Profesores de IES Ekialdea
Letras vs. números, ¿dónde está el beneficio, Kutxabank?

Lo peor de todo es que en este caso no ha sido la ausencia de clientes o las pérdidas económicas quienes han forzado el próximo cierre de Jakintza. Ha sido un ultimátum de Kutxabank, que quiere recuperar el pequeño local que ocupa

2019/12/01

Fue una noticia local de principios de noviembre, de esas que pasan casi inadvertidas, sin llamar la atención de casi nadie. Quizás sea porque somos profesores, porque estamos familiarizados con los libros, con la lectura y la literatura en diversas lenguas. Quizás sea porque nos reconozcamos entre sus clientes, algunos esporádicos, otros habituales.

El caso es que nosotros sí que nos detuvimos a leer la noticia: «Cierra otra librería en Vitoria-Gasteiz». Sabemos que en estos tiempos de Amazon y capitalismo hiperacelerado, las librerías son ecosistemas en vías de extinción. Sobre todo, si se trata de librerías pequeñas e independientes.

Jakintza es una de esas que todavía hoy resisten a los embates de todos los gigantes de la distribución de libros. No sabemos hasta cuándo, porque cada vez es más numerosa la triste lista de librerías pequeñas que han cerrado para siempre en nuestra ciudad.

Porque somos lectores, creemos que cada librería que cierra es una pérdida cultural irreparable para la ciudad. Porque es una puerta de acceso a la cultura que no se volverá a abrir, porque son libros que no llegarán hasta nuestra ciudad, ya que, en todas las librerías no están los mismos libros y, normalmente, son las librerías más pequeñas quienes a menudo hacen las apuestas más arriesgadas.

Pero, sobre todo, perdemos un espacio para compartir lecturas, para intercambiar opiniones. En definitiva, perdemos un espacio de comunicación cultural, de los que, creemos que no estamos sobrados en nuestra ciudad.

Lo peor de todo es que en este caso no ha sido la ausencia de clientes o las pérdidas económicas quienes han forzado el próximo cierre de Jakintza. Ha sido un ultimátum de Kutxabank, que quiere recuperar el pequeño local que ocupa la librería. No son pocas las dificultades que tiene que superar y vencer una pequeña librería en la actualidad, para que también se le ponga en contra un banco, el cual es todavía, por lo menos en parte, de titularidad pública.

No sabemos en cuánto altera la cuenta de beneficios de un gigante bancario como Kutxabank la pérdida de un pequeño local como el de Jakintza , pero, sí que sabemos en cuánto reduce su cierre el capital cultural de una ciudad como Vitoria-Gasteiz. Quizás no sean gigantes, quizás solo sean molinos, sin embargo, nos gustaría que Kutxabank rectificase y que permitiera así que la puerta de la librería Jakintza permanezca abierta por mucho tiempo.