Escritor y analista político
Las sombras de aquel callejón

Estaremos en la vigilia ante los juzgados la víspera del juicio.
#NiEreGaubelara

2018/10/12

Aún resuenan los pelotazos en aquel callejón donde mataron a Iñigo. Aquella noche se rompieron los sueños de un joven que celebraba el triunfo de su equipo de fútbol con sus amigos. Entraron, dispararon y se fueron. No avisaron, no preguntaron, no auxiliaron, no les importó el resultado.

La voz ejecutora ávida de venganza, ordenó por radio «entrar con todo», repitiendo con enfermiza fijación la taberna en concreto donde debían actuar. Un miserable que llegó a denunciar a la abogada de la familia y al medio de comunicación que publicó sus datos, alegando «daños personales, morales y perdida de su capacidad de ocio, fin de su carrera profesional, sufrimiento por una situación injusta, perdida de confianza y seguridad en si mismo, traslado forzoso en el trabajo, anulación de su mando efectivo, aislamiento social, ansiedad al oír en voz alta su nombre y apellido, fobia a eventos y miedo a ser reconocido y agredido, depresión y transformación de la personalidad». Todo ello resultaría grotesco sino fuera porque estamos ante una situación dramática.

Esa frontera indecisa entre tragedia y farsa es el armazón sobre el que se construye el esperpento. Aquel callejón se convirtió en el Callejón del Gato del que hablaba Valle Inclán. Los espejos cóncavos mostraban figuras deformadas, donde se reflejaban los verduguillos de unas sombras grotescas, negras y rojas, que emergían con ira de entre la oscuridad de aquella noche lluviosa. Personajes con cuentas por saldar que caminan con la firmeza del que se sabe impune y con la soberbia del que conoce las entretelas del corrompido sistema.

Se honra con ascensos y reconocimientos policiales a responsables directos en la muerte de Iñigo. Sindicatos que hacen del corporativismo un activismo ignominioso dirigido a humillar a familiares, amigos y a pervertir el Relato. Políticos insensibles, mercaderes del dolor, funambulistas de la verdad y portavoces de la mentira perversa. Quienes gobernaban prometieron llegar hasta el final, y solo llegaron hasta Madrid. Los que eran oposición trataron de sacar rédito al dolor ajeno, para convertirlo en postureo deleznable una vez que recuperaron el poder. Unos y otros pactaron el silencio. Unos y otros jamás podrán mirar a la cara a Manu y Fina.

Una Fiscalía ausente, sospechosamente pasiva, que solicitó el archivo del caso y que en ningún momento ha visto delito en la carga que acabó con la vida de Iñigo. Algo de tal gravedad como que si no hubiera existido acusación particular, probablemente no habría ni juicio. Colaboradores necesarios con toga que obedecen a intereses espurios, que pasean su arrogancia por los palacios de injusticia, ajenos al dolor mientras vierten humillación y escarnio en quienes sufren la ignominia.

El próximo lunes día 15 comienza el juicio por la muerte de Iñigo. No están todos los que debieran estar, ni mucho menos, pero este partido será largo, no exento de obstáculos, y puede que depare alguna sorpresa.

Lo que está claro es que no podemos dejar solos a Manu y Fina en este momento. Merecen estar arropados en estos días que se presentan duros para ellos, y necesitan sentir ese apoyo que han recibido en estos seis años de calvario.

Ellos entraron «con TODO» aquella fatídica noche del 5 de abril de 2012 en aquel callejón.

Estaremos en la vigilia ante los juzgados la víspera del juicio.

Iremos con TODA la dignidad frente a la vileza de los necios.
Iremos con TODA la humildad frente a la soberbia y la arrogancia de quien han mostrado indiferencia.
Iremos con TODA la honestidad frente a la desvergüenza de los encubridores.
Iremos con TODO el dolor y la rabia para convertirla en aplauso y sonrisa.
Iremos con TODO el cariño frente a la frialdad de los cómplices.
Iremos con TODA la verdad frente a la humillación y escarnio.
Iremos con TODA la razón frente a la injusticia.
Iremos con TODA la Memoria intacta frente a la amnesia perversa.
Iremos por Manu y Fina.
Iremos por sus familiares y amigas.

Iremos y veremos la eterna sonrisa de Iñigo iluminando el Palacio de eso que llaman Justicia, una justicia tuerta que a menudo solo ve por el ojo derecho. #NiEreGaubelara

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