La responsabilidad de las masas
¿Por algún momento se piensa que sin las masas, todos los avances conseguidos hubiesen sido posibles? Ni los partidos políticos, ni los funcionarios de los mismos, nunca mueven un dedo, sin las movilizaciones, ni el sacrificio derramado ante tanto dolor. Siempre van con retraso, y lo implementan cuando no les queda otra opción para poder continuar.
Ha sido un fenómeno estudiado por los clérigos del poder como Gabriel Tarde, un magistrado francés que se preocupó de la teoría de las multitudes, del público, entre otras clasificaciones, en su resumen se vislumbra el pánico que le proporciona las masas: relaciona lo individual (lo civilizado) y lo colectivo (inferior y retrógrado). Ortega, considera a las masas como ingratas y que no construyen nada para mejorar el espíritu; en definitiva, desde la intelectualidad al servicio del soberano, aborrecen las masas.
Sin preocuparme por si dispongo de una sustancia excelsa, ni tener que dar las gracias a la aristocracia de la sabiduría, relaciono dos hechos que prácticamente se yuxtapusieron. La firma en Sharm el Sheij, lugar que cristaliza la estupidez mimética de los humanos consumistas, que para poder sobrevivir está a merced del aire acondicionado. Las pirámides se sustituyen por estos hoteles de las hamacas para vagos. La cumbre cuyo lema era Cima por la Paz, no reparó en gastos, el desfile de limusinas, aviones, escoltas con sus correspondientes monturas de vidrios ahumados, que dan un aire de la mafia que gobierna el mundo, un espectáculo de hamburguesa grasienta. El pastor del planeta, y los correspondientes monaguillos, agachando la cabeza de forma indigna, confirma que el imperialismo goza de muy buena salud. La pleitesía derrochada ante Trump, en un acto de sumisión para un vulgar alto el fuego a tiempo parcial, es una afrenta a la dignidad de las masas. En los discursos ni se mencionó el genocidio de los ocupantes, ni el territorio robado por los mismos.
La única disconformidad que movilizó a las masas en distintos lugares se inició en el puerto de Barcelona, con los barcos de la decencia. En paralelo el pequeño accionista del Banc Sabadell, reaccionó respecto a la OPA, que le querían imponer. Ya se sabe que desde el Estado detestan que en el Principat disponga de un sistema financiero robusto, algo que no pasa en el País Vasco, ya que de ellos confían. He observado que desde la izquierda todo ha sido silencio respecto a la pretensión para que desapareciese la financiación a la pequeña y mediana empresa en Catalunya.
Ha sido la victoria por el momento en contra de la globalización sin piedad. No por ello olvido que estos mismos dirigentes traicionaron a las masas del Procés, primero financiando a un partido maligno como Ciudadans para después huir de forma innoble. Por ello, como siempre, las masas cuando se movilizan son imparables.