminar a Rusia ante su creciente influencia como potencia en el nuevo escenario de la multipolaridad emergente. Parece ser que no les bastó con el colapso y la desintegración de la Unión Soviética. Estados Unidos vuelve una vez más para darle el tiro de gracia a Rusia de una vez por todas. Y advierto que China será la siguiente,  no le quepa a usted ninguna duda. Esto es tan sólo la antesala de una guerra hegemónica.

Lo único a lo que contribuye la OTAN en Ucrania es agravar las tensiones y el conflicto porque su presencia se percibe como al enemigo a las puertas, creando un dilema de seguridad para la Federación Rusa, además de una amenaza existencial. La OTAN es consciente y está dispuesta a sacrificar hasta el último joven ucraniano en el frente de batalla en su encrucijada contra Rusia. Sin darse cuenta, Ucrania y el pueblo ucraniano ha caído en la trampa de la OTAN y no es más que una víctima de la ambición geopolítica de Estados Unidos contra Rusia. Y la extensa mayoría de los ucranianos parece ser que aún no se han dado cuenta. Los ucranianos están siendo instrumentalizados y masacrados como peones en el tablero de ajedrez de la geopolítica imperialista de Estados Unidos.

Personalmente, me resulta asombroso cómo los ucranianos han podido caer en esta red de mentiras promulgada por Estados Unidos y la OTAN sin tener en cuenta su pasado reciente. Ucrania, mejor que nadie, debió hacer un breve repaso de su historia contemporánea para ser más consciente de la doble moral de Estados Unidos. Además de tener en cuenta las implicaciones de la injerencia política de Estados Unidos y, sobre todo, de la OTAN en su territorio desde 2014. Y aprovecho para recordar que hasta 1990, la República Socialista Soviética de Ucrania también fue un objetivo adversario en el punto de mira de los misiles de Estados Unidos. Pero esto es lo que pasa cuando no se tiene en cuenta la historia en la política de Estado. Cualquier ciudadano ucraniano que creciera en la URSS podía haber previsto las fatídicas consecuencias de tontear con la OTAN y la respuesta de Rusia ante semejante provocación. Por tanto, me atrevo a decir que Volodymyr Zelensky es tan responsable del conflicto actual por imprudente e insensato. Esto es lo que pasa cuando se tiene a un actor y payaso profesional como presidente de un país. Desde mi prisma, Zelensky es el tonto útil de EEUU y fue muy irresponsable además de un inconsciente por flirtear con la OTAN en primer lugar.

Llegados a este punto, Estados Unidos y la OTAN inauguran una nueva fase en este conflicto al que denominan la «contraofensiva» bajo el compromiso de aumentar exponencialmente el envío de armamento pesado: Entre ellos, podemos destacar el compromiso de Reino Unido a enviar una docena de tanques Challenger 2, junto una flota de aviones de combate Typhoon Tranche 1 y, en torno a unos 60 helicópteros Chinooks; Estados Unidos enviando una treintena de tanques Abrams y su variante M1A1; Francia enviando decenas de tanques ligeros y vehículos acorazados; Alemania y Finlandia enviando más tanques Leopard a Ucrania. Es absolutamente demencial. Pero war is business y existen muchísimos intereses y contratos armamentísticos por medio. Lamentablemente, para el pueblo ucraniano la guerra se va a prolongar por capricho de Estados Unidos y la OTAN. Cómo he expresado en otras ocasiones, Occidente pone las armas y los ucranianos ponen los muertos en esta guerra proxy contra Rusia. La cruda realidad es que esta guerra podía haber acabado hace muchísimo tiempo, pero no interesa a Occidente y Zelensky engrandiosado por su ego alimentado por el gran respaldo internacional, se niega a negociar pero no tiene inconveniente alguno de enviar a sacrificar las vidas de miles de jóvenes al frente llamados a luchar por la patria. Zelensky en cambio, es todo un valiente escondido en algún búnker y escoltado por su guardia pretoriana. Es vergonzoso.

Potencias occidentales han engrandiosado a Zelensky hasta tal punto que roza una megalomanía patológica y anda convencido ciegamente de que conseguirá derrotar a la Federación Rusa infravalorando el poderío militar del ejército ruso. Parece ser que aún no ha comprendido que Rusia no tiene intención de invadir ni destruir Ucrania,  en el hipotético caso de que el presidente Putin y el Ministro de Defensa ruso se lo hubieran propuesto, ya lo habrían hecho. Pero no es el caso. Se puede entender la incursión militar rusa en territorio ucraniano como un ataque preventivo ante la injerencia de la OTAN. Por tanto, si Volodymyr Zelensky se hubiera mantenido neutral sin coquetear con la membresía de Ucrania en la OTAN, puedo asegurar al lector con toda garantía que hoy no habría conflicto alguno. Yo diría que fue un gran error de cálculo por parte del presidente de Ucrania a diferencia de sus predecesores en el cargo.

La pretensión de Zelensky de derrotar al ejército ruso es cuanto menos un delirio de grandeza. Sencillamente no ha aprendido absolutamente nada de la historia, principalmente la derrota de Napoleón en Rusia al igual que la derrota de los Nazis en la Segunda Guerra Mundial. Recomendaría a Zelensky a leer sobre las cruentas y encarnizadas batallas de Kursk, Krasny Bor, además de Stalingrado en 1942... Para que se haga una idea más sobria de la realidad ante el ejército al que se enfrenta, y lo mismo va para la OTAN (aunque la OTAN ya lo sabe perfectamente y por eso evita un conflicto directo con Rusia). Lo único que le pediría al señor Zelensky es cordura y sensatez. No hay necesidad de seguir por esta senda de un baño de sangre en Ucrania. Vuelvo a apelar a la razón, al diálogo, a la pacificación y a la vía diplomática como única resolución posible a este conflicto. Le diría que como presidente de Ucrania, estuviera a la altura de las circunstancias y que piense en el bienestar del pueblo ucraniano. Que deje su ego a un lado y que sea más considerado y consecuente con sus decisiones.

Reitero una vez más: Estados Unidos y la OTAN no buscan la paz y, honestamente, me atrevo a decir que no les importa lo más mínimo el sufrimiento humano que padece en estos momentos el pueblo ucraniano (incluyendo mujeres y niños). Como presidente de Ucrania, en sus manos está buscar la paz y no la guerra. Los ucranianos están siendo masacrados por ambiciones geopolíticas del imperialismo de Estados Unidos y los grandes intereses económicos en el ámbito armamentístico de Occidente. Personalmente, a Volodymyr Zelensky le instaría a que tuviese un poco más de consideración y empatía por la lenta agonía y el sufrimiento humano que padecen sus compatriotas y el derramamiento de sangre innecesario. La paz es una necesidad suprema para toda la humanidad. Solo el diálogo y la diplomacia pueden acabar con la guerra.

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