Alfredo Ozaeta

Memoria y víctimas

Para la mayoría de las culturas asentadas en pequeños países influenciados y/o colonizados por potencias dominantes con monopolio de los medios y control de las plataformas digitales se hace imprescindible la trasmisión de la historia de nuestros días a las nuevas generaciones

La memoria entendida como la capacidad del cerebro para retener información de hechos, sensaciones, estímulos, etc., ocurridos en un pasado lejano o más cercano y que nos posibilita recuperar y recordarlos de forma voluntaria en algunos casos y de forma involuntaria e instintiva en otros, tiene la virtualidad de retrotraernos a hechos reales vividos u observados que nos ayudan a situar o parametrizar nuestro recorrido hasta el presente con los aciertos y errores que en cada caso correspondan.

Esta facultad además de asistirnos en el plano personal nos ofrece una mejor visual de la compresión del entorno global. Nos permite contextualizar y entender muchas situaciones y actuaciones pasadas o presentes, ayudándonos a comprender su naturaleza u origen. Además tiene la virtualidad de que originariamente en mayor o menor grado todas la tenemos, por lo tanto de alguna manera todos podemos ser testigos de la historia que nos ha tocado vivir.

Muchas veces no somos conscientes de lo importante que puede llegar a ser el recordatorio de acontecimientos que a menudo con el paso del tiempo tienden a ser manipulados, adulterados y cuando no borrados de las historias oficiales para perpetuar sucesos que nada tienen que ver con la verdad o justicia, pero que justifican u ocultan sus desmanes, tropelías e injusticias. Por esta razón para la mayoría de las culturas asentadas en pequeños países influenciados y/o colonizados por potencias dominantes con monopolio de los medios y control de las plataformas digitales se hace imprescindible la trasmisión de la historia de nuestros días a las nuevas generaciones que no lo han vivido para que a su vez pueda ser trasmitida de generación en generación en contraposición al relato que de forma interesada el poder quiera imponer.

Actualmente estamos asistiendo a estrategias de marcado sesgo político, en las que los ideólogos de comunicación del poder están tratando de versionar  parcial y subjetivamente hechos relativamente recientes de nuestro país, que para los que los hemos vivido y aun conservamos la memoria nada tienen que ver con la verdad de lo sucedido. Igualmente en esa subjetividad tratan de ocultar o minimizar situaciones relevantes de vital importancia para una mejor compresión de actuaciones acaecidas.

O no es importante recordar a los jóvenes que nuestro idioma estaba prohibido tanto hablarlo como aprenderlo?, castigando a todo aquel que contraviniera esta imposición y que, por ello, una gran parte de las generaciones de adultos desconoce el idioma de su país y de sus antepasados; que lo que eufemísticamente llaman guerra civil fue un golpe de estado fascista y el mismo general que lo lideró, Francisco Franco, fue el que impuso a los actuales Borbones como jefes del Estado; que la represión en Euskal Herria duro décadas dejando secuelas, miedos, tragedias familiares y sociales que impedían a nuestros predecesores contarnos el sufrimiento  soportado para “no meterse en problemas” como nos decían con lágrimas temerosas; que en lo se llamaban escuelas nacionales nos sometían a interminables clases, cánticos incluidos, de “Formación del Espíritu Nacional" al más puro estilo nazi supremacista; que dada la situación de represión, falta de libertades y conculcación de derechos miles de jóvenes voluntariamente decidieron organizarse en ETA y en otros grupos enfrentándose al sistema que les oprimía mediante el uso de una violencia en respuesta a la que desde las estructuras de poder se ejercía; que para desactivar a estas generaciones de jóvenes e inmovilizarlas socialmente se les introdujo y facilitaron drogas, heroína, cuyos responsables de su suministro eran los que supuestamente debían velar para que no circularan por las calles; que el presidente honorífico del principal partido de la oposición y que ha gobernado durante varias legislaturas en el Estado además del principal responsable de los asesinatos de 1976 en Gasteiz fue un fascista reconvertido de la noche a la mañana a “demócrata” como otro montón de miles a los que vemos todos los días en órganos del poder: parlamento, ejército, judicatura, policía, etc.; que dirigentes cualificados del partido actual en el Gobierno del estado fueron los impulsores de la guerra sucia o terrorismo de estado, GAL, BVE, ATE, etc., dejando decenas de asesinatos y que el PNV tenía información sobre ello y la oculto ; que después de su “modélica transición” en la que milagrosamente todos se convirtieron en demócratas la tortura siguió siendo habitual para la obtención de inculpación y acusaciones falsas, siendo practicada por las policías de todos los colores y geografías, llegando en muchos casos a secuestros y asesinatos; que la Policía vasca fue formada por el Mosad, servicios secretos israelíes expertos en atentados selectivos, y que muchos de los mandos de esta policía provienen del ejército y de los cuerpos de seguridad españoles; que la represión a las protestas y manifestaciones era reprimida con extrema dureza ocasionando cientos de contusionados, detenidos e incluso muertos; que su hipócrita libertad de expresión cerró periódicos y emisoras de radio por contar la verdad; que los juicios políticos siguieron siendo amañados al más puro estilo del vergonzoso proceso de Burgos, imponiendo condenas totalmente desproporcionadas y escandalosas en todos los casos y sin cargos probatorios en la mayoría de ellos, Bateragune, Altsasu…; que solo una de las partes intervinientes en el conflicto armado ha pedido perdón por el daño causado, etc., etc.  

Y así cientos de episodios reales no contados o tergiversados por la historia oficial, sus reportajes o libelos y propaganda subvencionada por los que tratan de eludir sus responsabilidades en la falta de libertades y democracia, al objeto de mantener falsas equidistancias intentando perpetuar un engañoso victimismo mediante la ocultación de la violencia ejercida desde los poderes del Estado, con el propósito reconocer únicamente como víctimas a un determinado colectivo o perfil y repudiar a las ocasionadas en el lado que tuvo la determinación de enfrentarse a sus atropellos. No son igualmente víctimas muchos pueblos del déficit democrático, talante agresivo y vengativo de los estados que los dominan?

Bastantes imposiciones hemos sufrido sufrimos como para que también nos impongan la desmemoria, hagamos uso de nuestra memoria episódica, sucesos y hechos concretos, y contemos a nuestras hijas y a las nuevas generaciones la historia real y objetiva que nos ha tocado vivir. Nos ayudara a todos, a unos a no repetir errores y a otros a conocer la verdadera historia de un pasado reciente para entender mejor el presente y construir un futuro más justo.

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