Igor Arroyo Leatxe e Iñigo Orella Altzueta
Miembros de LAB

«Ley del Vascuence». 30 años de discriminación... ¿y seguimos avanzando?

Expulsar el régimen del poder era necesario para cambiar la ‘Ley del Vascuence’ que nos discriminaba a las y los euskaldunes de Nafarroa, eso creíamos. Por suerte, finalizó la época oscura de UPN, y el nuevo Gobierno comenzó a ilusionar. Por desgracia, la ley discriminatoria ha cumplido ya 30 años, se encuentra saludable, y está en manos de los y las navarras acabar con ella; pues la actividad y voluntad del Gobierno está condicionada por una Izquierda-Ezkerra que no cuenta más que con dos parlamentarios.

Es verdad que en Nafarroa se han tomado decisiones positivas: legalizar EITB y Euskalerria irratia, la presencia del euskara en los actos institucionales, se están restableciendo, por escasas que sean, subvenciones económicas para medios de comunicación en euskara y planes de euskaldunización para adultos, un Plan Estratégico de Política lingüística que se está desarrollando de manera participativa... Pero para la normalización del euskara es imprescindible ir más allá.

Dentro de la estrategia de UPN-PP y PSN para crear un proyecto político que borre todo origen histórico y cultural de Nafarroa, era imprescindible diseñar este marco legal que anula el euskara y el derecho lingüístico de las y los navarros. Esta ley ha hecho posible que continúe el genocidio de la lengua las últimas tres décadas. Dependiendo de la zona, ha creado tres tipos de ciudadanos y ciudadanas, donde unos tienen más derechos que otras. Las y los habitantes de Iruñea para abajo están condenadas a vivir como si el euskara no existiera. Al mismo tiempo, las y los ciudadanas de la «zona euskaldun» no tienen la posibilidad de utilizar el euskara y el castellano en las mismas condiciones, a veces se les hace imposible vivir en euskara incluso en sus espacios vitales. En Nafarroa, el euskara continúa su andadura pacientemente gracias al ánimo y la voluntad de la gente, pero podemos decir con certeza, que la ‘Ley del Vascuence’ ha cumplido correctamente el objetivo de sus creadores, impidiendo la normalización del euskara y convirtiéndola en arma política para arruinar la convivencia.

Aun así, ha sido una alegría que se lleve a cabo una antigua reivindicación: el modelo D se ha ofrecido en toda Nafarroa, eso sí, de momento con escaso convencimiento, planificación y escasos medios. Para la normalización del euskara es necesario que el alumnado sea euskaldun plurilingüe, y hoy en día, el único modelo que cumple con ese objetivo es el modelo D. Sin embargo, no se está impulsando como se debiera. Al mismo tiempo, en las zonas discriminadas o «no vascoparlantes», en las últimas décadas, las únicas que han conocido el modelo D han sido las ikastolas y de momento, no están recibiendo el apoyo institucional que se merecieran, ni se están desarrollando las medidas mencionadas sobre ellas en el Acuerdo Programático. Es más, en la medida en que son concertadas, las ikastolas y sus trabajadoras y trabajadores están en riesgo de sufrir cada vez más recortes. Para que las generaciones de Nafarroa se euskaldunicen tenemos retos urgentes: que en Nafarroa, tanto el ciclo 0-3, como el bachiller, las formaciones profesionales o los estudios universitarios se puedan desarrollar en euskara, para poder desarrollar nuestras vidas y empleos en euskara.

Para normalizar el euskara en Nafarroa, es imprescindible normalizarlo en el mundo laboral. Para ello, son necesarias una política lingüística y un marco legal que garantice los derechos lingüísticos de las y los trabajadores, como llevar a cabo la actividad laboral en euskara y desarrollar las relaciones laborales en euskara. Tenemos el derecho a trabajar y vivir en euskara.

Las administraciones del lugar y de Nafarroa tienen que asegurar que se garantizan los derechos lingüísticos de todas y todos ofreciendo un servicio de calidad. Si la administración va a ser precursora, tendrá también que funcionar en euskara desarrollando una política lingüística efectiva, asegurando medios para euskaldunizar el organismo, definiendo la capacidad de euskara dependiendo del puesto de trabajo...

Para poder lograr todo esto, es necesario cambiar la ley. La ‘Ley del Vascuence’ actual, no garantiza que se respeten nuestros derechos lingüísticos, ni que todas y todos tengamos los mismos derechos. Según la ley, muchas obligaciones están quedando en manos de la voluntad, y UPN, a través de los decretos que hoy en día se mantienen en pie, se ha encargado de dejar la situación bien atada para que la voluntad quedara reducida a la nada. Hay que acabar con esta injusticia.

Está claro que el Gobierno no tiene en su agenda realizar cambios significativos sobre el marco legal: el peso del euskara en los presupuestos es muy pequeño, en el Plan estratégico para la Política Lingüística y en el Acuerdo Programático no aparece nada de eso. El proyecto de los partidos del «Gobierno del Cambio» no puede quedar secuestrado y vetado por una pequeña fuerza como Izquierda-Ezkerra. Este diminuto partido no puede condicionar el cambio que necesita la sociedad de Nafarroa castigándola a seguir sufriendo la política lingüística de UPN. Solo la sociedad puede conseguir que se destruya la discriminatoria ley actual y crear una ley nueva que garantice los derechos lingüísticos de toda la ciudadanía de Nafarroa. Gran parte de Nafarroa ama el euskara y lo quiere para vivir. LAB comparte esta lucha y este proyecto, y toma el compromiso de situar la normalización del euskara dentro de la agenda laboral, con el objetivo también de apoyar las diferentes dinámicas que puedan crearse en esa misma dirección.

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