Tasio Erkizia
Militante de la izquierda abertzale

Menos descalificaciones y más respeto

¿No cree, Sr. Ortuzar, que por encima de todas las diferencias, el proceso que se está impulsando en Cataluña nos incumbe, y que la votación del próximo 27 de setiembre tiene mucho que ver con nuestro futuro? El tiempo dirá, pero le apuesto a que el proceso catalán va a ser un factor determinante también para el futuro de Euskal Herria

En estos tiempos en los que tanto se habla de regenerar la vida pública, creo que la ciudadanía tiene derecho a exigir a los políticos, actuar con responsabilidad en sus declaraciones, sin continuos insultos y descalificaciones a otras formaciones políticas, y a realizar sus propias consideraciones o propuestas, incluyendo sin duda las posturas críticas, desde el respeto y la elemental coherencia.

Me han indignado las declaraciones de Andoni Ortuzar, presidente del EBB del PNV realizadas en Radio Euskadi el día 14 de setiembre. Y como llueve sobre mojado, merecen unas cuantas consideraciones realizadas como militante de base de la izquierda abertzale.

«Es difícil que Cataluña sea un Estado, no engañemos a la gente», afirma en sus declaraciones, con lo que insinúa que los catalanes que impulsan un proceso hacia la independencia están engañando. Me parece una insinuación fuera de lugar y grave. Nadie duda, en Cataluña ni en Euskal Herria, que conseguir un Estado propio va a ser muy difícil, pero en la historia se han logrado cambios más difíciles que la desmembración de un Estado, que en este caso pasa por una profunda crisis estructural, y vosotros mismos habéis planteado en muchos momentos como imprescindible que reconozcan su carácter de Estado plurinacional. Los catalanes no ignoran las dificultades ni las ocultan, aunque como es normal, los partidarios de la independencia subrayan más notoriamente las ventajas y no tanto los inconvenientes de dicha opción. Actuar con determinación y pasión en el intento de abrir un escenario de máxima soberanía para Cataluña no es engañar al pueblo, sino ser fiel a sus aspiraciones legítimas.

Hablando de engañar a la gente, ¿no es acaso mucho más grave lo que hacen ustedes al hablar hoy de independencia para mañana decirnos que lo mejor es un estatuto de autonomía, o en el mismo día unos hablen del derecho a decidir y otro dirigente afirme que no es pensable cambiar la Constitución para que reconozca dicho derecho? ¿Quizás no es un engaño sistemático bombardearnos con la idea de que estamos saliendo de la crisis, que se va superando la grave situación de paro en un territorio en el que en pocos años han tenido que marchar a trabajar al extranjero más de 13.000 jóvenes o la mayoría de ellos están obligados a firmar contratos de trabajo con sueldos miserables de 800 euros y en situaciones de precariedad total?

Claro, si a continuación suelta la afirmación «Hoy en día, uno no se declara independiente: lo declaran independiente otros países cuando lo reconocen», quedo perplejo, por el fatalismo que tal actitud indica. ¿Acaso alguna vez terceros países han reconocido la independencia sin que la haya declarado la mayoría de su propio pueblo? Y realizar semejantes declaraciones, en medio de una campaña de presión y miedo orquestada por el Estado español, nos indica la apuesta del PNV en favor de este bloque, lejos de mostrar solidaridad con los que apuestan por el camino de la soberanía. Por lo menos resultan insolidarias e inoportunas realizar semejantes declaraciones con la que está cayendo contra los independentistas catalanes.

Por otra parte, en esas mismas declaraciones le emplaza por enésima vez a la izquierda abertzale a realizar autocrítica argumentando que «Euskadi arrastra un problema de terrorismo y de convivencia que Cataluña no tiene». A pesar de que conocemos los altavoces de que ustedes disponen en los medios de comunicación del unionismo, y de que comparten la estrategia de «contra la izquierda abertzale todo vale», le voy a expresar claramente mi opinión al respecto: en la actualidad el único «terrorismo» es el que se practica contra los derechos de los presos gravemente enfermos, aplicando la criminal política de dispersión, conculcando los derechos básicos en las cárceles y vulnerando los derechos civiles y políticos de cientos de ciudadanas con juicios sin base legal y por impulso político, así como con «redadas» policiales del todo injustificadas y escandalosas como las últimas de Otxandio y Gasteiz. Ustedes han apoyado, silenciado y silencian hoy mismo graves conculcaciones de derechos humanos. ¿Están dispuestos de una vez a trabajar seriamente, sin trampas ni réditos políticos inmediatistas, por el proceso que nos conduzca a un escenario donde se respeten todos los derechos humanos de todas las personas? Seguro que nos encontrará codo con codo.

Debe reconocer en honor a la verdad que ETA dejó hace ya cuatro años la lucha armada, que la izquierda abertzale hizo autocrítica pública por no haber tenido suficiente sensibilidad para con todas las víctimas en el conflicto violento, que una amplia representación del colectivo de los presos políticos reconoció de manera pública el daño causado, y que sin embargo ustedes nunca han reconocido su parte de responsabilidad, en no pocos casos activa y directa, en situaciones de terribles torturas y detenciones injustificadas. Además, saben ustedes que si quieren hacer una lectura sobre la memoria histórica basada en la verdad, justicia y reparación encontrarán todo nuestro apoyo. ¿Pero acaso no es verdad que apuestan más bien por el estéril esquema de vencedores y vencidos para de esa manera lograr ventajas políticas?

En tercer lugar, es llamativo el desprecio con el que trata a la izquierda abertzale, por otra parte demasiado habitual, en sus comparecencias públicas. No sé si la iniciativa de Bildu de pedir una Ley de Consulta es la más idónea para caminar hacia la configuración de una alternativa propia y específica hacia la creación del Estado vasco, pero lo que es evidente es que tildar de «infantil y simplista» dicho planteamiento es una descalificación gratuita y fuera de lugar. Es más, si ustedes tenían incluido eso mismo como propuesta en su programa electoral, ¿cómo puede hablar de esa manera? Considerar «esfuerzo baldío» encontrar «paralelismos» entre Cataluna y nuestra realidad no parece nada acertado en un dirigente del PNV. ¿No cree, Sr. Ortuzar, que por encima de todas las diferencias, el proceso que se está impulsando en Cataluña nos incumbe, y que la votación del próximo 27 de setiembre tiene mucho que ver con nuestro futuro? El tiempo dirá, pero le apuesto a que el proceso catalán va a ser un factor clave también para el futuro de Euskal Herria.

Ustedes han abandonado la posibilidad de configurar un camino propio y autónomo hacia el Estado vasco, apostando sin ambages por un pacto con el PSE, pacto al que además le han concedido un valor estratégico. Y al apostar en favor de caminar con un partido que niega explícita y constantemente el derecho de los vascos y las vascas a decidir libremente nuestro futuro, apuestan por «renovar» un Estatuto que ustedes mismos no pocas veces han considerado superado y no adecuado para los nuevos tiempos. Ustedes sabrán por qué apuestan por la vía «vasco-española», en lugar de apostar por «la vía vasca» abierta y plural construida entre todas y todos quienes, con distintos matices, aceptamos la realidad diferencial de Euskal Herria.

En la construcción de Euskal Herria todas y todos somos necesarios y una de las funciones de los políticos debe ser impulsar las sinergias que vayan surgiendo en el seno de la sociedad. Difícil labor con declaraciones tan hirientes. ¿Es mucho exigir un poco de respeto mutuo, a todas las personas públicas sin excepción, sin menoscabo del necesario debate y contraste de proyectos?

Bilatu